Este lunes 11 de mayo se celebró el segundo y último debate entre los candidatos a presidir la Junta de Andalucía. Un debate que todo el mundo ha concordado en que fue, en términos generales, peor que el debate que se celebró en RTVE. Este debate, el debate en Canal Sur, sí que es cierto que permitió a los candidatos ser un poco más incisivos, más candidatos y menos incorsetados que en el debate anterior.

Pero si por algo destacó el debate de Canal Sur fue por ser un debate de bloques en dos sentidos. En primer lugar, por la organización del mismo. El candidato de Por Andalucía, Antonio Maillo, se quejó de que qué casualidad que el debate más importante para los andaluces y andaluzas, aquel debate que englobaba las políticas sociales, principalmente sanidad, vivienda, dependencia y educación, estaban todas estas problemáticas en un mismo bloque.

Qué casualidad, dijo el candidato de por Andalucía y acusó directamente al gobierno de Moreno Bonilla de haberlo ideado desde San Telmo. No solo durante el debate, sino en la valoración posterior. Y por otro lado, los bloques también importaron a la hora de debatir.

Es decir, se pudo ver perfectamente cómo las izquierdas tienen un gobierno alternativo, un plan para echar a las derechas, en este caso a Moreno Bonilla de la Junta de Andalucía, con una propuesta que redunda en las políticas y en los servicios públicos, con especial incidencia en la sanidad andaluza, aunque sin olvidarnos de la dependencia, la formación profesional o las críticas a la asfixia de las universidades. Y por otro lado, el bloque de las derechas, donde el propio Manuel Gaviria, el candidato de Vox, le advirtió a Moreno Bonilla que mientras el resto de candidatos de las izquierdas le atacaban, él permanecía callado. Un debate que, como decíamos, fue un poco menos encorsetado por parte de los candidatos, pero que le costó arrancar.

De hecho, se dio una imagen bastante paradójica, en la que al principio ninguno de los candidatos quería tomar la palabra al inicio del debate. Sin embargo, conforme fue avanzando, los propios candidatos se fueron soltando y pudimos ver más rifirrafes que en el anterior debate.

Por candidatos, esta vez tampoco hay un ganador claro.

Sí que es verdad que podemos decir que nadie perdió, especialmente el que más tenía que perder, el presidente de la Junta de Andalucía. Mientras las izquierdas apelaban a la movilización, Moreno permanecía callado, a veces incluso desganado, sobre todo al principio del propio debate. Hablando del presidente de la Junta de Andalucía, otro debate en el que no da respuestas a las preguntas planteadas por la oposición, principalmente cribados y corrupción.

Es cierto que a los cribados respondió esta vez, porque en Radio Televisión Española no lo hizo, pero dio una contestación a la que ya nos tiene acostumbrados y que se ha demostrado que no es tan real como él mismo acredita. Una contestación que redunda en un plan de emergencia para los cribados y en una contratación que, según la oposición y los profesionales sanitarios, aún no ha llegado.

Por otro lado, la candidata del PSOE-A, María Jesús Montero, demostró esta vez mucha más jarra que en el debate anterior.

Confrontó principalmente con el presidente de la Junta de Andalucía en el modelo de sanidad pública y también defendió férreamente el modelo de financiación que planteó cuando era vicepresidenta y ministra de Hacienda en el Gobierno de España, acusando a Moreno Bonilla de pedir con una mano y con la otra rechazarlo. En referencia a que mientras que Moreno Munillas ha planteado en diferentes ocasiones la necesidad de que Andalucía necesita 4.000 millones de euros en este sistema de financiación, el PSOE propuso 5.700 millones de euros más. El Partido Popular lo rechaza, pero no propone un modelo alternativo, que es de lo que se quejó la candidata socialista.

En tercer lugar, el candidato de Vox, Manuel Gaviria, se volvió a repetir, igual que en el debate de Radio Televisión Española, hasta la saciedad diciendo que prioridad nacional, prioridad nacional y prioridad nacional. Más allá de esto, demostró a Moreno Munillas que va a ser su socio fiable y que si entran en el gobierno pondrán en marcha las mismas políticas que están poniendo en Extremadura o en Aragón.

Por otro lado, el candidato de Por Andalucía, Antonio Maillo, volvió a ser el verso suelto de un debate que, como decíamos, que no terminó de arrancar. El profesor de latín y griego tiró de experiencia la docencia para defender su modelo en la administración pública y para criticar principalmente que Moreno Bonilla amenace a los andaluces y andaluzas con que no se celebren oposiciones si él no gobierna, acusándole de desconocer la administración y volvió a ser bastante confundente con las maneras que tiene el presidente de la Junta de Andalucía de confrontar con el Gobierno central, demostrando esa hipocresía de que lo mismo que rechazan en Madrid desde su partido, él se adjudica en Andalucía y viceversa.

Y por último, el candidato de Adelante Andalucía, José Ignacio García, también volvió a ser uno de los políticos más destacados de la noche. Acusó tanto a Moreno Bonilla como a Manuel Gavira, con el que se disputó y con el que ha advertido que se disputa gran parte del electorado entre la extrema derecha y Adelante Andalucía hubo bastantes choques dialécticos. Gavira se la tenía guardada a José Ignacio García después de que él se acusara en el anterior debate a su jefe de prensa, Álvaro Zancajo, de cobrar de Canal Sur mientras trabaja para Vox. El andalucista dejó claro que ellos son un partido independiente, que no rinden cuentas a nadie y que pretenden apelar a la mayoría social andaluza desde un punto de vista políticamente más andalucista.

En definitiva, un debate que como decíamos ha sido un poco más encorsetado, donde sí que es verdad que ha servido a los candidatos para poner en liza cuáles son sus propuestas y políticas y para confrontar más que en el debate anterior, pero en términos generales fue un debate bronco y excesivamente denso para el espectador.

Un debate un poco más encorsetado que ha servido a los candidatos para poner en liza cuáles son sus propuestas y políticas y para confrontar más que en el debate anterior, pero en términos generales fue un debate bronco y excesivamente denso para el espectador.

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