Emiliano García-Page ha aprovechado la celebración del Día de Castilla-La Mancha en Cuenca para lanzar un mensaje de alcance nacional en defensa de las instituciones nacidas del consenso democrático, de la Constitución y de la igualdad entre territorios. El presidente castellanomanchego ha reivindicado el papel del Poder Judicial, la Fiscalía, las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y la Policía Nacional en un momento de fuerte crispación política, y ha advertido frente a cualquier intento de convertir la diversidad territorial en privilegios.

El discurso, pronunciado este domingo en el Teatro Auditorio José Luis Perales de Cuenca ante unas 700 personas, ha situado a Castilla-La Mancha como una tierra que defiende sus intereses dentro de España, pero sin aceptar desigualdades entre ciudadanos. "Estamos con la garantía de una Constitución que asegura toda la diversidad, pero prohíbe cualquier tipo de privilegio. Y si alguien lo olvida, para eso está esta tierra, está su presidente y está el Gobierno de Castilla-La Mancha", ha subrayado García-Page.

El presidente regional ha centrado buena parte de su intervención en la necesidad de proteger las instituciones democráticas, especialmente en un contexto en el que determinados discursos políticos han convertido la deslegitimación del sistema en una práctica habitual. Sin citar expresamente a PP ni a Vox, Page ha situado el foco en quienes alimentan la sospecha permanente, cuestionan las reglas cuando no les favorecen y contribuyen a un clima de enfrentamiento que se aleja del espíritu de la Transición.

"La primera obligación de un responsable público es defender las instituciones, cuando te vienen a favor o incluso cuando no te gustan", ha señalado. En esa línea, ha defendido que jueces, fiscales, militares, guardias civiles y policías son también producto de la democracia y de leyes aprobadas durante estas décadas de sistema constitucional.

García-Page ha recordado que la democracia española ha sido gobernada fundamentalmente por dos grandes partidos y que, por tanto, "lo que tenemos para bien y para mal" ha sido consecuencia de las decisiones adoptadas por los españoles a través de sus representantes. Un mensaje que ha servido para reivindicar la responsabilidad política frente al discurso fácil del deterioro absoluto del país.

Una España diversa, pero sin privilegios

El presidente castellanomanchego ha enlazado la defensa institucional con una idea central en su discurso político, la igualdad territorial. Page ha defendido que Castilla-La Mancha no pretende estar por encima de nadie, pero tampoco por debajo. La Constitución, ha dicho, permitió a esta tierra hablar, defender sus intereses y participar en la misma liga que el resto de comunidades autónomas.

En ese punto, ha sido claro al rechazar cualquier modelo que abra la puerta a ciudadanos de primera y de segunda en función del territorio. "Es muy bueno que en todos los territorios estemos en la misma liga, ni ligas de primera ni ligas de segunda en lo que a derechos, a igualdad se refiere. Nosotros no lo vamos a consentir", ha advertido.

El mensaje llega en plena discusión nacional sobre el encaje territorial y en un momento en el que la política española vive atravesada por la tensión entre bloques. Frente a ese clima, García-Page ha reivindicado el valor de la moderación, el acuerdo y la defensa de las reglas comunes.

España no es un estado fallido

Page también ha rechazado la idea de que los problemas políticos o judiciales puedan utilizarse para presentar a España como un país fallido. "Este país funciona y funciona bien. Incluso funciona bien cuando tiene que corregir o autocorregirse", ha afirmado durante su intervención.

El presidente ha defendido que la verdad "no admite muros de ningún tipo" y ha pedido no caer en la tentación de trasladar a la sociedad la tensión que nace de la política. A su juicio, buena parte de esa crispación "viene de arriba a abajo" y responde más a los problemas de los dirigentes que a los de la ciudadanía.

Cuenca y el futuro del antiguo Virgen de la Luz

Junto al mensaje nacional, García-Page ha anunciado que el Gobierno de Castilla-La Mancha tiene "prácticamente" cerrado un acuerdo con la Tesorería de la Seguridad Social y con el Ministerio de Vivienda para transformar el antiguo Hospital Virgen de la Luz de Cuenca.

El proyecto, según ha avanzado, será "enormemente ambicioso" e incluirá cientos de viviendas, el Archivo Histórico Provincial, el centro base y unidades vinculadas a la salud mental. El objetivo es que el edificio "siga teniendo vida" y que lo haga al servicio de "la gente de Cuenca".

La operación permitiría recuperar un inmueble emblemático para nuevos usos residenciales, sociales, administrativos y sanitarios, en un momento en el que la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones ciudadanas. También refuerza la apuesta del Ejecutivo castellanomanchego por reutilizar patrimonio público para generar servicios y oportunidades en las capitales de la región.

Una Castilla-La Mancha de estabilidad frente a la crispación

El acto institucional del Día de Castilla-La Mancha ha contado con el Consejo de Gobierno al completo, el presidente de las Cortes regionales, Pablo Bellido, el alcalde de Cuenca, Darío Dolz, y representantes de la sociedad civil, judicial, académica, institucional y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

García-Page ha reivindicado que Castilla-La Mancha practica la moderación, alcanza acuerdos y respeta las instituciones "con mayorías absolutas o sin ellas". Un mensaje con el que ha vuelto a presentar a la comunidad autónoma como un espacio de estabilidad frente a una política nacional marcada por el ruido, los bloques y la tentación permanente de convertir cada debate en una guerra partidista.

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