El oscurantismo sobre los viajes internaciones de Isabel Díaz Ayuso suelen ser una incógnita. Pocos detalles aportan ella o su equipo sobre cuánto dinero le supone a los madrileños. De hecho, esta es una de las críticas principales que la llegan por esta vía.

La portavoz de Políticas Sociales del PSOE-M, Lorena Morales, es muy clara: la opacidad de Ayuso es “total”. “Además de pegarse la vida cañón, lo hace para reconducir la situación política como a ella le interesa”, lamenta, recordando que solo se sabe cuánto costó el primero de los viajes.

Sin embargo, no es la única crítica que ha llegado en esta línea. El delegado del gobierno de España en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín Aguirre, por ejemplo, ha recordado la ausencia de la presidenta en otros términos. “Ya que no va a salir a la calle para reivindicar el feminismo, pudo pasar el 8M exigiendo la dimisión del alcalde de Móstoles o reprochando a la alcaldesa de Alcalá no haber tomado ninguna decisión sobre su comisario, o pidiendo a sus alcaldes que se incorporen a VioGén para proteger mejor a las víctimas o, incluso, ideando una norma para que Madrid deje de ser la única comunidad sin ley de Igualdad, pero no, tenía cosas mucho más importantes que hacer por las madrileñas”-

Desde Más Madrid también lamentan el oscurantismo del PP para con estos viajes. “No sabemos nada aún”, emiten fuentes del entorno de Manuela Bergerot en declaraciones a este periódico. La portavoz del partido en la Cámara regional lamenta que se trate de una semana marcada en su inicio por la “vergüenza ajena” que da la agenda de Ayuso en Nueva York.

La formación ha registrado una batería de una docena de preguntas para conocer, precisamente, cuánto cuesta esto a los madrileños o si va a regar de publicidad institucional a The Algemeiner, periódico que le premia tanto a ella como al presidente de Argentina, Javier Milei, por su “compromiso con la libertad y el pueblo judío”.

Más Madrid lo califica como “toda una declaración de apoyo al genocidio en Gaza y a la guerra contra Irán y Líbano; a los que bombardean escuelas de niñas y han asesinado a 83 niños y niñas”. “La agenda internacional de Ayuso es arrastrarse ante Netanyahu y Trump, y dar vergüenza a los madrileños, algo que es absolutamente lamentable y más todavía en un contexto en el que el pueblo español es reconocido mundialmente por nuestro compromiso con la paz”, apuntaba Bergerot el pasado lunes, contemplando que la presidenta “debería cambiar la bandera de España de su ático por las de Israel y EEUU”.

Muchos viajes, pocas explicaciones

Se trata del sexto viaje que la presidenta de la Comunidad de Madrid ha emprendido al país de las estrellas y barras con carácter institucional con cargo al erario desde 2021, de los cuales solamente se sabe cuánto costó su primer desplazamiento al país norteamericano, al que le acompañaron su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez; su jefe de prensa José Luis Carreras; y Sandra Fernández como directora general de medios de la autonomía.

Aquel viaje costó un total de 32.000 euros si se suman el coste que supuso a Telemadrid enviar a un redactor y a un cámara al país norteamericano. Lo cierto es que estos viajes de Ayuso nunca han disfrutado de un gran seguidismo mediático, aunque en la retina de los lectores quedan, por ejemplo, alguna declaración a prensa con pocos micrófonos que fue carne de meme en redes sociales o un extenso reportaje que elaboró el diario El Mundo mientras ella corría por la Casa Blanca.

El enésimo viaje de la líder regional a uno de sus países predilectos no parece casual, sino que se produce inmediatamente después de las amenazas de Trump a España con motivo de sus ataques a Irán. “Vamos a cortar todo el comercio. No quiero tener nada con España. Todos los negocios que tenemos con España, tengo el derecho de hacer embargos sobre todo lo que tiene que ver con España (…) Las bases podemos usarlas cuando queramos, podemos volar y usarlas nadie nos va a decir lo contrario”, pronunció después de que el Ejecutivo español prohibiera a Washington el uso de sus bases.

Moncloa primero y el propio Sánchez después reaccionaron al momento. “Algunos nos acusarán de ingenuos”, lo “ingenio es pensar que la solución es la violencia, creer que la democracia o el respeto entre naciones brota de la ruina o pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es una forma de liderar”, indicó. “Al contario, esta postura es coherente y, por lo tanto, no vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y contrario a nuestros valores e intereses simplemente por el miedo a las represalias de alguno”.

El equipo de la presidenta primero tachó al presidente del Gobierno como el “tonto útil” de las dictaduras, para a continuación, la misma Ayuso concebir que “damos la espalda a naciones enteras” y que el secretario general de los socialistas “deja el Estado de Derecho en España a la altura del betún”. “Ya veremos cuando a EEUU le hagamos una nueva peineta, como lo estamos haciendo ahora, y tengamos un problema serio de seguridad o de defensa. ¿Le vamos a pedir algo? Me extraña mucho”.

Además, en la presente ocasión el viaje llega en el marco de una profunda crisis interna que ha llevado a la protagonista de estas líneas a reestructurar su equipo de gobierno después de la salida de Emilio Viciana, antiguo consejero de Educación; unos hechos que han tenido lugar en paralelo con la denuncia por presunto acoso sexual y laboral del alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, a una exconcejala. 

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