La periodista Mercedes Díaz fue quien destapó la crisis de los cribados de cáncer de mama en Cadena Ser, una crisis que desde el pasado octubre ha azotado al Ejecutivo de Moreno Bonilla, que se ha limitado a mantener un perfil bajo y a propagar que "ya todo está solucionado", mientras que no ofrecen cifras de víctimas por "protección de datos", ni explican el origen de los fallos, tal y como le reclama la oposición. Moreno, tal y como despachó en El Hormiguero, se limita a decir que asumió responsabilidades con el cese de la consejera y de otros cargos intermedios del Virgen del Rocío. La realidad, tal y como se conoció posteriormente, es que uno de esos calgos intermedios, Javier Castell, jefe de radiodiagnóstico del Virgen del Rocío, advirtió hasta en 2 ocasiones al presidente de la Junta de Andalucía el colapso en la unidad de mamografías, pero el SAS denegó actuar para paliarla.

Ahora, cinco meses después de que estallara dicha crisis, una onubense, Alicia, ha denunciado a través de los mismos micrófonos que es una víctima de esos fallos, que según el presidente andaluz se circunscribía a la provincia de Sevilla y al Virgen del Rocío. 

Hace apenas diez días que Alicia pasó por el quirófano. Aún se está recuperando de una cirugía de cáncer de mama, pero las heridas que más le duelen no son solo las de la incisión, sino las de la impotencia. Su tumor fue detectado con dos años de retraso. Dos años de un silencio administrativo y médico que permitieron que la enfermedad avanzara por su cuerpo.

La historia de Alicia es el rostro humano detrás de las frías estadísticas: es una de las 2.317 mujeres andaluzas víctimas de los fallos en el programa de cribado de cáncer de mama. Tras realizarse una mamografía rutinaria, la llamada con los resultados o para una revisión nunca llegó.

El reloj corría en su contra sin que ella lo supiera. Fue cuando saltó este escándalo cuando saltaron también las alarmas para la propia Alicia, que decidió llamar por su cuenta para preguntar por los resultados de su mamografía. Cuando finalmente consiguió una cita a mediados de noviembre, sus peores temores se confirmaron: tenía cáncer.

"Podría haberme evitado estas secuelas"

"Si no llega a salir a la luz pública el problema de los fallos de cribado en Sevilla, posiblemente yo todavía tendría un cáncer y estaría desarrollándose en cualquier otra parte de mi anatomía", relata Alicia con profunda indignación.

Durante esos dos años de espera en la sombra, el cáncer tuvo tiempo de extenderse, provocando una metástasis en los ganglios que ha obligado a los cirujanos a ser más agresivos en su intervención.

"Con el tiempo puedo curarme de esta enfermedad, pero voy a tener una secuela que podría haberme evitado", se lamenta. "¿Quién me dice a mí que yo podría haberme ahorrado que me tuvieran que hacer una limpieza de ganglios como me han hecho? Me va a provocar molestias, problemas y posibles secuelas el resto de mi vida".

Para Alicia, el dolor físico se agrava por lo que ella percibe como un abandono institucional. Denuncia que desde el Gobierno andaluz, presidido por Moreno Bonilla, no ha habido ni abrigo, ni disculpas, ni asunción de responsabilidades para las centenares de mujeres que comparten su misma pesadilla en toda la comunidad.

"Es realmente doloroso que el gobierno andaluz no manifieste en absoluto ninguna empatía ni ninguna asunción de responsabilidades. No es cierto en absoluto que esto sea un problema aislado y que sea una exageración de las mujeres", denuncia con firmeza, rebatiendo los intentos de minimizar la crisis sanitaria.

Desde su convalecencia, esta mujer onubense ha transformado su dolor en un grito de advertencia sobre el deterioro del sistema público de salud, el cual considera que está siendo desmantelado por la falta de inversiones. "El gobierno andaluz está destrozando la sanidad pública y esto hay que denunciarlo, porque nos va la vida en ello", sentencia.

Alicia no se va a rendir. Con el apoyo de la asociación de mujeres con cáncer de mama, Amama -un refugio al que han acudido muchas de las afectadas al descubrir su situación- ya ha presentado una reclamación patrimonial contra la Junta de Andalucía. Busca justicia, no solo por la "limpieza de ganglios" que nunca debió ser necesaria, sino para asegurarse de que ninguna otra mujer vuelva a ser olvidada en una lista de espera mientras un cáncer le roba, en silencio, su futuro.