El presidente del Partido Popular de Castilla-La Mancha, Paco Núñez, ha vuelto a lanzarse a la política de las certezas absolutas. A falta todavía de casi un año para las elecciones municipales y autonómicas de 2027, el dirigente popular ha asegurado que su formación tiene “muy organizado” y “muy avanzado” el trabajo para gobernar “con total seguridad” las cinco capitales de provincia y la Junta de Comunidades.

La afirmación, pronunciada este lunes en Albacete, tiene más de consigna para movilizar a los suyos que de análisis apoyado en los últimos resultados electorales. En mayo de 2023, el PP solo fue la fuerza más votada en dos de las cinco capitales, Albacete y Ciudad Real. El PSOE ganó las elecciones municipales en Toledo, Guadalajara y Cuenca, además de imponerse en las autonómicas y conservar el Gobierno de la comunidad autónoma con la mayoría absoluta obtenida por Emiliano García-Page.

La realidad de las urnas resulta bastante menos rotunda que la seguridad exhibida ahora por Núñez. El PP gobierna actualmente cuatro capitales, pero ese mapa de poder no se explica únicamente por sus resultados electorales. Los acuerdos con Vox fueron determinantes para que los populares alcanzaran las alcaldías de Toledo, Guadalajara y Ciudad Real, aunque en esta última ciudad la coalición terminó rompiéndose en febrero de 2025, así como en Talavera de la Reina. 

En Albacete, el PP sí ganó con claridad las elecciones municipales de 2023. Manuel Serrano consiguió 12 concejales y el 38,1% de los votos, frente a los diez ediles y el 33,9% del PSOE. Al no alcanzar ninguna candidatura la mayoría absoluta, Serrano fue proclamado alcalde por encabezar la lista más votada, con el respaldo exclusivo de los concejales populares.

También ganó el PP en Ciudad Real, donde Paco Cañizares obtuvo once concejales y el 39,7% de los votos, frente a los nueve representantes y el 34,5% del PSOE. Sin embargo, necesitó incorporar a los cuatro concejales de Vox para construir una mayoría estable. Aquel pacto terminó saltando por los aires menos de dos años después, después de que el alcalde retirara las competencias a sus socios y denunciara que no podía gobernar sometido a sus “chantajes”.

El escenario fue muy diferente en Toledo. Allí ganó el PSOE de Milagros Tolón con once concejales y el 38,7% de los votos. El PP de Carlos Velázquez quedó segundo con nueve ediles y el 31,9%, pero alcanzó la Alcaldía gracias a los cuatro representantes de Vox, que permitieron a ambos partidos llegar exactamente a los 13 concejales necesarios para la mayoría absoluta. El pacto no solo facilitó la investidura del candidato que había perdido las elecciones, sino que incorporó a Vox al Gobierno municipal.

Una operación prácticamente idéntica se produjo en Guadalajara. El socialista Alberto Rojo ganó con once concejales, el 40,3% de los votos y una ventaja cercana a los cuatro puntos sobre el bloque formado por PP y Vox. Ana Guarinos obtuvo nueve ediles y el 31,4%, pero los cuatro representantes de la formación de Santiago Abascal le entregaron la mayoría absoluta y la Alcaldía. Tres años después, ambas formaciones siguen defendiendo públicamente la vigencia de su pacto de gobierno.

En Cuenca también ganó el PSOE. Darío Dolz obtuvo diez concejales y el 34,9% de los sufragios, frente a los nueve ediles y el 31,7% del PP de Beatriz Jiménez. Cuenca Nos Une, Cuenca en Marcha y Vox lograron dos representantes cada uno. Dolz revalidó la Alcaldía tras alcanzar un acuerdo con Cuenca Nos Une y conseguir doce votos en la investidura, mientras los dos concejales de Cuenca en Marcha se abstuvieron.

Por tanto, cuando Núñez afirma que Jiménez “pudo haber sido alcaldesa” porque “los números daban”, omite que el PP y Vox sumaban únicamente once concejales, dos menos de los trece necesarios para alcanzar la mayoría absoluta. La única posibilidad de entregar la Alcaldía al PP pasaba por un acuerdo a tres bandas entre PP, Vox y Cuenca Nos Une, pese a que los populares habían quedado por detrás del PSOE. No fue únicamente “el juego de los pactos” el que dejó a Jiménez fuera de la Alcaldía, sino la incapacidad del PP para reunir los apoyos necesarios para desplazar a la candidatura que había ganado las elecciones.

El mismo patrón se reprodujo en Talavera de la Reina, aunque no se trate de una capital de provincia. El PSOE ganó holgadamente las elecciones con el 44,3% de los sufragios y doce concejales. El PP de José Julián Gregorio quedó muy por detrás, con el 32% y nueve ediles, pero alcanzó la Alcaldía gracias a los cuatro representantes de Vox, que se incorporaron al Gobierno municipal. La suma de ambas derechas permitió desplazar a la candidatura socialista, que había vencido por más de doce puntos y se había quedado a un solo concejal de la mayoría absoluta.

Por tanto, dos de los cuatro alcaldes que Núñez ha presentado como ejemplo del éxito popular, Carlos Velázquez y Ana Guarinos, ocupan sus cargos pese a haber quedado segundos y gracias a acuerdos directos con Vox. Una fórmula que el PP también utilizó en Talavera para entregar la Alcaldía a José Julián Gregorio después de una contundente derrota electoral. En Cuenca, donde no logró reunir una mayoría alternativa, el PSOE mantuvo el Gobierno tras volver a ser la fuerza más votada.

Una dependencia de la ultraderecha que el presidente regional del PP ha evitado mencionar al presumir de la supuesta fortaleza electoral de sus candidatos y presentar como victorias propias unas alcaldías que, en varios casos, solo fueron posibles mediante pactos con Vox.

Page ganó la Junta con mayoría absoluta

La afirmación de que el PP gobernará “con total seguridad” la Junta tampoco encuentra respaldo en las últimas elecciones autonómicas. Emiliano García-Page ganó en 2023 con 483.500 votos, el 45,04% de los sufragios y 17 diputados, justo los necesarios para la mayoría absoluta. El PP de Núñez se quedó en 361.155 votos, el 33,65% y doce escaños, mientras Vox obtuvo cuatro representantes. Entre el PSOE y el PP hubo más de 122.000 votos de diferencia.

Núñez ha perdido las dos elecciones autonómicas a las que se ha presentado como candidato. En 2019, el PSOE consiguió 19 diputados frente a los diez del PP. Cuatro años después, los populares mejoraron hasta los doce escaños, pero continuaron lejos de García-Page y necesitaron sumar sus votos a los de Vox para aproximarse a una mayoría que tampoco alcanzaron.

Pese a esos antecedentes, el presidente regional del PP ha presentado como una simple cuestión de tiempo la conquista de la Junta y de las cinco capitales, aprovechando la confirmación de los candidatos municipales para construir una imagen de partido preparado y sin conflictos internos.

 

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