La sobrepoblación del conejo de monte se ha convertido en una de las mayores problemáticas para el sector agrario y los ecosistemas sensibles en Castilla-La Mancha. Los daños en cultivos e infraestructuras, así como las pérdidas económicas que provoca la proliferación descontrolada de esta especie, han llevado al Ejecutivo regional a dar un paso más allá con un nuevo plan integral para abordar la situación desde múltiples frentes.

La iniciativa, impulsada desde la Consejería de Desarrollo Sostenible y de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, plantea una estrategia combinada que incluye medidas de control, actuaciones cinegéticas, prevención, apoyo económico y coordinación institucional. El objetivo es reducir la población de conejos a niveles sostenibles sin descuidar el equilibrio ambiental.

Uno de los ejes principales del plan es el respaldo directo a los profesionales del sector agrario de la región afectados por los daños provocados por los conejos. Para ello, se introducen ayudas económicas de hasta el 70% para la instalación de cerramientos y sistemas de protección de cultivos, con el fin de minimizar el impacto en las explotaciones. Además, se simplifican los trámites administrativos para que los afectados puedan comunicar los daños de forma rápida a través de un sistema online y obtener una respuesta ágil de la administración.

A este apoyo se suma un cambio en la Política Agraria Común (PAC), ya que cuando los cultivos se vean afectados por los conejos, los agricultores no se verán penalizados en determinadas ayudas europeas. Esta medida supone un alivio significativo para un sector que, en muchos casos, veía mermados sus ingresos por esta problemática.

El plan también refuerza la coordinación entre los distintos actores implicados mediante la creación de órganos de seguimiento en los que participarán administraciones públicas, organizaciones agrarias como UPA y Asaja, así como otros colectivos vinculados. Esta colaboración permitirá mejorar la toma de decisiones y adaptar las actuaciones a la realidad de cada territorio.

En este sentido, la Consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, ha señalado que desde el Gobierno de Castilla-Las Mancha se pone "a disposición de los damnificados un nuevo Plan frente al conejo de monte con 18 medidas estratégicas que incluye la creación de una mesa permanente del conejo de monte, con 32 representantes de todas las administraciones".

Sobre el terreno, las actuaciones se intensificarán con la puesta en marcha de los nuevos Equipos de Control de Fauna (ECOFA). Este despliegue especializado actuará en los puntos más conflictivos, como carreteras, humedales o zonas próximas a cultivos. Los equipos, formados por huroneros profesionales, contarán además con el apoyo de agentes medioambientales que reforzarán el control nocturno mediante equipamiento técnico específico.

Otra de las novedades es la implicación directa de agricultores y cazadores en el control de la especie. Para ello, se habilitarán mecanismos regulados como la autorización extraordinaria del uso de trampas por parte de agricultores y la creación de una bolsa de cazadores, en la que se dará prioridad a jóvenes y mujeres.

El plan también presta especial atención a la seguridad vial. La presencia de conejos en determinadas zonas incrementa el riesgo de accidentes, por lo que se contemplan actuaciones específicas para mejorar la seguridad en los tramos más afectados.

Asimismo, se actuará sobre el hábitat para limitar la expansión de la especie. La eliminación de refugios y la gestión de espacios propicios para su reproducción se consideran medidas clave para evitar que el problema se perpetúe en el tiempo.

Este nuevo plan no parte de cero. En los últimos años, el Gobierno de Castilla-La Mancha ya había puesto en marcha iniciativas como la declaración de zonas de emergencia cinegética en 364 municipios o el refuerzo del control de fauna. No obstante, la nueva estrategia pretende dar un salto cualitativo con un enfoque más ambicioso, coordinado y adaptado a la magnitud del problema.