El abandono que sufren las residencias de mayores en la Comunidad de Madrid no para de dar ejemplos, con nombres y apellidos, que señalan directamente a Isabel Díaz Ayuso. Este mes de enero fue Marcelo, de 68 años, el que con su huelga de hambre de 25 días puso de manifiesto la delicada situación de la residencia de Colmenar Viejo, en el norte de la región. Este inquilino denunciaba la pésima calidad de la comida de un centro que ya había estado en el foco por otras cuestiones, como la multa millonaria que recibió Frutícolas Ateca S.L, la empresa encargada de ese servicio, por parte de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
Ahora, el Gobierno regional ha usado este caso de ejemplo, para demostrar que nada ni nadie puede ir a la contra de Ayuso y Ana Dávila, la consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad. Marcelo va a ser trasladado a otra residencia, algo que le han comunicado este mismo miércoles, según denuncia Más Madrid. El principal partido de la oposición lamenta un nuevo ejemplo del autoritarismo del PP regional.
"La libertad de la que presume Ayuso queda retratada en el caso de Marcelo, en la residencia de Colmenar Viejo", explica Diana Paredes, diputada en la Asamblea de Madrid, en declaraciones a ElPlural.com. "Tras 25 días en huelga de hambre denunciando la mala calidad de la comida, la respuesta no ha sido mejorar las condiciones, sino trasladarle a otro centro", lamenta. Los de Manuela Bergerot llevan años denunciando el estado de las residencias en Madrid. Especialmente desde la pandemia, cuando los "protocolos de la vergüenza" provocaron la muerte de 7.291 personas en ellas sin ser trasladadas a un hospital.
Ahora el enfoque está en el ajusticiamiento de Marcelo, como ejemplo del poco margen para la protesta que existe en la Comunidad de Madrid: "El mensaje que lanzan Ayuso y su consejera Ana Dávila es claro y disciplinador para el resto de residentes: quien se atreva a alzar la voz o quejarse, tendrá consecuencias", señala Paredes. La diputada fue la encargada de denunciar la noticia del traslado de Marcelo este miércoles, señalando que "esas son las represalias de Ayuso y su consejera".
La comida de Colmenar Viejo: "Alguien se lo lleva calentito"
La huelga de hambre de Marcelo, quien estuvo 25 días sin ingerir ningún alimento, no solo ha provocado su cambio de residencia. En febrero de este año, un mes después de su protesta, la residencia de Colmenar Viejo seguía sirviendo los mismos menús que la provocaron, y que proporciona la empresa que fue multada por la CNMC. A pesar de este varapalo, la Comunidad de Madrid prorrogó el contrato a Frutícolas Ateca S.L. hasta abril de 2026.
Lo que sí consiguió Marcelo es que su protesta llegara tanto a la Fiscalía como a la Asamblea de Madrid, donde la oposición a Ayuso le dio un altavoz a la situación de la comida en ese centro. Sin embargo, la calidad de los menús no ha mejorado. En febrero, varios usuarios seguían denunciando con imágenes los alimentos duros, congelados o, en el mejor de los casos, ultraprocesados, que se sirven en Colmenar Viejo, como señalaba en su momento Marcelo. "No sé el presupuesto que tienen las residencias para comida, pero soy jefe de cocina en hoteles y te aseguro que no hace falta mucho para hacer cosas muy dignas", publicaba un usuario. "Alguien se lo lleva calentito a costa de nuestros mayores", teme.
Marcelo, residente de 68 años, era el fundador de la comisión de menús, una forma de tratar de solventar este problema. Durante su huelga de hambre, la dirección de la residencia abrió un expediente a todo el personal de cocina, algo que no gustó a Marcelo por centrar el asunto en los trabajadores. Igualmente, visitó el centro el gerente de la Agencia Madrileña de Atención Social, José Manuel Miranda, quien se reunió con él y probó la comida del geriátrico, tras lo que argumentó que la alimentación tenía una calidad adecuada.
La empresa multada con la que Ayuso mantiene el contrato
La comida de la residencia de Colmenar Viejo la sigue proporcionando Frutícolas Ateca S.L., que es una de las que sancionó la CNMC por colgar cárteles que se repartían el suministro de alimentos a estos centros, así como a hospitales, cárceles e instalaciones del Ejército. La Comunidad de Madrid le prorrogó el contrato a pesar de esa sanción, algo que también ocurre con la Plataforma Femar. Esta empresa, que lleva a cabo el servicio de comidas en la mayoría de residencias públicas de la región, recibió la mayor de las multas de la CNMC, de 2,4 millones de euros. Ateca, por su parte, fue apercibida con 60.000 euros, y Hermanos Vidal, multada por el mismo motivo, tuvo que pagar 65.000.
Diana Paredes, defendió en su intervención en la Comisión de Familias y Asuntos Sociales de la Cámara madrileña en la que recordó que “las empresas rompen la cadena de frío en el transporte de los alimentos y por eso llegan en mal estado”. Destacó que por casi 7 euros al día no se puede ofrecer gran cosa, y explicó que, al comprar al por mayor las compañías sí pueden ofrecer esos precios y que se encarezcan hasta los 13 por residente por la preparación.
Lorena Morales, portavoz de Políticas Sociales del PSOE de Madrid (PSOE-M) también ha sido siempre una de las grandes detractoras del escenario. De esta manera, ya advertía en el momento de la prórroga de las adjudicaciones en declaraciones a ElPlural.com del “maltrato” que perpetraba el Gobierno con mayoría absoluta del PP a “mayores y niños enviándoles comida podrida” y se preguntaba qué llevaba a la Consejería a mantener relación con estas firmas.