Castilla-La Mancha se sitúa, una vez más, a la cabeza del Índice de Confianza Empresarial elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), confirmando su fortaleza económica en un contexto internacional marcado por la incertidumbre. Según los datos del segundo trimestre de 2026, la comunidad alcanza los 143,7 puntos, casi 10 por encima de la media nacional (133,9), pese a experimentar un ligero descenso de 3,1 puntos en los últimos tres meses. Este retroceso, en línea con la tendencia general del país, no impide que la región mantenga su posición de liderazgo, que viene repitiendo de forma sostenida en los últimos años.
Desde el Gobierno regional se insiste en que estos datos no son fruto de la casualidad, sino de una estrategia mantenida en el tiempo basada en la estabilidad institucional, la atracción de inversión y el apoyo al tejido empresarial.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha destacado este dato como ejemplo del “liderazgo de la confianza empresarial” de la región. En un contexto internacional complejo, ha subrayado que este índice es “sinónimo de crecimiento, empleo y futuro”, vinculándolo directamente con la evolución económica de la comunidad.
En la misma línea, el consejero de Fomento de Castilla-La Mancha, Nacho Hernando, ha defendido que el Índice de Confianza Empresarial es un indicador “consolidado y fiable”, elaborado con metodologías ajenas al Gobierno regional, y que refleja de forma objetiva la situación económica de la comunidad. En este sentido, ha subrayado que Castilla-La Mancha “una vez más está a la cabeza” en este indicador.
Hernando ha señalado que este resultado se enmarca en una estrategia sostenida durante más de una década basada en la estabilidad institucional, la atracción de inversión y el apoyo al tejido productivo.
El consejero ha explicado que durante estos años el Gobierno regional ha planteado medidas como la reducción de la presión fiscal y la eliminación de numerosas tasas, con el objetivo de no aumentar la carga sobre quienes contribuyen al sistema, sino de favorecer el crecimiento económico.
En este contexto, ha puesto en valor el impulso al crecimiento del sector empresarial, permitiendo que "la riqueza generada pueda revertirse en el conjunto de la sociedad y contribuir a mejorar servicios públicos como la sanidad, la educación o la atención a personas mayores y dependientes".
Asimismo, ha subrayado la importancia tanto de los grandes proyectos industriales como del tejido empresarial cotidiano. En referencia a las grandes inversiones, ha señalado que la llegada de proyectos de cientos o miles de millones genera un “efecto llamada” en los círculos empresariales y refuerza la posición de la región como destino de inversión.
El papel del tejido empresarial
Sin embargo, desde el Gobierno insisten en que el verdadero sostén del modelo económico de Castilla-La Mancha sigue siendo el tejido empresarial cotidiano. Las pequeñas y medianas empresas, junto con los autónomos, representan la mayoría del total de la estructura productiva.
“La ilusión con la que cada mañana miles de autónomos levantan la persiana es lo que mantiene viva la economía real de la región”, ha subrayado el titular de Fomento, que destaca también el papel de las empresas familiares en el desarrollo económico y social.
Por ello, las políticas públicas no solo buscan atraer grandes inversiones, sino también acompañar, apoyar y facilitar el crecimiento de quienes ya forman parte del tejido económico regional.
A ello se suma el último dato sobre creación de empresas, que refuerza esta tendencia, con un crecimiento del 45,3% en Castilla-La Mancha, situándose por encima de la media nacional y consolidando el dinamismo del tejido emprendedor en la región.
El liderazgo sostenido en el índice del Instituto Nacional de Estadística refuerza, en opinión del Gobierno regional, que “la receta es la correcta y el camino el adecuado”.