Sevilla volverá a afrontar buena parte del inicio del verano con una oferta mínima de piscinas públicas y con las instalaciones municipales cerradas durante las primeras semanas de calor intenso. El Ayuntamiento hispalense, gobernado por José Luis Sanz (PP), abrirá finalmente las piscinas de verano a finales de junio, dejando a miles de sevillanos sin alternativa pública en plena subida de temperaturas.

La situación ha vuelto a generar críticas por la escasez de equipamientos municipales en una ciudad que cada año soporta episodios de calor extremo cada vez más prolongados. En total, Sevilla contará únicamente con cuatro piscinas públicas de verano: Rochelambert, Tiro de Línea, Torreblanca y Alcosa. Y, según las referencias del año pasado, todas ellas abrirán sus puertas de manera escalonada entre el 21 y el 28 de junio.

El retraso llega después de varias semanas en las que la ciudad ya ha superado ampliamente los 35 grados y con previsiones de temperaturas todavía más elevadas conforme avance mayo y comience junio. Mientras otras ciudades adelantan la temporada de baño para aliviar los efectos de las olas de calor, Sevilla mantiene cerradas sus instalaciones públicas hasta prácticamente el inicio oficial del verano.

El calor golpea mientras crecen las críticas a la falta de servicios públicos

La apertura tardía de las piscinas vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la falta de infraestructuras públicas en Sevilla, especialmente en los barrios más populares y periféricos, donde muchas familias no pueden permitirse alternativas privadas para combatir las altas temperaturas.

La capital andaluza continúa teniendo una de las redes de piscinas municipales más limitadas entre las grandes ciudades españolas pese a registrar algunos de los veranos más duros del país. A ello se suma el deterioro de numerosos equipamientos deportivos y la falta de inversiones en servicios públicos vinculados al bienestar climático de la población.

Como consecuencia, colectivos vecinales llevan años denunciando que las piscinas municipales funcionan con una capacidad claramente insuficiente para atender la demanda existente durante los meses de verano. Las entradas suelen agotarse rápidamente y muchos distritos siguen sin disponer de instalaciones públicas cercanas.

La gestión del gobierno municipal de José Luis Sanz también ha recibido críticas por priorizar grandes anuncios o proyectos turísticos mientras persisten carencias básicas relacionadas con los servicios públicos y la adaptación climática de la ciudad. En una Sevilla cada vez más afectada por las altas temperaturas, la disponibilidad de espacios públicos de baño se ha convertido para muchas familias en una necesidad más que en una oferta de ocio. Además, el retraso en la apertura se produce en un contexto de aumento generalizado del coste de vida y con miles de hogares afrontando dificultades económicas para acceder a piscinas privadas, clubes deportivos o desplazamientos fuera de la ciudad.

A la espera del anuncio definitivo del Instituto Municipal de Deportes (IMD), si siguen el plan de 2025, las piscinas abrirán en horario de baño recreativo de martes a domingo, con turnos de mañana y tarde. Los lunes quedarán reservados para labores de mantenimiento. Mientras tanto, Sevilla encara otro arranque de verano marcado por el calor extremo y por una red pública de piscinas claramente insuficiente para una de las ciudades más cálidas de Europa. La imagen vuelve a repetirse: termómetros disparados desde mayo, barrios enteros sin alternativas públicas cercanas y unas instalaciones municipales que no abren hasta prácticamente finales de junio.

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