El Gobierno de Castilla-La Mancha ha reforzado de nuevo la prevención sanitaria desde el nacimiento al aumentar hasta 34 las patologías que se detectan mediante la prueba del talón en recién nacidos. La ampliación, publicada en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha, incorpora cuatro nuevas patologías que permiten anticipar tratamientos decisivos en las primeras horas de vida y evitar discapacidades graves y retrasos en el desarrollo. El movimiento ha vuelto a evidenciar un contraste nítido de modelos frente a la etapa de recortes del Partido Popular, cuando el programa se redujo a mínimos durante el mandato de María Dolores de Cospedal.

Las cuatro nuevas enfermedades que se han incorporado a la prueba del talón son trastornos poco frecuentes que afectan a la forma en la que el organismo del bebé procesa ciertas sustancias esenciales para su desarrollo o, en uno de los casos, al sistema nervioso. Aunque son raras, pueden tener consecuencias muy graves si no se detectan a tiempo. Gracias a este cribado, estas patologías pueden identificarse en los primeros días de vida, lo que permite empezar el tratamiento de manera inmediata y evitar daños neurológicos, retrasos en el desarrollo o problemas de salud irreversibles. En este tipo de enfermedades, diagnosticar pronto marca la diferencia entre una vida con graves secuelas y un desarrollo prácticamente normal.

Esta decisión se enmarca en una estrategia progresiva que ha llevado a la comunidad a pasar de 10 enfermedades detectadas en 2015 a 34 en la actualidad, con el objetivo de alcanzar 40 antes de que termine la legislatura. Un itinerario que ha ido acompañado de inversión tecnológica, como la adquisición de un nuevo procesador de screening genético para el Instituto de Ciencias de la Salud de Talavera de la Reina, con un importe de 254.533 euros, clave para ampliar la capacidad analítica mediante espectrometría de masas en tándem.

Etapa de tijeras

Frente a este avance, el recuerdo de la etapa de tijeras del PP ha vuelto a aflorar. Durante el Gobierno de Cospedal, la prueba del talón se redujo a solo tres patologías, pese a que con el Ejecutivo socialista de José María Barreda se habían llegado a detectar 15. Aquella contracción deliberada del cribado neonatal se tradujo en menos oportunidades de diagnóstico y en un retroceso que dejó a centenares de familias en mayor vulnerabilidad. Una política que contrastó con la desconfianza en la prevención y el mantra de los recortes, hoy ampliamente cuestionado por sus consecuencias.

La llegada del PSOE con Emiliano García-Page ha supuesto un cambio de rumbo sostenido. Se ha recuperado el enfoque de equidad y se ha reforzado la cartera complementaria de servicios con resultados tangibles. Entre ellos, la inclusión de patologías como la atrofia muscular espinal, cuyo tratamiento temprano ya ha permitido intervenir a varios niños en la región. La hoja de ruta ha quedado reflejada en el próximo Plan de Salud y en los anuncios del consejero Jesús Fernández Sanz, que ha venido subrayando la centralidad de la prevención como pilar del sistema público.

La ampliación hasta 34 patologías no es solo un dato técnico. Para madres y padres, ha significado tranquilidad y seguridad desde el primer minuto. Cada nueva detección ha abierto una ventana de oportunidad para tratar antes, planificar mejor y proteger la salud con criterios de igualdad territorial. Castilla-La Mancha se ha situado así entre las comunidades con mayor sensibilidad hacia la detección precoz, mientras otras, gobernadas por el PP o con su influencia, han mantenido carteras más limitadas y una resistencia a invertir en prevención.