Emiliano García-Page ha vuelto a marcar distancias con Pedro Sánchez y ha defendido este miércoles que el presidente del Gobierno debería someterse a una moción de confianza para "depurar" la situación política en España. El presidente de Castilla-La Mancha ha asegurado, durante un desayuno informativo organizado por Europa Press, que el país está "bloqueado", como demuestra, a su juicio, que ni siquiera se hayan presentado Presupuestos Generales del Estado.
Page ha cuestionado que el argumento para mantenerse en el poder sea que, si se convocan elecciones, "van a ganar los otros". "Eso tiene muy poco pase democrático", ha advertido el dirigente socialista, que no ha pedido elecciones de forma directa, pero sí ha situado la cuestión de confianza como una vía para comprobar qué apoyos reales mantiene Sánchez en el Congreso.
El presidente castellanomanchego también ha avisado de que los partidos que sostienen al Gobierno pueden acabar "tostados" si prolongan esta situación. A su juicio, los socios parlamentarios de Sánchez también tendrán que asumir el desgaste de una legislatura marcada por la falta de estabilidad, las exigencias cruzadas y la dificultad para sacar adelante iniciativas centrales.
Page ha apuntado además a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre Carles Puigdemont como una de las claves del calendario político. "Puigdemont está esperando la última sentencia del Constitucional", ha señalado, antes de advertir de que, si la resolución se retrasa, "ya se están haciendo una composición de lugar". El presidente regional ha matizado que Puigdemont no es quien manda en España, pero sí ha sostenido que ejerce una influencia evidente dentro del Gobierno.
Sobre la posible moción de censura de Alberto Núñez Feijóo, Page ha ironizado con que, a este ritmo, el PP "la va a perder antes de presentarla". El presidente castellano-manchego ha considerado que los populares, junto a Vox, "están disfrutando viendo cómo el PSOE se asa en una parrilla", convencidos de que el desgaste del Gobierno puede beneficiarles sin necesidad de precipitar sus movimientos.
"El PP no tiene prisa ninguna, piensa que pueden quedar por salir la mitad de los escándalos", ha afirmado Page, retratando así el cálculo de una derecha que exige elecciones, pero que no parece tener una alternativa parlamentaria suficiente mientras Vox siga siendo su socio inevitable. El dirigente socialista ha vuelto a situarse en un terreno incómodo para todos, reclamando a Sánchez que mida sus apoyos y acusando al PP y Vox de esperar sentados a que el PSOE se desgaste solo.
Page rechaza las "teorías de la conspiración" contra los jueces
García-Page también se ha referido a la investigación judicial abierta al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra y ha marcado distancias con las críticas lanzadas desde algunos sectores del Gobierno contra varios jueces. El presidente castellanomanchego ha advertido del riesgo de caer en el mismo camino que recorrió el PP cuando alimentó la "teoría de la conspiración" y ha defendido que los cargos públicos tienen la "responsabilidad de velar por el prestigio de las instituciones".
"A quién tenga que ir a la cárcel, no les va a salvar pensar que hay una conspiración", ha señalado Page, preguntado por la discrepancia del ministro de Transportes, Óscar Puente, con una declaración del Consejo General del Poder Judicial. El presidente regional ha subrayado que "opinar es perfectamente posible", pero ha recordado que no es lo mismo la crítica de un medio de comunicación que la formulada desde una institución. Además, ha insistido en que las sentencias que no gustan "se pueden recurrir", no combatirlas alimentando sospechas generales sobre los jueces.
Sobre Zapatero, Page ha reconocido que le duele "una barbaridad" su imputación y ha asegurado que espera "ardientemente" que el expresidente del Gobierno aclare su situación cuando declare ante el juzgado. El presidente castellanomanchego ha admitido que quiere reconciliarse con la imagen que tiene de Zapatero, aunque ha recordado que nunca compartió sus implicaciones con Venezuela, porque "si tú te implicas con un régimen que es una dictadura corrupta", ha advertido, es más fácil que la gente piense mal.
Page ha aprovechado además este caso para plantear una reflexión de fondo sobre los expresidentes del Gobierno. A su juicio, España todavía no ha regulado "a fondo" sus actividades cuando abandonan La Moncloa, pese a que conservan una enorme capacidad de influencia. "Nadie deja de ponerse al teléfono con un expresidente", ha resumido, defendiendo la necesidad de adaptar el marco legal para evitar zonas grises entre la actividad privada, los negocios y el peso institucional acumulado.
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