El concejal socialista en el Ayuntamiento de Seseña Raúl Casares ha presentado su dimisión después de la polémica generada por sus declaraciones en un pleno municipal, donde afirmó, a título personal, que “la Iglesia católica es el mayor nido de pederastia y homosexualidad”. Una expresión que el propio PSOE de Seseña había rechazado públicamente y que ha terminado con la renuncia del edil, asumida por la agrupación socialista como un ejercicio de responsabilidad política tras unas palabras que no representaban la posición del partido.

La dimisión ha sido comunicada por el PSOE de la localidad toledana a través de la red social X, haciéndose eco de la carta de renuncia del concejal, presentada “por razones personales y de forma libre y voluntaria”. Los socialistas han valorado el gesto del edil, al entender que ha reconocido su error con una decisión que contrasta con la actitud que, en demasiadas ocasiones, mantiene la derecha cuando las polémicas afectan a sus propios cargos públicos. “Ha dimitido reconociendo así su error y nosotros le agradecemos ese ejercicio de coherencia”, han señalado desde la formación.

El caso ha servido también para que el PSOE de Seseña ponga el foco en la doble vara de medir del Partido Popular de Castilla-La Mancha y de su presidente regional, Paco Núñez. Los socialistas han preguntado cuándo piensa el líder de los populares exigir responsabilidades similares a los cargos de su partido que se han visto envueltos en episodios vinculados a simbología franquista. En concreto, han recordado el caso del concejal del PP en San Clemente Justo Moncho, que apareció en un vídeo brindando ante una bandera franquista y pronunciando un “Arriba España”, un episodio ante el que el PP anunció la apertura de un expediente, pero evitó reclamarle de forma inmediata el acta.

El contraste resulta especialmente incómodo para los populares, que durante la mañana habían exigido explicaciones al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, por las palabras pronunciadas por Casares en el pleno. El vicesecretario de Comunicación del PP regional, Santiago Serrano, reclamó al jefe del Ejecutivo autonómico que aclarase si respaldaba unas declaraciones que calificó de “absolutamente incompatibles con el respeto que debe presidir la vida pública”. Serrano sostuvo además que las palabras del edil suponían un “ataque inaceptable contra la Iglesia Católica y contra millones de creyentes”.

Ahora bien, que la expresión utilizada por Raúl Casares fuera desafortunada, impropia de un pleno municipal y especialmente grave por vincular de manera despectiva la pederastia con la homosexualidad, no borra una realidad incómoda que la derecha suele esquivar cuando intenta convertir cualquier crítica a la Iglesia en un ataque a los creyentes. Los abusos sexuales cometidos en el ámbito de la Iglesia católica han sido investigados, denunciados y documentados durante años, también en España, hasta el punto de que el Defensor del Pueblo elaboró un informe específico sobre esta cuestión por mandato del Congreso de los Diputados.

El dirigente popular también censuró que la intervención del ya exconcejal socialista implicase una utilización despectiva del colectivo LGTBI, al mezclar la homosexualidad con la pederastia en una misma acusación contra la Iglesia. Esa parte de la polémica ha sido especialmente delicada, no solo por el contenido de la frase, sino porque el propio PSOE de Seseña se desmarcó desde el primer momento de esas palabras, defendiendo el respeto a la libertad religiosa, a las creencias de la ciudadanía y a la dignidad del colectivo LGTBI.

De hecho, los socialistas ya habían publicado el sábado un comunicado en el que expresaban su “rechazo” a las declaraciones del concejal, subrayando que se trataba exclusivamente de una opinión personal. En ese texto, el PSOE local defendió que su trayectoria en el Gobierno municipal y en la oposición ha estado marcada por el respeto a todos los vecinos y vecinas de Seseña, independientemente de sus creencias religiosas. También insistió en que ni la portavoz del Grupo Municipal Socialista ni el resto de concejales presentes reaccionaron con risas, como había tratado de difundir Vox a través de un vídeo parcial en redes sociales.

La agrupación socialista denunció entonces la manipulación política realizada por Vox, al señalar que la grabación difundida no recogía de forma completa la reacción del grupo municipal. Según el PSOE de Seseña, lo que se aprecia en la sesión completa es una reacción de asombro y desaprobación, no de complicidad. Esa explicación no frenó la ofensiva de la derecha, que intentó convertir las palabras de un concejal que hablaba en nombre propio en una causa general contra todo el PSOE de Castilla-La Mancha.

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