La Audiencia de Barcelona ha ordenado la reapertura del caso por el incendio intencionado de la mezquita de la localidad barcelonesa de Piera que tuvo lugar en la madrugada del 12 de julio de 2025. En el auto conocido este jueves, el órgano judicial provincial ha estimado el recurso presentado por la Comunidad Islámica Piera-Masjid Arrahmnan a la decisión del juzgado de instancia de Igualada de archivar la causa a pesar de las sospechas de los Mossos d’Esquadra de que el fuego había sido provocado a propósito. De esta manera, el cuerpo policial catalán podrá reanudar la investigación con el fin de encontrar a los autores. 

Para ello, la sección 7ª de la Audiencia de Barcelona ha solicitado a los Mossos un informe sobre la eficacia que tendría obtener un listado de todos los teléfonos que se conectaron “en el recinto o en una zona muy próxima” en la identificación de los autores. En caso de que se determine que la medida tendría utilidad para “ubicar terminales móviles en el recinto del oratorio o en una zona muy próxima”, los agentes del cuerpo de seguridad podrán solicitar a las operadoras telefónicas los datos de las antenas próximas a la mezquita durante la franja horaria en la que ocurrió el suceso. 

La Audiencia desestima investigar el caso como delito de odio

Sin embargo, la Audiencia de Barcelona ha desestimado la petición de la Comunidad Islámica de Piera, representada legalmente por el abogado Benet Salellas, de que se investigue el incendio como un delito de odio, lo que habría supuesto la delegación del caso en la Unidad Central de Delitos de Odio y Discriminación de los Mossos. En este sentido, el tribunal provincial ha alegado que “no hay razón para mantener que esa unidad pueda ser más eficaz en la identificación de los posibles autores de los hechos”.

La Comunidad Islámica de Piera reclamó en noviembre que se tratara el caso como un delito de odio, argumentando que la investigación de los Mossos indicaba que el objetivo de los autores “no era solo causar daño, sino herir y menospreciar” a los musulmanes y sus símbolos. En un escrito presentado ante el juzgado de Igualada, señala que la agresión “representa un ataque directo contra una comunidad religiosa” y que está “meridianamente claro” que la intención que había era de humillar o desacreditar.

Los Mossos encontraron indicios de criminalidad como un fuerte olor a gasolina

El incendio, originado alrededor de las 03.36 horas, se produjo cuando la mezquita  localizada en la calle Berdoc de Piera ni siquiera había sido inaugurada. El ataque ocasionó importantes afectaciones al espacio religioso, alcanzando uno de sus accesos, aunque ninguno estructural. Además, no hubo daños personales, debido a que no había nadie en el interior del edificio, puesto que tuvo lugar en plena madrugada. 

En la investigación inicial del suceso, los Mossos encontraron “indicios de criminalidad”, como detallaron en un informe presentado al juzgado de Igualada. Entre ellos, un fuerte olor a gasolina o queroseno detectado por los agentes que acudieron al recinto, el cual les llevó a pensar que se podrían haber utilizado acelerantes de la combustión, así como el lugar concreto en el que se habría originado el incendio, la sala de oración de la mezquita. 

Previamente, la consellera de Interior y Seguridad Pública, Núria Parlón, confirmó poco después de los hechos la existencia de indicios. “Si es un incendio provocado, y todo apunta a que lo es en la investigación, y si es provocado por un delito de odio hacia una comunidad que convive desde hace años en Piera, tenemos un problema”, declaró la máxima responsable política de los Mossos. 

Cientos de personas se movilizaron en contra del ataque

El ataque contra la mezquita, que coincidió en el tiempo con la persecución de personas migrantes producida en la localidad murciana de Torre Pacheco, provocó que cientos de vecinos salieran a las calles de Piera bajo el lema “El racismo no se combate en silencio”. En la protesta, el presidente de la Comunidad Islámica Piera-Masjid Arrahmnan, Yahya Mokhtari-Nifa, defendió que era el momento de demostrar la unión de los ciudadanos que se habían reunido, entre los que había tanto musulmanes como gente de otras creencias. “El mensaje es que no podrán dañar la convivencia”, manifestó. 

En total, alrededor de unas 500 personas se juntaron en la localidad de 18.000 habitantes para movilizarse en contra de los ataques racistas y xenófobos tras el incendio de la mezquita. Esta agresión no fue la única que se produjo el año pasado en Piera. A finales de mayo de 2025, un grupo de personas lanzó líquido inflamable y piedras contra un centro de menores tutelados, muchos de ellos de origen magrebí, después de una semana de tensiones entre vecinos y estos jóvenes.  

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