El relevo generacional en el campo europeo se ha convertido en uno de los grandes retos estructurales del sector primario, en un contexto marcado por el envejecimiento de la población agraria y la dificultad para atraer a nuevos agricultores. Sobre esta cuestión ha alertado el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, en el Comité de las Regiones (CdR) en Bruselas, donde ha reclamado que se aborde como una auténtica “cuestión de Estado”, por encima de fronteras ideológicas y debates coyunturales.

Su intervención, pronunciada en la 8ª reunión de la Comisión de Recursos Naturales del CdR, ha servido además para presentar y defender un dictamen sobre la promoción del relevo generacional en el sector primario, elaborado bajo liderazgo castellanomanchego y aprobado prácticamente por unanimidad. Un consenso que el propio Page ha querido subrayar como ejemplo de que “cuando hay voluntad política, es posible construir soluciones comunes en Europa”.

El dirigente autonómico ha situado el problema en términos de urgencia estructural. Según ha expuesto, Castilla-La Mancha ha conseguido incorporar en la última década a dos jóvenes al día al sector agrario, una cifra que, pese a su aparente relevancia, sigue siendo insuficiente a escala nacional y europea. “En España se incorporan apenas el doble”, ha advertido, poniendo el foco en la brecha generacional que amenaza la continuidad del modelo productivo rural.

Uno de los ejes más destacados de su intervención ha sido la redefinición del concepto de seguridad. Para García-Page, la seguridad no puede limitarse a la dimensión militar o geopolítica, sino que debe incorporar elementos esenciales como la soberanía alimentaria y la autonomía productiva de Europa.

“Seguridad no es solo frente a Rusia o a cualquier país vecino. También es garantizar que el sector primario funcione con plena capacidad”, ha señalado, vinculando directamente la estabilidad del campo con la resiliencia estratégica de la Unión Europea.

La PAC en el centro del debate

El análisis sobre el futuro de la Política Agraria Comunitaria (PAC) en el próximo Marco Financiero Plurianual 2028-2034 ha estado muy presente en la intervención. Page ha defendido la necesidad de introducir mecanismos específicos que favorezcan la incorporación de jóvenes agricultores, incluyendo propuestas como la reserva del 10% de los fondos o líneas de crédito específicas.

En este punto, ha lanzado una advertencia clara sobre el rumbo de la política europea, el presidente ha reprochado los cambios de orientación en la PAC y ha advertido de su impacto sobre el sector agrario. “De entrada han planteado no solo recortes, sino un cambio por completo de coordenadas que de pronto significan una convulsión. No está Europa para giros como el que ha planteado la Comisión. No es eso lo que se votó”, ha señalado en sus declaraciones previas a la intervención.

También ha advertido de que los agricultores y ganaderos están siendo uno de los principales perjudicados del actual ciclo político europeo. “Que los primeros perjudicados con los órganos salidos de las últimas elecciones sean los agricultores y los ganaderos choca mucho con el ambiente preelectoral y electoral que se vivió”, ha añadido, criticando las “matizaciones” y “reinterpretaciones” de la estructura financiera de la PAC.

Page ha centrado además parte de su preocupación en el futuro Marco Financiero Plurianual 2028-2034, donde teme que las partidas agrarias puedan reducirse con la creación de un gran fondo gestionado por los Estados miembros. En este sentido, ha sido contundente al defender el modelo actual. “Desde luego rechazamos que se deshaga la política europea para volver al cheque nacional. Es decir, no se trata de que cada estado reciba un dinero y que ya se administren las cuentas como quiera”.

Asimismo, ha defendido la estructura vigente de la PAC. “No conviene bajar el presupuesto y la estructura de la anterior política agraria comunitaria en distintos pilares no se puede diluir”. En paralelo, se ha mostrado confiado en poder influir en el diseño final del sistema, llegando incluso a afirmar su intención de “torcerle el brazo” a la propuesta inicial de la Comisión Europea.

Despoblación, envejecimiento y cohesión territorial

El presidente regional ha conectado el problema del relevo generacional con dos fenómenos que considera inseparables: el envejecimiento rural y la despoblación. A su juicio, la decisión de un joven de permanecer o abandonar su municipio depende directamente de la calidad de los servicios públicos, la sanidad, las comunicaciones y las oportunidades económicas.

“La cohesión social empieza por la cohesión territorial entre el mundo rural y el urbano”, ha afirmado, reclamando políticas más integrales que no se limiten exclusivamente a ayudas económicas, sino que aborden el ecosistema completo en el que se desarrolla la vida en el campo.

El dictamen aprobado en Bruselas es el resultado de un trabajo orientado al consenso dentro del CdR. El documento propone soluciones como incentivos financieros, apoyo formativo y medidas fiscales para facilitar la entrada de jóvenes en el sector primario, además de reforzar la cohesión territorial y la lucha contra el reto demográfico.