El incendio forestal de La Mierla continúa extendiendo su amenaza por la Sierra Norte de Guadalajara y ha obligado a ordenar durante la tarde de este lunes cuatro nuevas evacuaciones. Los vecinos de Huerce, Valdepinillos, Albendiego y Somolinos han tenido que abandonar sus viviendas ante el avance de unas llamas que siguen fuera de control y que ya han forzado el desalojo de 33 núcleos de población.

Estas cuatro localidades se suman a la evacuación de Alpedroches, decretada previamente por la dirección de la emergencia. Con las últimas decisiones, más de 1.200 personas permanecen desplazadas desde el inicio del incendio, declarado el pasado jueves en una zona agrícola del término municipal de La Mierla. De ellas, 62 han pasado la noche en el albergue habilitado por Cruz Roja en Humanes.

La situación también ha llevado a ampliar las órdenes de confinamiento. En total, 14 localidades permanecen confinadas: Ujados, Cañamares, Tordelloso, La Miñosa, Galve de Sorbe, Condemios de Arriba, Condemios de Abajo, Campisábalos, Hijes, Miedes de Atienza, Casillas, Bochones, Romanillos de Atienza y Bañuelos de Atienza. Los vecinos deben permanecer en sus viviendas, cerrar puertas y ventanas y evitar cualquier desplazamiento que pueda interferir en el operativo.

El frente ha llegado a avanzar durante la jornada a una velocidad de unos cuatro kilómetros por hora, empujado por rachas de viento de entre 40 y 50 kilómetros por hora. La cabeza del incendio se sitúa en el entorno del Alto Rey y se ha dividido en dos grandes flancos, lo que obliga a repartir unos medios que siguen centrados, ante todo, en impedir que el fuego alcance las casas.

La magnitud del incendio impide mantener una línea continua de ataque. El director del dispositivo del Infocam, Juan José Fernández, ha reconocido que el fuego está “muy lejos de ser controlado” y que atraviesa incluso cortafuegos de hasta 40 metros. Ante ese comportamiento, el operativo trabaja mediante estrategias defensivas alrededor de los pueblos y ataques indirectos en aquellas zonas donde la intensidad de las llamas hace imposible acercarse.

El avance hacia el norte ha puesto además en alerta a Castilla y León. El operativo Infocal ha reforzado sus medios en la provincia de Soria ante la posibilidad de que las llamas entren a través de un amplio frente situado entre Barcones y Retortillo. Los técnicos mantienen contactos con los alcaldes y con organizaciones agrarias para preparar franjas de defensa con tractores en los puntos considerados más vulnerables.

Carreteras cortadas y dos bomberos atendidos

La emergencia mantiene completamente cortada la carretera CM-110 entre Atienza y Campisábalos, además de la CM-1001 a la altura de Congostrina. También permanecen cerradas la CM-1005 y la GU-145 entre Casillas y Bochones. Las autoridades insisten en evitar los desplazamientos hacia la zona, tanto por el riesgo que supone el fuego como para no obstaculizar el paso de los vehículos de extinción y evacuación.

Dos bomberos forestales han necesitado asistencia sanitaria después de sufrir una incidencia con una autobomba. Ambos han sido atendidos en el Puesto de Mando Avanzado de Tamajón y se encuentran en buen estado.

En el dispositivo trabajan 29 medios aéreos, 57 terrestres y 379 efectivos, apoyados por la Unidad Militar de Emergencias, medios estatales y recursos enviados desde otras comunidades autónomas. El denso humo, la complicada orografía y el fuerte viento siguen dificultando tanto las descargas desde el aire como los trabajos terrestres.

El incendio supera ya las 26.000 hectáreas y cuenta con un perímetro de unos 120 kilómetros. Se ha convertido así en el mayor incendio forestal registrado en Castilla-La Mancha por superficie afectada, aunque el operativo todavía no puede determinar hasta dónde llegará una emergencia que continúa sumando pueblos evacuados y hectáreas calcinadas con cada nuevo balance.

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