Los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional han liberado a seis víctimas de tráfico de seres humanos y de explotación sexual en una operación conjunta en la que han logrado desarticular dos organizaciones que actuaban en diversos municipios de las provincias de Barcelona y Girona. La primera fase de la investigación policial iniciada a finales del mes de octubre de 2025 y tutelada por el juzgado de la Plaza 1 de la Sección de Violencia de Género del Tribunal de Instancia de Manresa terminó el pasado 17 de junio con la detención de 23 personas, de las cuales quince eran mujeres y ocho hombres.
En concreto, se llevaron a cabo 16 entradas y registros en inmuebles vinculados a la trama criminal, de los cuales 11 funcionaban como prostíbulos y los cinco restantes eran domicilios. Aparte de con los detenidos y las víctimas rescatadas, la operación se saldó con 53 mujeres que en aquel momento ejercían la prostitución en los pisos registrados identificadas, más de 200.000 euros en efectivo intervenidos, varias sustancias estupefacientes incautadas, tres vehículos de alta gama intervenidos y diversos documentos de interés para la investigación localizados.
Entre los municipios en los que actuaba el entramado criminal se encuentran Manresa, Sabadell, Granollers, Terrassa, Mataró, Vic, Sitges, Girona, Sant Felíu de Guixols y Palafrugell. Asimismo, la Policía Nacional realizó una actuación policial en Jaén, la cual derivó en una detención, y se arrestó a dos personas más en Madrid de los 23 detenidos que hay en total.
Una vez arrestados, los detenidos pasaron a disposición judicial y la jueza de la Plaza 1 de la Sección de Violencia de Género del Tribunal de Instancia de Manresa decretó el ingreso en prisión sin posibilidad de fianza de los ocho principales investigados: cinco mujeres y tres hombres. Además, se acordó la clausura temporal de cinco de los inmuebles en los que habían sido explotadas las seis víctimas para impedir que continuase la actividad delictiva y proteger los indicios relacionados con la causa.
Inicio de la investigación
La investigación se inició a finales del pasado octubre a partir de la detección de indicios que encajaban en una situación de tráfico de seres humanos en una víctima del entramado criminal por parte de los profesionales de un centro hospitalario de Sabadell, quienes informaron al Grupo de Atención de la Víctima (GAV) de los Mossos de la localidad barcelonesa. Después de realizar una primera valoración, los agentes trasladaron el caso a la División de Investigación Criminal (DIC) de la policía catalana.
Tras conocer los indicios, la DIC de los Mossos constituyó un equipo conjunto con el Grupo de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Barcelona de la Policía Nacional. La cooperación entre ambos cuerpos policiales permitió que compartieran información y se coordinaran para la realización de las actuaciones y el análisis criminal de las organizaciones que operaban dentro de un mismo entramado.
Funcionamiento de la red de explotación sexual
El funcionamiento de la red criminal consistía en la captación de mujeres en situación de vulnerabilidad en sus países de origen a través de falsas ofertas laborales. Según explican desde el Departamento de Interior y Seguridad Pública de la Generalitat en un comunicado, una vez captadas, les pagaban el viaje a España y dentro del país “les imponían deudas abusivas y las sometían a explotación sexual en diversos pisos gestionados de manera coordinada”.
Igualmente, en el comunicado se detalla que la red “operaba a través de una estructura jerarquizada y estable con reparto de funciones, control sobre las víctimas, vigilancia, gestión económica y movilidad entre diferentes inmuebles”. Los investigados formaban parte de dos organizaciones criminales que, a pesar de estar diferenciadas, estaban conectadas y se repartían los beneficios que obtenían de su actividad criminal.
La investigación sigue abierta
A lo largo de la primera fase de la investigación, los cuerpos policiales practicaron declaraciones de víctimas, realizaron diferentes tipos de vigilancias (incluida videovigilancia), identificaron teléfonos y vehículos, comprobaron los contratos de alquiler y de suministros, estudiaron los movimientos económicos y analizaron anuncios sexuales en portales web. Estas actuaciones permitieron la liberación de las seis víctimas detectadas.
Las declaraciones de las seis víctimas fueron esenciales para corroborar cómo funcionaba el entramado criminal y los mecanismos de control, amenazas y explotación que ejercían. En estos momentos, la investigación continúa abierta y los Mossos no descartan llevar a cabo más detenciones.
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