Lavapiés se ha convertido en los últimos días en el escenario de una polémica que tiene como protagonistas a dos de los creadores de contenido más conocidos de España y la comunidad hispanohablante como son Willyrex y Zazza el Italiano, los cuales cuentan con millones de seguidores. Ambos acudieron al barrio madrileño para grabar uno de los episodios de ‘El Rey del Barrio’, una nueva serie en la que Zazza pretende sacar a distintos creadores de su “zona de confort” y enfrentarles a diferentes retos en barrios que presenta como especialmente conflictivos. El vídeo, publicado en YouTube, supera ya el millón de reproducciones y ha provocado críticas tanto en redes sociales como entre colectivos vinculados al distrito.

La elección de Lavapiés como escenario parte precisamente de esa premisa. Zazza el Italiano se hizo conocido en YouTube por recorrer barrios conflictivos y peligrosos en ciudades de distintos países, mostrando situaciones relacionadas con la pobreza, la exclusión social, las drogas o la delincuencia y entrevistando a personas de esas zonas. 

En esta ocasión, además, Zazza contó con Willyrex, uno de los nombres históricos de YouTube en España. La colaboración, sin embargo, ha generado críticas por el tipo de retos planteados. Uno de ellos consistía en que Willyrex se disfrazara como una persona sin hogar y se acercara a personas en situación de pobreza para pedirles dinero o comida. Posteriormente, Zazza entregaba dinero a algunas de esas personas. El vídeo también muestra a Willyrex caracterizado como periodista mientras intenta hablar con agentes de Policía.

Precisamente estas escenas han sido uno de los principales focos de las críticas. Diferentes usuarios y colectivos consideran que utilizar a personas en situación de vulnerabilidad como parte de una serie de “retos” convierte sus circunstancias personales en un elemento de entretenimiento. También se ha cuestionado el tono utilizado para presentar el barrio y algunas de las escenas grabadas durante el recorrido.

La polémica se amplifica por la propia presentación de Lavapiés. Zazza define el distrito como “uno de los barrios más peligrosos de toda España”, mientras que el título del vídeo habla directamente del “peor barrio de Madrid”. Sin embargo, durante la grabación no se llega a captar ningún delito y hasta el propio Willyrex reconoce que no han presenciado ninguna pelea, aunque mantiene que eso no significa que no existan.

La presentación que se hace de este barrio de Madrid, además de los retos realizados, es uno de los puntos que más controversia está generando en torno al vídeo. Según se ha expuesto en los reproches realizados a estos creadores de contenido, así como las quejas que han expresado los vecinos, no se puede negar que Lavapiés es una zona que tiene ciertos relacionados con pobreza o el consumo y tráfico de drogas o personas. Son cuestiones que escapan de la realidad del barrio y que piden a las instituciones que sean abordadas. Ahora bien, las críticas se centran precisamente en que esos problemas existen dentro de una realidad mucho más amplia y que presentar el distrito exclusivamente desde el peligro, la marginalidad y la confrontación ofrece una imagen parcial. El debate, por tanto, no gira únicamente en torno a si existen sombras en Lavapiés, sino sobre hasta qué punto un vídeo basado en retos y situaciones buscadas puede utilizar esas sombras para presentar todo un barrio como uno de los lugares más peligrosos del país.

Los vecinos reivindican otro Lavapiés más allá del estigma denunciando que se ha dado una visión excesivamente parcial del barrio

La polémica por el vídeo de Willyrex y Zazza el Italiano ha llegado rápidamente a los vecinos de Lavapiés, que han compartido durante los últimos días sus impresiones sobre unas imágenes que, a su juicio, ofrecen una visión excesivamente parcial del barrio. Quienes llevan años viviendo en sus calles no niegan que existan problemas de convivencia o situaciones vinculadas a la pobreza, la drogodependencia o el tráfico de drogas, pero consideran que reducir Lavapiés a estas circunstancias contribuye a mantener un estigma que arrastra desde hace años y que obvia la constante vida social y cultural que tiene esta zona.

Entre las críticas más repetidas aparece, precisamente, la elección del enfoque. Algunos residentes consideran que el objetivo del vídeo no parece ser tanto conocer cómo es el barrio como buscar situaciones llamativas que permitan construir un contenido basado en la confrontación y el impacto. Especialmente cuestionable resulta para ellos que determinadas situaciones de vulnerabilidad se conviertan en parte de los retos planteados por los creadores, al entender que la pobreza o la situación de las personas que viven en la calle no deberían utilizarse como un elemento de entretenimiento.

También hay vecinos que, pese a reconocer que existen problemas en determinadas zonas, aseguran que su experiencia cotidiana dista de la imagen de inseguridad generalizada que transmite el vídeo. En este sentido, apuntan que la convivencia habitual es mucho más tranquila y que existen otras cuestiones que afectan al barrio y que quedan fuera de este tipo de contenidos. Entre ellas mencionan la precarización, la gentrificación, la falta de limpieza, la escasez de espacios verdes y zonas de juego o la necesidad de mayores recursos destinados a las personas con problemas de drogodependencia.

En este contexto trabaja Lavapiés al Límite, una plataforma que reúne a alrededor de medio centenar de colectivos del barrio y que centra sus reivindicaciones en el abandono institucional que, según denuncian, sufre la zona. La agrupación ha optado por no entrar directamente en la polémica con los youtubers y reclama, tal y como ha trasladado a elDiario.es, que la atención se dirija hacia problemas que consideran más importantes, como determinadas actuaciones policiales o las agresiones racistas que sufren algunos vecinos.

La plataforma recuerda, además, que la actividad de los colectivos del barrio no se limita a denunciar sus carencias. Durante el verano han organizado distintas iniciativas para dinamizar Lavapiés y reivindicar su tejido vecinal. Frente a la imagen de un barrio definido exclusivamente por el peligro, defienden así una realidad mucho más amplia, en la que los problemas conviven con espacios de participación, convivencia y organización ciudadana.

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