El futuro de muchos pueblos de Castilla-La Mancha se juega, en parte, en las decisiones que toman sus jóvenes cuando terminan la universidad. Con esa idea de fondo, la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha abierto una nueva convocatoria de sus programas UCLM Rural y Campus Rural, una vía que permite a estudiantes trasladarse durante varios meses a pequeños municipios y, en algunos casos, descubrir una alternativa real a marcharse definitivamente a las grandes ciudades.

La convocatoria, ya en marcha, ofrece a estudiantes de grado y máster oficial la posibilidad de realizar prácticas remuneradas en municipios de menos de 5.000 habitantes durante un periodo de entre dos y cinco meses. Más allá de la experiencia profesional, el planteamiento tiene un objetivo claro: acercar el talento joven al medio rural y facilitar que ese vínculo no sea puntual, sino que pueda convertirse en una opción de futuro.

Detrás de esta iniciativa hay una línea de trabajo que el Gobierno de Castilla-La Mancha ha sostenido en los últimos años, manteniendo su universidad pública como una herramienta clave para el desarrollo regional. Frente a otros territorios donde el papel de la universidad pública ha quedado más limitado o directamente se ha apostado por la privada, el Ejecutivo autonómico ha reforzado su financiación y su capacidad para impulsar programas que conectan formación y territorio, con un impacto directo en la lucha contra la despoblación.

En el caso de UCLM Rural, que alcanza su sexta edición, el programa se centra en municipios de la propia comunidad autónoma. Impulsado por la universidad en colaboración con las diputaciones provinciales y la Junta, ofrece prácticas en entornos rurales con una dotación base de 500 euros mensuales, que puede incrementarse con ayudas adicionales de hasta 500 euros para cubrir gastos de alojamiento y manutención. Un modelo que busca facilitar la estancia de los estudiantes en los pueblos.

La iniciativa ha permitido en anteriores convocatorias que decenas de estudiantes se integren en la vida de estos municipios, aportando conocimientos en ámbitos diversos y cubriendo, en muchos casos, necesidades técnicas o administrativas que resultan difíciles de atender en localidades con menor población. Una transferencia de conocimiento que refuerza el papel de la universidad como motor de desarrollo territorial.

Campus Rural

A esta oferta se suma Campus Rural, desarrollado junto al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y la CRUE. En este caso, las prácticas se extienden a municipios de toda España, siempre por debajo de los 5.000 habitantes, y cuentan con una retribución de hasta 1.000 euros mensuales. El requisito de no estar empadronado en la localidad de destino busca favorecer la llegada de nuevos perfiles y enriquecer el intercambio entre territorios.

Ambos programas comparten una misma filosofía: generar oportunidades reales para que los jóvenes puedan desarrollar su carrera sin renunciar necesariamente a entornos rurales. Una estrategia que, en el caso de Castilla-La Mancha, se apoya en el papel de la universidad pública como elemento vertebrador del territorio.

Los estudiantes interesados, que deberán haber superado al menos el 50% de los créditos de su titulación, pueden optar hasta a tres plazas de prácticas. Un abanico de posibilidades que refuerza su empleabilidad y, al mismo tiempo, abre la puerta a que muchos de ellos encuentren en estos municipios algo más que un destino temporal.

En un contexto marcado por el encarecimiento de la vivienda en las grandes ciudades y la dificultad de acceso al mercado laboral en determinados sectores, este tipo de programas han ido ganando peso como alternativa. Castilla-La Mancha ha optado por reforzarlos, apoyándose en su universidad pública para hacer frente a uno de los principales retos demográficos del país.