Paco Núñez ha decidido despejar por su cuenta cualquier duda sobre su futuro político. El presidente del PP de Castilla-La Mancha da por hecho que volverá a ser candidato a la Junta en 2027, pese a que esa decisión no depende exclusivamente de él y deberá ser ratificada por la dirección nacional del partido. Tras dos derrotas consecutivas frente a Emiliano García-Page, Núñez presenta ahora su continuidad como un hecho consumado.

En una entrevista con Europa Press, Núñez ha afirmado que "no va a suceder" que no se presente y ha sostenido que su continuidad nunca ha estado en discusión dentro del PP. Sin embargo, los propios estatutos nacionales de su formación establecen que es el Comité Electoral Nacional quien designa a los candidatos a las presidencias de los gobiernos autonómicos. Es decir, la decisión formal no corresponde a Núñez ni a la dirección regional, sino al órgano nacional controlado por Alberto Núñez Feijóo.

El dirigente castellanomanchego conoce bien ese procedimiento. Hace apenas unas semanas presentó a los aspirantes del PP a las cinco capitales de provincia, pero admitió que los nombres debían elevarse al Comité Electoral Nacional, al ser este órgano quien tenía que aprobarlos definitivamente. Para los candidatos municipales pidió respetar los estatutos. Para su propio futuro, en cambio, ha preferido darse por proclamado.

Núñez ha intentado convertir las preguntas sobre su continuidad en una suerte de operación socialista para apartarlo. "¿Será que saben que si Paco Núñez es candidato a la Junta tienen las elecciones perdidas?", ha planteado. La afirmación tiene fuerza como consigna interna, aunque encuentra bastantes más dificultades cuando se compara con los resultados obtenidos en las urnas.

Desde que asumió la presidencia regional del PP en 2018, Núñez se ha enfrentado dos veces a Emiliano García-Page y ha perdido las dos. En 2019, el PP se quedó en diez diputados y el 28,55% de los votos, frente a los 19 escaños y el 44,11% del PSOE. Cuatro años después mejoró hasta los doce parlamentarios y el 33,65%, pero continuó muy lejos de los 17 diputados y el 45,06% de Page. La diferencia fue de más de 122.000 votos. Ni siquiera la suma de PP y Vox logró alcanzar la mayoría absoluta: se quedó en 16 escaños frente a los 17 socialistas.

Las dos elecciones autonómicas a las que ha concurrido Núñez no reflejan, por tanto, que el PSOE tema enfrentarse a él. Reflejan que Page ha logrado conservar la mayoría absoluta en dos ocasiones con el actual presidente del PP como adversario. Especialmente significativa fue la cita de 2023, celebrada en un contexto nacional favorable a los populares y después de la desaparición parlamentaria de Ciudadanos, cuyo espacio electoral quedó disponible para PP y Vox.

Pese a ese historial, Núñez ha pasado de confirmar su candidatura a repartir anticipadamente el poder. Ha anunciado que el PP gobernará la Junta, las cinco capitales y las cinco diputaciones provinciales. Una predicción que se suma a otras similares realizadas durante los últimos años y que transforma los deseos electorales en hechos consumados más de nueve meses antes de que se abran las urnas.

El dirigente popular ha puesto como aval a los alcaldes de Albacete, Ciudad Real, Toledo y Guadalajara, aunque tampoco en este terreno el relato resulta completo sin hablar de Vox. En Toledo, el PSOE ganó las municipales de 2023 con once concejales, frente a los nueve del PP, pero Carlos Velázquez llegó a la Alcaldía gracias a los cuatro ediles de la ultraderecha.

La misma operación se produjo en Guadalajara. El PSOE obtuvo once concejales y el 40,36% de los votos, mientras que el PP se quedó en nueve representantes y el 31,49%. Ana Guarinos fue investida alcaldesa mediante un acuerdo con los cuatro concejales de Vox. Dos de las cuatro capitales que Núñez presenta como escaparate de gestión popular fueron, por tanto, ciudades donde su partido perdió las elecciones y necesitó a la extrema derecha para alcanzar el Gobierno.

Núñez también ha reprochado a García-Page que mantenga la incógnita sobre su posible candidatura y ha asegurado que esa duda demuestra una supuesta "falta de ambición, de ilusión y de proyecto". Lo hace después de ocho años al frente del PP regional, dos derrotas consecutivas y sin haber concretado todavía las principales medidas con las que pretende gobernar Castilla-La Mancha.

Sí ha avanzado el criterio con el que compondría su hipotético Consejo de Gobierno: quiere personas "de aquí, que vivan aquí y que trabajen aquí". Una promesa que supone una enmienda, quizá involuntaria, al único Gobierno del PP que ha tenido Castilla-La Mancha. María Dolores de Cospedal recurrió a varios perfiles procedentes del aparato político y administrativo de Madrid para ocupar algunas de las áreas más sensibles de la Junta. 

Núñez trata ahora de presentar el arraigo territorial como garantía de su futuro Gobierno, pero evita explicar por qué ese principio no fue precisamente una prioridad durante la etapa de Cospedal, cuando el PP convirtió Castilla-La Mancha en destino de desembarco para dirigentes y altos cargos con una trayectoria construida principalmente fuera de la región.

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