El Partido Popular de Castilla-La Mancha parece tener problemas para asumir que los alumnos de la región hayan obtenido buenos resultados en el Informe PISA. Después de intentar relativizarlos asegurando que "más bajo no podíamos caer", los populares han dado ahora un paso más y han abrazado la sospecha de que detrás de la mejora podría haber algún tipo de "trampa".

La secretaria general del PP regional, Carolina Agudo, y la diputada María Gil han anunciado este lunes una petición de comparecencia urgente de Emiliano García-Page en las Cortes para que explique si su Gobierno "ha hecho trampas" y si la Consejería de Educación "preparó a determinados alumnos" antes de realizar las pruebas.

Agudo se pregunta si el Ejecutivo pudo "pilotar" a determinados estudiantes para conseguir mejores resultados y ha llegado a hablar de "pastorear el Informe PISA". Gil, por su parte, ha aludido a supuestos "pilotajes previos y presiones a los equipos directivos".

Vox se ha sumado también a la ofensiva, aunque elevando todavía más el tono y dando prácticamente por acreditado aquello que el PP plantea como sospecha.

El mensaje que proyecta la derecha resulta cuanto menos llamativo: ante la posibilidad de reconocer que los estudiantes y profesores de Castilla-La Mancha han logrado mejorar su rendimiento, PP y Vox prefieren sembrar dudas sobre cómo lo consiguieron. Una suerte de incredulidad ante la capacidad del propio alumnado castellanomanchego.

Y hay un problema añadido para esa teoría. Los controles estadísticos de PISA no han detectado irregularidades en Castilla-La Mancha.

La comunidad registró una tasa de exclusión de alumnos del 4,51%, por debajo del umbral del 5% establecido como referencia, y una tasa de participación del 88,42%. El informe no incorpora ninguna advertencia específica sobre la comparabilidad de los resultados castellanomanchegos, algo que sí ocurre con territorios donde se han detectado problemas importantes en la muestra.

Los datos tampoco son menores. Castilla-La Mancha se ha situado por encima de la media española en Ciencias, Lectura y Matemáticas. En Ciencias ha escalado desde el puesto decimoquinto de 2022 hasta el sexto; en Lectura, del decimotercero al quinto; y en Matemáticas, del decimocuarto al sexto. Globalmente, el Gobierno regional sitúa a Castilla-La Mancha en el quinto puesto entre las comunidades.

El PP ya había recibido esos resultados con frialdad. Agudo sostuvo la pasada semana que, después de los malos datos anteriores, "más bajo no podíamos caer" y trató de restar valor a la evolución registrada. Ahora, una semana después, la explicación ha pasado directamente de minimizar la mejora a ponerla bajo sospecha.

De los recortes de Cospedal a desconfiar de los resultados

La ofensiva resulta todavía más paradójica teniendo en cuenta el historial educativo del PP cuando gobernó Castilla-La Mancha.

Nada más llegar María Dolores de Cospedal a la Presidencia regional en 2011, su Gobierno elevó de 18 a 20 las horas lectivas semanales del profesorado de Secundaria. Ese mismo inicio de curso, la Consejería confirmó una reducción de alrededor de 800 profesores, aproximadamente el 6% de la plantilla de Secundaria y Formación Profesional.

El tijeretazo fue mucho más profundo al curso siguiente. En septiembre de 2012, Castilla-La Mancha arrancó con alrededor de 3.900 profesores interinos menos y con el cierre de 61 escuelas rurales, dentro de una política de ajustes que provocó importantes movilizaciones de la comunidad educativa.

También se redujeron drásticamente los centros de formación del profesorado, pasando de 33 a uno, se endurecieron las condiciones laborales de los docentes y se eliminó la gratuidad universal de los libros de texto dentro del plan de ajustes puesto en marcha por el Ejecutivo popular.

Aquellas medidas llevaron a miles de docentes a las calles. En octubre de 2011, más de 6.000 profesores participaron en manifestaciones convocadas por CCOO, UGT y, precisamente, STE, contra los recortes del Gobierno de Cospedal.

Quince años después, el PP que gobernó con menos profesores, más horas lectivas y escuelas rurales cerradas acusa ahora al actual Ejecutivo de haber manipulado unas pruebas porque los alumnos de Castilla-La Mancha han conseguido situarse por encima de la media española.

Mientras tanto, PISA mantiene como válidos esos resultados y no ha introducido ninguna advertencia que permita sostener que Castilla-La Mancha alteró su muestra para escalar posiciones.

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