El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha elevado el tono en Bruselas contra la propuesta de reforma de la Política Agraria Común (PAC) y ha acusado a la Comisión Europea de intentar "disfrazar" un recorte de recursos dentro del nuevo conjunto financiero. Desde su intervención en el Diálogo de Alto Nivel sobre la PAC y el Desarrollo Rural del Comité Europeo de las Regiones, ha advertido de que el planteamiento comunitario supone, en la práctica, diluir el peso de la PAC y desplazar responsabilidades hacia los Estados miembros.
En un contexto en el que el campo castellanomanchego depende de manera determinante de los fondos europeos, García-Page ha recurrido a una expresión gráfica para describir la propuesta: "En mi tierra diríamos que es como echar agua al vino, como aguar el vino". Con esa metáfora ha denunciado que la Comisión pretende reducir recursos actuales y futuros bajo una arquitectura financiera que cambia el modelo y, a su juicio, abre la puerta a una progresiva pérdida de peso presupuestario para agricultores y ganaderos.
El presidente regional ha considerado que esta reformulación conduce a que, con el paso del tiempo, sea cada vez menor el dinero destinado a la PAC. Ha señalado que el problema no es únicamente la cifra global, sino el concepto mismo de la reforma. En este sentido, ha presentado lo que ha definido como una "enmienda global" frente a lo que interpreta como una relativización del papel de la política agraria dentro del proyecto europeo.
García-Page ha rechazado especialmente la idea de una mayor nacionalización de la PAC y la mezcla de objetivos que, en su opinión, convierten esta política en un instrumento confuso y menos compacto. Ha defendido que, si no se corrige el modelo, la distribución y el enfoque, de poco servirá discutir ajustes parciales o matices presupuestarios. Para Castilla-La Mancha, comunidad autónoma con un peso estratégico del sector primario, la estabilidad y la claridad normativa resultan esenciales para garantizar rentas y planificación a medio plazo.
"Agresiva, disruptiva e incoherente"
El presidente castellanomanchego ha calificado la propuesta comunitaria de "agresiva, disruptiva e incoherente". Ha subrayado que nadie esperaba un cambio estructural de tal magnitud y ha advertido de que contradice algunos de los objetivos declarados por la propia Unión Europea, como alcanzar el 25% de la producción en agricultura ecológica o facilitar la incorporación de jóvenes al campo. A su juicio, la reforma no es transitoria, sino rupturista, lo que genera incertidumbre en un sector ya tensionado por los costes, la competencia internacional y la volatilidad de los mercados.
En relación con el escenario internacional y el conflicto entre Estados Unidos e Irán, García-Page ha defendido que la Unión Europea debe reforzar su política de seguridad, pero ha rechazado que ese esfuerzo se financie a costa de los agricultores y ganaderos. Ha insistido en que, si Europa quiere más seguridad, deberá incrementar el presupuesto global o asumir mayores aportaciones por Estado miembro, pero no recortar una política que considera estratégica.
Desde Castilla-La Mancha se ha defendido que la seguridad alimentaria forma parte de la seguridad estratégica del continente. En este marco, el presidente autonómico ha planteado que debilitar la PAC supone poner en riesgo la autonomía alimentaria europea y, por extensión, su estabilidad social y económica. En una región donde el sector agrario tiene un peso decisivo en empleo y cohesión territorial, cualquier reducción estructural de fondos puede tener consecuencias directas en el medio rural.