Emiliano García-Page ha situado su futuro político en una incógnita que, aunque no es nueva, ha adquirido una dimensión distinta al pronunciarse en uno de los platós de mayor audiencia del país. El presidente de Castilla-La Mancha reconoció este miércoles por la noche en el programa de Antena 3 ‘El Hormiguero’, conducido por Pablo Motos, que "no lo tiene decidido" cuando fue preguntado directamente sobre si volverá a presentarse a la reelección en la comunidad autónoma que gobierna desde 2015.

La respuesta llegó en un momento especialmente significativo. García-Page encadena tres legislaturas al frente del Ejecutivo castellanomanchego y ha logrado mayoría absoluta en las dos últimas, siendo además el único líder territorial socialista que consiguió ese respaldo holgado en las elecciones autonómicas más recientes. Su continuidad, por tanto, no es un asunto menor ni para el PSOE ni para el tablero político regional.

“Creo que estoy en el mejor momento de mi vida políticopersonal”, afirmó durante la entrevista. Explicó que, si se guiara por el recibimiento que percibe “en la calle”, podría sentirse respaldado para continuar, y añadió que mantiene “mucha ilusión” y que está “encantado de la gestión en Castilla-La Mancha”. Admitió que “hay cosas que mejorar”, pero defendió que “muchas cosas nos están saliendo bien” y que está “contento”.

Sin embargo, el presidente castellanomanchego quiso subrayar que “no hay nadie imprescindible ni indispensable”, una frase que introdujo un matiz de prudencia en su posicionamiento. Ese ni sí ni no lo situó en un terreno intermedio que puede interpretarse como cautela estratégica, pero que también transmite una duda real sobre su continuidad. Aunque en otras ocasiones recientes había dejado caer que su decisión dependería de factores personales, esta vez sus palabras adquirieron mayor eco al producirse en un contexto de audiencia nacional y en plena tensión interna dentro del PSOE.

Aún falta tiempo para la cita electoral de 2027, pero cada vez menos. En ese horizonte, la figura de García-Page continúa siendo determinante en Castilla-La Mancha, una comunidad autónoma donde el Partido Popular no ha logrado recuperar el Gobierno desde 2015 y donde Vox ha quedado lejos de condicionar el Ejecutivo regional gracias a las mayorías absolutas socialistas. La incógnita sobre su candidatura introduce un elemento de incertidumbre en un escenario que hasta ahora parecía estable.

"Ninguna intención" de dar el salto a la política nacional

Durante la entrevista, que ocupó la totalidad del programa sin espacio para las habituales secciones de entretenimiento, García-Page también abordó cuestiones de política nacional e interna del PSOE. Advirtió de que “la marca está muy tocada” y señaló que la política española vive niveles de degradación que no había visto antes en democracia. Según explicó, esa percepción influye de manera decisiva en los resultados electorales autonómicos, ya que los votantes trasladan su visión de la política nacional a las urnas regionales.

Preguntado por la posibilidad de dar el salto a la política nacional, fue tajante. Ante la sugerencia de que podría obtener muchos votos en unas elecciones generales, respondió que “no tengo ninguna intención” de hacerlo. También defendió a Felipe González como “un líder en mayúsculas” y deslizó, en relación con Pedro Sánchez, que “va a pasar a la historia muy diferente de como a él le gustaría”.

La conversación incluyó referencias a la fractura de la izquierda, al auge de los populismos y a la polarización creciente, factores que, a su juicio, están condicionando tanto la política nacional como la autonómica. Cuestionó la conveniencia de alargar pactos que dependan de pequeños grupos y estrategias tácticas que no aporten consensos amplios.

A lo largo de toda la entrevista, el tono fue oscilando en función de los asuntos que Pablo Motos puso sobre la mesa. El presentador trató en distintos momentos de arrastrar al presidente castellanomanchego a titulares contra el Gobierno central, insistiendo en supuestos como el mal estado generalizado de las carreteras o dando por hecho que el ministro del Interior conocía circunstancias relacionadas con el DAO de la Policía detenido por un presunto caso de agresión sexual, cuestiones vinculadas a bulos impulsados por la extrema derecha y el PP. No lo consiguió.