La última parada electoral antes de las elecciones andaluzas que se celebrarán entre mayo y junio, a la espera de la convocatoria de Moreno, ha concluido con la victoria de Mañueco (PP), con 33 escaños, seguido de Carlos Martínez, candidato del PSOE, con 30 escaños, Vox (13), Unión del Pueblo Leonés (3), Soria ¡Ya! (1) y Por Ávila (1). La victoria del PP mejora en hasta dos procuradores las obtenidas en 2022, quedándose lejos de la mayoría absoluta (42). Una mayoría a la que no aspiraba el PP, pero que a la vista de las recientes elecciones, esperaba acercarse a costa de una presunta pérdida de apoyo del PSOE y un mayor auge de Vox. Sin embargo, y pese a muchas encuestas, la realidad ha sido que aunque el PP ha continuado en esa dinámica ascendente, el PSOE ha frenado los resultados de Extremadura y Aragón y la subida de Vox parece haber alcanzado su techo.
Para Andalucía, esta campaña deja dos lecciones fundamentales. En primer lugar, aún hay partido, pese a los designios de Moreno Bonilla. Y, en otro lado, la izquierda a la izquierda del PSOE reconfirma lo que todos claman al cielo: la unión es más utilitaria que nunca. Al igual que ha ocurrido en Castilla y León, donde muchas encuestas desahuciaban al partido que en la comunidad comanda Carlos Martínez mientras elevaban a los cielos a Mañueco, un perfil que podría recordar a las maneras de Moreno Bonilla, las urnas han reflejado otra realidad.
La propia secretaria general de los socialistas andaluces y principal contendiente de Moreno en Andalucía, María Jesús Montero, advertía el pasado 28 de febrero que, pese a los sondeos que auguran una contundente victoria del PP y un crecimiento de Vox exponencial en nuestra comunidad, estaba convencida de que los andaluces "se levantarán" en las urnas contra la gestión del presidente del PP para "defender los servicios públicos".
"La derecha siempre quiere marcar un escenario electoral que se rige por el mismo principio, cuando estamos en el gobierno somos un gobierno ilegítimo y hemos llegado de forma espúrea a ocupar las instituciones y cuando estamos en la oposición siempre parece que nunca vamos a gobernar", espetó la líder de los andaluces. Una advertencia que también ha servido para su homólogo en tierras castellanas y leonesas. A dos semanas de que comenzara la campaña, a Martínez algunos sondeos daban hasta 7 procuradores menos de los que ha acabado consiguiendo, mientras que a Mañueco le daban una horquilla que alcanzaba los 35 o 35 procuradores, quedándose finalmente en 33.
Candidato pegado al territorio
Los analistas coinciden en una lectura similar: la campaña de Martínez ha sumado: por su conocimiento del territorio, su gestión y su 'lejanía' con Moncloa, algo que ya desde Andalucía han advertido que no ocurrirá con Montero. Sin embargo, de nuevo, la realidad dista de dichas elucubraciones.
Mientras que el PP, según el Centra, empeora en las valoraciones clave para la ciudadanía, continuaría estando en unas estimaciones que rondan la mayoría absoluta. Aunque el propio Moreno lee con cautela estas encuestas, al menos públicamente. El presidente andaluz sabe que las campañas electorales, pese a durar tan solo dos semanas, son muy largas, y pueden suceder muchas cosas. No solo el auge de Vox puede provocar mayor insomnio en Moreno, sino una campaña de Montero que despierte a sus votantes del abstencionismo de las últimas elecciones.
Respecto a la cercanía del territorio, obviar que Montero no conoce Andalucía es presumir de la candidata socialista una idea que no se corresponde con la realidad. La actual vicepresidenta ocupó distintos cargos en la Junta de Andalucía entre 2004 y 2018. Es decir, 14 años, mientras que el PSOE encadenaba mayorías absolutas y era uno de los activos electorales más importantes. Además, su marcha al Gobierno ha jugado una baza importante para Andalucía en términos económicos que tratará de explotar la candidata, donde desde el ministerio de Hacienda ha tratado de paliar, a través de la condonación de la deuda, el nuevo modelo de financiación, o un incremento de las inversiones a Andalucía -7.000 millones de euros anuales más que cuando Gobernaba Rajoy, según Montero - las desigualdades históricas que ha arrastado Andalucía. Esas serán algunas de las principales armas de Montero, cuya campaña se basará en revitalizar los servicios públicos en Andalucía, que acumulan un enorme descrédito tras dos legislaturas de gestión de Moreno Bonilla.
Y el útlimo apunte respecto a este debate de la territorialización. Hay que tener en cuenta que el PSOE de Andalucía, el principal partido de la oposición, ha renovado todos sus órganos de dirección provinciales durante estos últimos años, por lo que el equipo que acompaña a Montero también está respaldado por las bases socialistas. Unos equipos, en las direcciones provinciales, que palpan día a día el sentir ciudadano, y que pueden ser fundamentales para cuando Moreno active el botón electoral.
Izquierda del PSOE
A la izquierda del PSOE el camino tampoco tiene porqué ser tan amargo, habida cuenta de que las expectativas rozan la supervivencia. Las encuestas tampoco son halagüeñas con los hasta tres partidos que componen esta amalgama. Por un lado, el partido más 'territorial', Adelante Andalucía, puede ver consumado su trabajo durante estos últimos cuatro años en el Parlamento andaluz con la obtención de un grupo parlamentario propio, es decir, alcanzar los cinco diputados en las elecciones. Para ello, han de alcanzar un 7% de votos en las urnas. A juzgar por la última encuesta, se movería entre los 2 y 4 escaños, estando cerca de ese quinto que daría a los andalucistas un paso importante para su labor de oposición.
Por su parte, la coalición de Por Andalucía, que para las próximas elecciones y, por el momento, se desprende de Podemos, obtendría entre 5 y 7 escaños, según el Centra. El problema con esta estimación es que no tiene en cuenta la fragmentación que pudiera producirse en el más que previsible caso de que Por Andalucía y Podemos confluyan finalmente por separado. Algo que, a juzgar por las últimas dos elecciones, Castilla y León y Aragón, es bastante probable que ocurra, pese a que la división puede acabar costando que muchos votos para ambas formaciones se pierdan.
El diputado de Por Andalucía, José Manuel Gómez Jurado, que actualmente forma parte del grupo parlamentario ocupando su puesto por Podemos, y que no repetirá por no compartir la tesis de su partido de ir por separado, ha realizado un post en su cuenta de X en el que urge a dicha unión.
"La unidad no es la panacea, ni la respuesta a lo que le pasa a la izquierda, eso es una evidencia más que demostrada. Fragmentar las opciones y tirar votos a la basura en un tiempo en el que los votos no sobran, también es una temeridad bastante demostrada", ha expresado. Este movimiento es otro dardo más a la dirección nacional de su partido, que ha impedido desde Madrid el pacto con la coalición progresista de izquierdas que dirige Maíllo. Aunque el candidato en el territorio, Juan Antonio Delgado, ha deslizado en varias entrevistas que su deseo es la unión, pero que para ello habría que sentarse a negociar, donde el principal escollo para los morados es Sumar.
Maíllo, el candidato a la Junta de Andalucía por Por Andalucía, lamentó el resultado obtenido por sus homólogos en Castilla y León, que acudieron divididos y acabaron sin representación en las Cortes. También a través de X, el también Coordinador Federal de Izquierda Unida calificó de "mala noticia" para "quienes consideran necesario que exista una voz clara de la izquierda transformadora en las instituciones de esta comunidad".
El de Izquierda Unida expresó que estos resultados obligan a una "reflexión" y a "intensificar el trabajo" desde el territorio y "lo social, vinculado a la defensa de los servicios públicos y los derechos sociales. Queda mucho trabajo", agregó.
En Andalucía la situación, como hemos comprobado, no es la de Castilla y León. Maíllo, al igual que le ocurre a Montero en el PSOE, acumula un gran bagaje político en la izquierda alternativa, así como una gran valoración y conocimiento por parte de los andaluces y andaluzas. La coalición, que además concurre con una marca por todos reconocida, previsiblemente obtendrá mejores resultados que en las citadas elecciones recientes o en Aragón, pero lejos del resultado que el primer Adelante Andalucía (la primera coalición entre IU y Podemos, con Maíllo y Teresa Rodríguez respectivamente) consiguió, con 17 diputados. Un primer experimento electoral que acabó como el rosario de la aurora.
En definitiva, una campaña electoral en el que las izquierdas consigan remontar el abstencionismo y regenerar la ilusión de los votantes progresistas podrían poner en serios apuros a un PP desgastado tras dos legislaturas de Moreno, arrastados por Vox y con ánimos de tener el trabajo hecho.