Queremos vivir en sociedades libres, por eso defendemos la democracia. Queremos vivir en una Cataluña sin pobreza, por eso queremos generar prosperidad compartida. Queremos vivir en un mundo donde el clima no nos sea hostil, por eso apostamos por la sostenibilidad. Y por eso los presupuestos de la Generalitat de Catalunya que este Gobierno socialista ha aprobado van encaminados a alcanzar esos objetivos.
Ser de izquierdas es ser alérgico a las desigualdades y los 49.162 millones de euros de presupuesto están destinados a mejorar la vida de las catalanas y los catalanes. Es el presupuesto más expansivo de la historia de la Generalitat y permitirá reforzar los servicios públicos, la inversión y, sobre todo, preparar el país para los retos de la próxima década. Los y las socialistas queremos que los próximos diez años sean los mejores de la historia de Cataluña.
Sabemos qué debemos hacer, pero debemos tener la voluntad política y la capacidad de ejecución para sacar adelante soluciones ambiciosas. No podemos quedarnos en el análisis, ni en Europa, ni en España ni en Cataluña. Porque solo podremos mejorar como sociedad si asumimos una idea de progreso y la firme voluntad de liderar sin pedir permiso.
Nada puede darse por hecho y tenemos el deber esencial de dejar a las futuras generaciones un mundo mejor, una Europa mejor, una España mejor y, por supuesto, una Cataluña mejor. Y sabemos cómo hacerlo: tenemos una idea de país y de sociedad, el Consenso de Cataluña que propone el Presidente Illa: crear valor, compartir la prosperidad entre todos los catalanes y catalanas, independientemente de dónde vivan, del color de su piel o del dios al que recen —si es que rezan— y, sobre todo, decidir en democracia.
Estos presupuestos ayudan a acabar con las desigualdades que se perpetúan porque tienen en cuenta los factores sociales, familiares y económicos. Contamos con políticas fiscales y tributarias que redistribuyen la riqueza de forma más equitativa, poniendo en valor la solidaridad y el bien común como valores fundamentales de la sociedad. Seguimos fortaleciendo el Estado del bienestar para garantizar a todo el mundo el acceso a las mismas oportunidades: "from the cradle to the grave", como decían los laboristas británicos en los años cuarenta, es decir, durante toda la vida de las personas. La Generalitat debe acompañar a la ciudadanía y hacer posible que cada persona sea la mejor versión de sí misma en una sociedad catalana justa, libre e igualitaria. Porque a mayor igualdad, mayor cohesión social y mayor prosperidad económica: esa es la lección de la historia y la solución para Cataluña.
Los presupuestos expresan la voluntad mayoritaria de la Cámara de abordar la principal fuente de desigualdad en Cataluña: la vivienda. Cerramos brechas, dotamos de más recursos al Gobierno y seguimos avanzando en la dirección correcta. 1.900 millones de euros destinados a políticas de vivienda: ayudas al pago del alquiler, ampliar el parque público de viviendas en alquiler, favorecer la emancipación de los jóvenes mediante los Préstamos Emancipación, construcción de viviendas de alquiler social y obra nueva de vivienda protegida oficial. Sabemos qué debemos hacer y este Gobierno se dejará la piel para sacrlo adelante.
Nos jugamos mucho como sociedad porque la extrema derecha enarbola la bandera del resentimiento, y ni la xenofobia ni la LGTBIfobia resuelven la crisis de la vivienda, ni reducen la factura de la luz, ni frenan el cambio climático; lo que sí generan es odio y violencia, miedo y parálisis. Frente a ello, solo las políticas públicas positivas y progresistas que aportan soluciones pueden mejorar la vida de la gente, y esa respuesta son estos presupuestos.
Mejoramos la sanidad pública incorporando 6.000 nuevos profesionales sanitarios, invirtiendo 616 millones de euros en atención primaria y construyendo y ampliando hospitales y centros de atención primaria (CAP) en todo el territorio. Mejoramos la educación con más docentes, creando 900 nuevas plazas en escuelas infantiles públicas e invirtiendo 314 millones de euros en nuevos colegios e institutos, así como en reformas y ampliaciones. Reforzamos los derechos sociales con la construcción de quince nuevas residencias públicas y el fortalecimiento de las prestaciones, porque todo el mundo merece una segunda oportunidad para mejorar su vida.
Ofrecemos un horizonte de esperanza con 5.000 millones de euros hasta 2030 para la reindustrialización de Cataluña y la internacionalización de las empresas. Debemos hacer que ganen tamaño y capacidad productiva para generar empleos dignos para todos y todas. Destinamos 1.195 millones de euros a las universidades públicas y 185 millones al impulso de la investigación, el talento y la innovación, porque es ahí donde nos jugamos el futuro como sociedad: en la generación de conocimiento y en su transferencia al tejido productivo.
Cataluña es un país maravilloso y lleno de oportunidades, un país con ganas de ofrecer su mejor versión. Un país lleno de color y alegría, con ganas de levantar la persiana y ponerse a trabajar. ¿Te sumas?
Guillem Sánchez Prat, diputado del grupo Socialistes i Units per Avançar en el Parlament de Catalunya.
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