En un pabellón abarrotado, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero abría el menú degustación del PSOE en Cártama (Málaga), antes de ceder el testigo a María Jesús Montero y a Pedro Sánchez. El que fuera secretario general de los socialistas subió al atril con la intención de lanzar un mensaje – y un reto – al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. Zapatero ha convertido su turno en una defensa cerrada del legado socialdemócrata, en contraposición con la “desmemoria” y la hipocresía de un Partido Popular indivisible de Vox. “Tienen la misma política en todo”, deslizaba, antes de urgir al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, a frenar la escalada verbal contra el jefe del Ejecutivo, su entorno y el Partido Socialista.
Zapatero dibujó el boceto de un Partido Popular atornillado al discurso de Vox para frenar su ascenso en la lucha intestina que se disputa en la derecha española. “Votar al PP es lo mismo que votar a Vox. Tienen la misma política para todo”, afirmaba el expresidente, aludiendo a la misma retórica del insulto, de injuriar y acosar al presidente del Gobierno y a su entorno. “Les digo: no siembren más odio. Quien empezó con esa letanía (del insulto) fue Ayuso, con la fruta y no sé qué”, reflexionaba el exdirigente socialista, antes de lanzar a Feijóo el reto de decir “basta ya” a los insultos contra Pedro Sánchez mientras enarbolaba una defensa a ultranza de la esposa del jefe del Ejecutivo, Begoña Gómez. “Nadie me va a convencer de que es inocente”, remataba.
Un Primero de Mayo socialista
El expresidente arrancaba su intervención apelando al sentido histórico del Día del Trabajador, resaltando el cariz reivindicativo de la “efeméride”. “Nosotros nacimos de los trabajadores. A los trabajadores les debemos la historia el 1 de mayo”, proclamaba ante los asistentes, que mientras Zapatero recordaba el 147 aniversario del PSOE, aprovechaban para cantar el “feliz cumpleaños” a la formación del puño y la rosa.
Zapatero: "No tienen memoria para nada, se hacen un Rajoy todos los días. Es el partido sin memoria"
Superada la anécdota mitinera, Zapatero situaba al PSOE como el partido que, a su juicio, ha sido motor de los avances sociales en España. De ahí, que parte de su discurso lo orientaría hacia el “compromiso renovado” de defender los derechos laborales a golpe de “salario digno”, de mejoras del SMI y de robustecer el sistema de pensiones. Un carril que conducía a la reivindicación de iniciativas aprobadas por su Gobierno, pero también por el de Sánchez, como la Memoria Histórica. “No hay nada como reconocer el esfuerzo”, defendía el expresidente, antes de lanzar uno de los ataques más duros contra una derecha que “no tiene historia”.
“Se hacen un Rajoy todos los días”
Ese hilo le sirvió para conectar con una de las iniciativas más censuradas por la derecha y la ultraderecha durante los 8 años de Gobierno de Sánchez: desahuciar a Francisco Franco del Valle de los Caídos – rebautizado como Valle de Cuelgamuros -. “Muy bien, presidente, por haber recordado lo que fue la Transición, la dictadura y por haber sacado a Franco de donde lo sacaste”, remataba el ex jefe del Ejecutivo entre aplausos de los asistentes.
De la Memoria Histórica, Zapatero saltó a la “memoria política”. El expresidente del Gobierno apuntó no sólo a la falta de la misma en el Partido Popular, sino también a su “hipocresía”. Por ello, recordaba la guerra de Irak, que dejó 300.000 muertos “por una gran mentira” – en alusión a las “armas de destrucción masiva”. Así, acusaba al Partido Popular de olvidar su papel en aquella etapa: “No tienen memoria para nada, se hacen un Rajoy todos los días. Es el partido sin memoria”, ironizaba.
"No es culpa de los inmigrantes, es la especulación y el urbanismo desaforado"
Dardo que rimó con el “cinismo” conservador al evocar la reciente polémica por los viajes del presidente del Gobierno a China. Zapatero ha recopilado algunos de los ataques de los populares hacia Sánchez durante aquellos días, contrastándolos con los desplazamientos de presidentes autonómicos conservadores como – aprovechando que el Guadalquivir pasa por Sevilla – el de Juanma Moreno a China en 2024. Un tour que se presentó en su momento como una operación para atraer inversiones y que así se vendió desde los altavoces mediáticos de la derecha: “¿Se habrá visto semejante hipocresía?”.
La pregunta retórica le valió al expresidente para abordar – retos mediante – la figura de Feijóo. Cargado de malicia e ironía a partes iguales, Zapatero constataba que siempre está “contento” porque el líder de la oposición le “entusiasma”. Sarcasmo que precedió a otra visita a la hemeroteca en sus años en el Palacio de la Moncloa. Concretamente, el expresidente viajó hasta el 2005, cuando el Partido Popular inundaba las calles contra la Ley del matrimonio igualitario pese a que, meses después, Mariano Rajoy "celebraba una boda gay" en Vitoria. “Todo es así en la derecha”, resumía.
Sanidad, miedo y… “remontada”
No todo iba a ser un viaje en el tiempo constante y Zapatero reservó la parte central de su intervención para la campaña andaluza. El expresidente del Gobierno acusó a Moreno Bonilla de rechazar el debate político con Montero en televisión, defendiendo que la “primera condición de un buen demócrata es hacer un debate a dos”. Según su visión, el jefe del Ejecutivo regional elude el cuerpo a cuerpo con la candidata socialista ante la imposibilidad de explicar ante los andaluces “por qué se ha deteriorado tanto la Sanidad Pública” o “por qué privatiza la educación” o “el encarecimiento de la vivienda”.
En ese punto, aprovechaba para exhibir su rechazo del discurso del odio al inmigrante que impregna las políticas de la derecha: “No es culpa de los inmigrantes, es la especulación y el urbanismo desaforado”. Así, exhibía su “orgullo” por los migrantes y ha pedido perdón por “los intolerantes”, recordando que muchas de esas personas trabajan en los cuidados, en el sector de la construcción, la jardinería o el empleo doméstico, mientras denunciaba que populares y ultraderechistas pretenden categorizarlos como ciudadanos de segunda.
El expresidente ha cerrado su intervención con una defensa de María Jesús Montero, a la que ha definido como “trabajadora, capaz, valiente”. “Hay presidentes que están para estar y presidentas que están para hacer”, ha afirmado, presentando a la candidata socialista como la dirigente que puede “hacer lo que necesita Andalucía”. Su guinda ha sido una llamada directa a la movilización socialista: “25 compañeros fundaron el PSOE y cambiaron la historia de España. Hoy estamos miles y miles. Y ya os advierto: hay remontada. A por ella”.
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