Maria Isabel (Maribel) y José Pablo (Pepus) Ferrándiz, dos hermanos que con tan solo 17 años fueron víctimas de torturas franquistas en la comisaría de Via Laietana de Barcelona, regresaron el pasado 18 de diciembre al edificio en el que vivieron en sus carnes una de las peores caras de la represión de la dictadura como testigos con motivo de la investigación de la Fiscalía de Derechos Humanos y Memoria Democrática. No fueron los únicos, también volvieron otros represaliados como Carles Vallejo. Así lo han dado a conocer este martes en declaraciones a los medios desde la ubicación en la que se encuentra el lugar donde fueron vejados, desde donde han reclamado que el espacio se convierta en un centro para recordar los actos que se cometieron en el lugar y educar a las nuevas generaciones.
“Es necesario que inmediatamente se declare lugar de memoria exclusiva y para el futuro espacio memorialista se abra a todo el mundo”, ha reivindicado Maribel Ferrándiz. En este sentido, ha señalado que el espacio en el que fue retenida y torturada junto a su hermano durante 32 días en 1971 “puede ser una gran herramienta pedagógica para que las personas más jóvenes puedan entender qué significó la dictadura”.
Un reclamo que también expresan las entidades memorialistas como la Asociación Catalana de Personas Ex Presas Políticas del Franquismo, presidida por Carles Vallejo, quien ha asegurado que "el impacto emocional" de volver a la comisaría en la que estuvo retendio durante "20 días bajo torturas" en 1970 "no se puede describir". Vallejo y las entidades defienden que el espacio situado en la calle Via Laietana, 43, sede actualmente de la Jefatura Superior de Policía Nacional en Cataluña, se transforme en un centro de memoria democrática sin presencia policial. De la misma manera, solicitan que el equipamiento se abra a la ciudadanía como ha ocurrido con la prisión de la Model.
Asimismo, Maribel Ferrándiz ha contado que en la visita a lo que en su momento fueron los calabozos en los que estuvo capturada durante varias semanas, pudieron estar acompañados por una persona de su elección. Asimismo, ha indicado que en su llegada fueron recibidos por la fiscal de Memoria y Derechos Humanos de Barcelona, Sara Gómez Expósito, quien se reunió con cada una de las víctimas para recoger su “experiencia de represión y resistencia en la comisaría”.
Posteriormente, los represaliados pudieron visitar los calabozos junto a la fiscal. Según Maribel, la entrada a estos le produjo “sensaciones contradictorias”, ya que, por un lado, entraban en un sitio donde habían sido retenidos y torturados durante 32 días, pero, por el otro, “significaba dar un paso más contra la impunidad de la dictadura”.
Maribel cuenta que la visita "fue desconcertante": "Se sigue sintiendo como un espacio donde mucho fueron represaliados”
Además, Maribel ha detallado que entrar en los calabozos “fue desconcertante”, puesto que en un primer momento no les reconoció y que no fue hasta que un compañero apuntó que “eso no era antes así” que se fijó en su alrededor y comprendió que se encontraba en ese mismo momento pisando el lugar en el que había estado encerrada.
Maribel destaca que, al igual que la cárcel de la Model y la prisión de mujeres de la Trinitat, “después de más de 50 años los espacios han cambiado”. Maribel ha explicado que el lugar de los calabozos es ahora más pequeño y “no se puede utilizar porque no reúne las condiciones legales”, las cuales anteriormente no se tuvieron en cuenta. “Actualmente, la policía utiliza como almacén este sitio, ya que no hay rejas ni puertas”, asegura Maribel, que detalla que “a pesar de las reformas a las que se ha sometido, la comisaría se sigue sintiendo como un espacio donde muchas personas fueron represaliadas”.
Pepus relata detalles del calvario que vivieron: "Lo más más duro es pensar que nuestros padres no sabían nada"
Por su parte, su hermano Pepus ha dado a conocer algún detalle de su dura experiencia en los calabozos de Via Laietana, como que “una de las formas que tenía de pasar el tiempo era contar los azulejos de uno a uno”, algo que hacía mientras esperaba a que le volviesen a llamar “para volver arriba, que es donde hacían las torturas”. Tanto Pepus como su hermana Maribel fueron detenidos por militar en la organización política Joven Guardia Roja.
Pepus ha relatado ante los medios que muchas de las noches en los calabozos no podía dormir debido a la incertidumbre generada por saber que en cualquier momento podían volver a llamarlo para continuar con las torturas y que durante su cautiverio no era consciente del momento del día en el que se encontraba, aunque lo que era todavía peor para él era pensar en sus padres, quienes desconocían su paradero. “Pierdes la noción del tiempo. Esto era muy duro para nosotros, pero lo que es más duro es pensar que nuestros padres no sabían nada de nosotros”, ha afirmado.
El caso de los hermanos ha sido elevado al Comité contra la Tortura de la ONU
El caso de ambos hermanos fue elevado al Comité contra la Tortura de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por el Centro por la Defensa de los Derechos Humanos Irídia. La organización sin ánimo de lucro denunció ante el organismo de la ONU la vulneración de los artículos 12, 13 y 14, leídos conjuntamente con el artículo 1 de la Convención contra la Tortura, por parte de los tribunales españoles, al no haberse llevado a cabo una investigación efectiva ante las denuncias de los crímenes ni haberse garantizado el derecho a un recurso y una reparación efectivos.
Por otro lado, el próximo mes de julio debe resolverse el expediente para declarar la comisaría de Via Laietana como espacio de memoria democrática. Desde las entidades se defiende que no tiene sentido que el lugar siga funcionando como un equipamiento policial cuando una buena parte de las instalaciones ya no se encuentran operativas y la Policía dispone del Complejo Policial La Verneda en Barcelona.