El problema de Paco Núñez empieza a ser más profundo que una simple distancia electoral con Emiliano García-Page. A un año de las elecciones autonómicas de mayo de 2027, una encuesta elaborada por Idus3 para el PSOE de Castilla-La Mancha sitúa al presidente regional con una valoración de 6,94 sobre 10, rozando el notable, mientras el líder del PP castellanomanchego se queda en un suspenso de 4,04. La fotografía demoscópica no solo confirma la fortaleza de Page tras once años al frente de la Junta de Comunidades, sino que deja en evidencia la dificultad de Núñez para presentarse como alternativa real de Gobierno.
El sondeo, publicado por El Digital de Castilla-La Mancha y realizado mediante 2.000 entrevistas telefónicas entre el 11 y el 15 de mayo de 2026, llega en un momento especialmente delicado para el PSOE a nivel nacional, marcado por las derrotas territoriales y los presuntos casos de corrupción. Sin embargo, en Castilla-La Mancha, ese desgaste no parece trasladarse a García-Page. Al contrario, su perfil propio, su distancia respecto a Ferraz y su papel como voz crítica dentro del socialismo han reforzado una imagen política que sigue funcionando en la comunidad autónoma.
La encuesta sitúa a Page como el único dirigente regional que aprueba entre los castellanomanchegos. Por detrás aparece Paco Núñez, con un 4,04, lejos no ya del presidente autonómico, sino también de la idea de solidez que el PP intenta proyectar desde hace años. El presidente regional de Vox, David Moreno, obtiene un 3,61, mientras que el coordinador autonómico de Podemos, José Luis García Gascón, se queda en un 2,64. La diferencia entre Page y Núñez es de casi tres puntos, una brecha difícil de maquillar para quien aspira por tercera vez consecutiva a alcanzar la Presidencia de la Junta.
Sólo un 7% de los encuestados quieren a Núñez como presidente
El dato más duro para el PP aparece en la pregunta abierta sobre preferencia presidencial. Sin ofrecer una lista cerrada de nombres, el 51,71% de los encuestados menciona directamente a Emiliano García-Page como la persona que prefiere al frente del Ejecutivo autonómico. Paco Núñez, en cambio, apenas alcanza un 7,77%. La distancia supera los 40 puntos y deja al descubierto una debilidad política notable, la de un candidato que lleva años recorriendo Castilla-La Mancha, que preside el principal partido de la oposición y que, aun así, no logra convertirse en referencia mayoritaria ni siquiera en un escenario de desgaste del PSOE nacional.
El contraste es especialmente incómodo para Núñez porque su estrategia política se ha basado en intentar vincular de forma permanente a Page con Pedro Sánchez. El líder del PP ha repetido durante meses que el presidente castellanomanchego debía responder por cada decisión del Gobierno central y por cada crisis abierta en Ferraz. La encuesta, sin embargo, apunta en dirección contraria. Page conserva una valoración alta y mantiene una preferencia presidencial muy amplia, mientras Núñez no consigue capitalizar el ruido nacional ni transformar la ofensiva contra el PSOE en confianza hacia su propio liderazgo.
La gestión del presidente regional también mantiene una aprobación mayoritaria. Según el estudio de Idus3, el 57,85% de los encuestados valora como buena o muy buena la gestión de García-Page, frente a un 18,38% que la considera mala o muy mala. Entre los votantes socialistas, el respaldo positivo alcanza el 79,62%, pero el dato más relevante para medir la transversalidad del presidente aparece entre quienes recuerdan haber votado al PP. Casi la mitad, el 49,76%, valora positivamente su gestión, frente a un 23,22% que la critica.
Dos derrotas y todavía desconocido
El grado de conocimiento de los líderes regionales también muestra una diferencia considerable. Page alcanza una notoriedad del 97,90%, prácticamente total entre la ciudadanía castellanomanchega. Núñez llega al 70,63%, más de 25 puntos por debajo. La distancia resulta llamativa para un dirigente que afrontará en 2027 su tercera candidatura autonómica tras las derrotas de 2019 y 2023. No se trata, por tanto, de un recién llegado ni de un perfil aún por presentar ante la sociedad, sino de un líder con amplio recorrido político que sigue sin romper el techo de conocimiento y, sobre todo, sin traducir esa presencia en preferencia presidencial.
La debilidad de Núñez deja además al PP ante un dilema evidente. Su expectativa de cambio pasa, en buena medida, por que Vox crezca lo suficiente como para alterar las mayorías parlamentarias. Pero esa dependencia tiene un coste político. Mientras Page aparece en la encuesta como un presidente con apoyo transversal y reconocimiento incluso entre parte del electorado 'popular', el PP queda atrapado entre un liderazgo que no despega y una posible alianza con la extrema derecha como única vía para intentar llegar al Gobierno regional.
A un año de las autonómicas, el sondeo dibuja una escena difícil para la derecha castellanomanchega. Page llega al final de la legislatura con una valoración cercana al notable, más de la mitad de los ciudadanos lo prefieren como presidente y su gestión mantiene una aprobación amplia. Paco Núñez, en cambio, vuelve a enfrentarse al mismo problema que arrastra desde hace años, mucha presencia en la confrontación política, pero escasa capacidad para aparecer ante la ciudadanía como una alternativa creíble a la Presidencia de Castilla-La Mancha.
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