Seis metros cuadrados para vivir. Esa es la dimensión que alcanzan algunos de los dormitorios proyectados en el cohousing de Alamillos del Tránsito, en pleno Casco Histórico de Toledo, tras la intervención para rucperar un inmueble histórico. Una cifra que, aunque cumple con los mínimos legales, vuelve a poner sobre la mesa hasta qué punto las soluciones que se están impulsando responden realmente al problema de la vivienda en la ciudad.
El proyecto, impulsado a través del Consorcio de la Ciudad de Toledo, que también preside Carlos Velázquez, y bajo el paraguas del Ayuntamiento que dirige, plantea un modelo de vivienda colaborativa en el que el espacio privado queda reducido al mínimo mientras las zonas comunes ganan protagonismo. Salones, cocinas y baños compartidos concentran buena parte de la superficie, en una fórmula pensada para atraer a jóvenes y estudiantes al entorno del Casco Histórico.
En total, se proyectan 17 habitaciones para 18 ocupantes distribuidas en varios módulos. En algunos casos, los dormitorios apenas alcanzan los 6,06 metros cuadrados de superficie útil, acompañados de baños de dos metros y espacios comunes que superan ampliamente esas dimensiones. Solo una de las habitaciones supera los 10 metros cuadrados al estar adaptada, lo que evidencia el ajuste al límite en el resto de unidades.
En este contexto, el Grupo Municipal Socialista ha cargado contra el planteamiento del equipo de Gobierno de PP y Vox, señalando directamente al alcalde. La concejala Alicia Escalante ha denunciado que este tipo de iniciativas no fijan población ni generan proyectos de vida, al tiempo que ha cuestionado que puedan considerarse una respuesta real al problema de acceso a la vivienda.
"Hablar de oportunidades para jóvenes mientras se oferta vivir en seis metros cuadrados roza el sarcasmo", ha afirmado, incidiendo en que el problema de fondo sigue siendo el encarecimiento del mercado, la escasez de oferta y la falta de vivienda pública. A su juicio, las propuestas actuales se quedan en soluciones de mínimos que no abordan la raíz del problema.
Además, desde la oposición han advertido del riesgo de que estos alojamientos terminen derivando en usos turísticos, como ha ocurrido en otras ciudades con fórmulas similares. Una posibilidad que podría agravar aún más la presión sobre el mercado residencial del Casco Histórico.
A todo ello se suma la crítica más amplia a la gestión municipal en materia de vivienda. Desde el PSOE sostienen que, desde la llegada de Velázquez al Ayuntamiento, no se han puesto en marcha políticas estructurales, limitándose la acción de gobierno a anuncios y propuestas que no han tenido un impacto real en el acceso a la vivienda en la ciudad.