Castilla-La Mancha ha consolidado su despegue económico y se situará en 2026 entre las comunidades con mejores perspectivas de crecimiento, según las últimas proyecciones publicadas por BBVA Research. El informe confirma que la región crecerá un 2,4% el próximo año, en línea con la media nacional, y que el empleo aumentará un 2,5%, por encima del conjunto del país. Unos datos que refuerzan la idea de que la comunidad ha dejado atrás definitivamente su etapa de rezago económico y ha pasado a competir en la primera línea del crecimiento, tras una década de políticas públicas sostenidas bajo los gobiernos de Emiliano García-Page.

El análisis del servicio de estudios del BBVA subraya que Castilla-La Mancha forma parte del grupo de comunidades mantendrán un crecimiento sólido y estable, alejándose de los vaivenes coyunturales y asentándose sobre una estructura productiva más diversificada. La región registrará para 2026 un avance del PIB equiparable al nacional, pero con un comportamiento del empleo claramente más dinámico, lo que evidencia que el crecimiento no quedará en cifras macroeconómicas, sino que tendrá traslación directa al mercado laboral.

Este cambio de tendencia no es casual. Castilla-La Mancha ha pasado en la última década de ocupar los últimos puestos en los principales indicadores económicos a situarse de forma recurrente entre las comunidades con mayor creación de empleo y mejor evolución del tejido productivo. La apuesta por la reindustrialización, el desarrollo logístico, la captación de inversión vinculada a las energías renovables y el refuerzo de los servicios públicos configura un modelo que permite a la región resistir mejor los ciclos de desaceleración y aprovechar las fases expansivas.

El informe refleja que, mientras otras comunidades dependen casi en exclusiva del consumo privado o del turismo, Castilla-La Mancha avanza gracias a una mayor diversificación productiva. Esta circunstancia resulta clave para explicar por qué la región mantiene un crecimiento sostenido incluso en un contexto de moderación económica generalizada.

En contraste, el documento de BBVA Research apunta a las dificultades que atraviesan regiones con una reestructuración industrial más lenta o excesivamente dependientes de sectores concretos. Un escenario que pone de relieve las consecuencias de años de falta de planificación estratégica en territorios gobernados por políticas cortoplacistas, muy centradas en rebajas fiscales sin una estrategia clara de fortalecimiento del tejido productivo. En este contexto, Castilla-La Mancha aparece como el ejemplo opuesto, con una política económica sostenida en el tiempo y orientada a resultados estructurales.

Castilla-La Mancha, la tercera que más crecerá en empleo

Los datos de empleo refuerzan esta lectura. En 2026, la comunidad estará entre las regiones con mayor crecimiento de la ocupación, superará la media nacional y se situará al nivel de territorios tradicionalmente más dinámicos, como la Comunidad Valenciana (2,9%) o Madrid (2,7%). Este comportamiento se prolongará también en 2027, cuando Castilla-La Mancha volverá a figurar entre las comunidades con mejores registros de creación de empleo, incluso en un escenario de desaceleración general.

El contraste con los discursos de la derecha es evidente. Mientras desde el Partido Popular y Vox se reiteran mensajes alarmistas sobre la economía regional, los datos objetivos vuelven a desmontar ese relato. Las proyecciones de un organismo independiente como BBVA Research confirman que Castilla-La Mancha no solo crecerá, sino que lo hará de forma equilibrada y con impacto real en el empleo. Unos resultados que dejan en evidencia la falta de propuestas económicas alternativas creíbles por parte de quienes, cuando gobernaron, situaron a la región a la cola en crecimiento y oportunidades.

La evolución prevista para los próximos años consolida la percepción de que Castilla-La Mancha ha cambiado de posición en el mapa económico nacional. De ser una comunidad asociada al atraso y a la dependencia, pasa a figurar entre las regiones que mejor saben aprovechar la inversión, modernizar su estructura productiva y generar empleo estable. Un giro con continuidad en el tiempo que permite a la región encarar el futuro con una base económica más sólida y competitiva.

Las comunidades que más y menos crecerán en 2026

El informe de BBVA Research sitúa a la Comunidad Valenciana (3%), Madrid (2,7%), Andalucía (2,5%) y Murcia (2,5%) como las regiones que liderarán el crecimiento económico en 2026, por encima de la media nacional. En el extremo opuesto, Extremadura (2%), Castilla y León (2%), La Rioja (2,1%), Navarra (2,1%) y Aragón (2,1%) estarán entre las comunidades con avances más moderados, condicionadas por una reestructuración industrial más lenta o una menor diversificación productiva. Castilla-La Mancha (2,4%) se moverá en línea con el promedio estatal, pero destacará por un crecimiento del empleo superior a la media, una diferencia que marca el cambio de modelo económico de la región.