"Escuchar pero no enfangar", escribía la noche del jueves la cuenta del PSOE de Andalucía en la red social X, citando un post del portavoz del PP en el Parlamento, Toni Martín, también en la misma red, sobre unas presuntas declaraciones que el periódico conservador, ABC, relacionaba con la candidata socialista, María Jesús Montero.
El presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, tiene una gran capacidad para divulgar e instalar sus 'marcos discursivos' en los medios de comunicación y la ciudadanía. Con esa capacidad, el presidente andaluz ha reiterado en varias ocasiones que quiere "huir" de la "guerra sucia" que, según él, emplarán las izquierdas durante la campaña electoral.
El primero en saltarse esta "guerra sucia", denunciaron las izquierdas hace dos semanas, fue el propio presidente, cuando recorrió toda Andalucía con la excusa de la Semana Santa para realizar un despliegue en precamapaña sin precedentes. Disfrazado sobre la "no política" y el "no vamos a hablar de política" durante esa semana, el presidente andaluz copó las pantallas de la televisión pública andaluza constantemente.
Sea como fuere, mientras tanto, el PSOE andaluz ha tenido que desmentir el segundo bulo que se ha generado sobre María Jesús Montero, a la sazón candidata socialista a la presidencia de la Junta, en estas tres semanas de precampaña.
Acta de diputada
Este segundo bulo ha girado en torno a la obsesión de los de Moreno Bonilla con el acta de diputada en el Congreso de Montero. No es la primera vez que la socialista es preguntada por esta cuestión, ante la que siempre ha respondido con la misma contundencia: "Abandonaré mi escaño del Congreso cuando coja el escaño en el Parlamento para no perder la reserva de plaza (de médica) que aprobé en unas oposiciones con veintitantos años, con mi trabajo y con mi esfuerzo. Se pongan como se pongan no voy a renunciar a mi plaza. Lo que me he comprometido es lo que he dicho desde el primer día, que abandonaré mi escaño para no perder esa reserva de plaza cuando tome posesión en el escaño del Parlamento andaluz y sea presidenta”.
Esta es la respuesta que el PSOE-A, a través de X, brindó a Martín (PP), que difundía con esta frase: "Se va pa la Barranquilla", una noticia de ABC cuyo entrecomillado expresaba: "María Jesús Montero supedita su renuncia en el Congreso a ser presidenta de la Junta de Andalucía: "No voy a ser diputada". Palabras que la dirigente del PSOE-A pronunció en los encuentros organizados por Cadena Ser.
El entrecomillado, cuando se hace clic en la noticia, pertenecía a una oración más larga, y que continuaba así: "Abandonaré mi escaño cuando tome posesión de mi escaño en el Parlamento andaluz y sea presidenta de la Junta de Andalucía porque no voy a ser diputada; voy a ser presidenta".
Un entrecomillado que sirvió para propagar la falsa idea de que la socialista abandonará la Cámara andaluza si no consigue ser presidenta, tal y como están tratando de difundir desde el partido de Moreno. Esto no será "guerra sucia", pero se parece a lo que el escritor Umberto Eco acuñó como máquina del fango: Una estrategia de deslegitimación contra adversarios políticos a través de la propagación de bulos, desinformaciones, difamaciones o noticias falsas. El concepto, más que habitual en las formas de la derecha española, tiene su éxito cuando consigue situar en la conversación pública la idea o noticia falsa sobre un adversario, provocando que ese ruido opaque a la realidad.
Compra de bots
A finales de marzo, María Jesús Montero, anunciaba en sus redes sociales que había sido "víctima" de un ataque informático en sus perfiles. El ataque constaba de una inyección de miles de cuentas artificiales, falsas, que comúnmente conocemos como bots, con el objetivo de "alterar los algoritmos y así reducir su visibilidad y silenciar su discurso en defensa de lo público".
La candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía por el PSOE-A, mostraba así abiertamente lo que posteriormente el Partido Popular andaluz aprovechó para tergiversar y activar la 'máquina del fango' contra la socialista.
Este crecimiento de bots no solo le suciedió en la cuenta a la secretaria general de los socialistas andaluces, sino que también lo sufrieron las cuentas del partido en las principales redes, así como otros dirigentes, según fuentes del partido.
El objetivo del mismo, según denunció la propia Montero, no sería otro que el de alterar el algoritmo de las cuentas, entendiendo las principales plataformas que se está produciendo un comportamiento inusual en las mismas y limitando su alcance, justo cuando comienza el periodo electoral. "Saben que me gustan los números, pero si algo me preocupa es que los números se falseen y que tapen la realidad", expresaba Montero.
El PP andaluz, sin embargo, no desaprovechó la ocasión para sembrar esa tergiversada lectura de un hecho que la propia Montero denunció públicamente, ignorando, asimismo, la realidad.
Aprovechando una publicación por parte de ABC, donde también realizan una interpretación de los hechos que va contra la propia denuncia pública de la dirigente socialista, el PP lanzó en sus cuentas en redes, multiplicadas por algunos dirigentes del PP andaluz, la falsa idea de que Montero había comprado bots para sembrar sobre ella la sombra de las "malas artes", de la "trampa".