Las elecciones andaluzas celebradas el pasado 17 de mayo aún continúan ofreciendo múltiples lecturas en el campo andaluz y nacional. En este último, desde el primer momento en el que se conocieron los resultados definitivos, con la pérdida de la mayoría absoluta de Moreno, las elucubraciones inundaron la sede del PP nacional, Génova 13. El PP que lidera Alberto Núñez Feijóo lleva inmerso desde las elecciones generales de 2023 en hacer una oposición de rodillo al Gobierno que lidera Pedro Sánchez. No en vano, la rumorología y el cuestionado hacer del gallego, también abre la veda para que sus propios compañeros se disputen internamente el puesto del líder.

El liderazgo del PP no va a cambiar de aquí a las previsibles elecciones generales de 2027, salvo que Sánchez las adelante. Feijóo será el líder del principal partido de la oposición y sobre él se está conformando el relato. Desde 2023, donde el PP se alzó como el partido más votado con 137 escaños, se lleva rumoreando sobre el futuro político del gallego. Aquello se interpretó como una oportunidad perdida para recuperar Moncloa.

Hay que entender el contexto. Tras unas municipales donde el PP se hizo con el poder en gran parte del territorio español, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, convocó elecciones generales. El movimiento del líder del PSOE permitió que no se especulara sobre los resultados, sino que todo se convirtió en especulaciones sobre el resultado electoral. Aquella campaña estuvo diseñada por un claro carácter andaluz en las formas. Feijóo se rodeó de un núcleo duro andaluz conformado por Elías Bendodo, hombre fuerte del PP andaluz y hacedor de la exitosa campaña de Moreno Bonilla camino a la mayoría absoluta en 2022. Entre otros, también embarcaron hacia Génova otro hombre fuerte de Moreno, Juan Bravo.

Sin embargo, el buen hacer de Sánchez y la mala interpretación del territorio español por parte del núcleo de Feijóo provocó que se les escapara el Gobierno, ya que ni sumando con la formación de Abascal (33 escaños) conseguían la mayoría. En el aire quedó un hipotético apoyo de Junts, pero dado el acoso y derribo tanto del PP como de Vox respecto a cualquier asunto que desprendiera un mínimo olor a 'crema catalana', el bloque político más conservador se quedó sin gobierno.

Ya entonces se debatió el liderazgo de Feijóo, pero aún era pronto. La ofensiva real comenzó tras el verano del año pasado, 2025. Figuras como Tellado o Esther Muñoz no solo han tomado fuerza, sino que lideran una ofensiva dialéctica y política que enmascaran las intervenciones de Feijóo, que protagoniza 'sketches' para programas de zapping. Incapaz de plantarle cara a Pedro Sánchez desde su escaño del Congreso, planteó un plebiscito en forma de elecciones autonómicas en España. Este ciclo que estamos viendo y donde se está confirmado la dependencia del PP de Vox.

Feijóo no solo quería desgastar al Gobierno de Sánchez, sino evidenciar una realidad que se le escapa: PP y Vox están destinados a entenderse, aunque les quite electorado. El cómo es la segunda cuestión. En un momento donde las encuestas daban a Feijóo prácticamente la absoluta, esas encuestas que también se la daban a Moreno, por cierto, el líder gallego planteó una estrategia que le ha dejado al descubierto: Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. Vox, como Thanos (villano de Marvel), se antoja inevitable para el PP.

Y aquí es donde entra en juego la segunda 'guerra' por la sucesión, digna de serie de HBO. Los barones populares son conscientes de que ahora mismo la suma del bloque conservador, donde la derecha catalana, Junts, cada vez está más cerca para diferenciarse de su particular extrema derecha en Cataluña, suman la mayoría suficiente para alcanzar la absoluta en el Congreso, a tenor de las encuestas. Pero de nuevo, hasta el día de las elecciones todo puede pasar, sobre todo con Sánchez en un lado y con Feijóo en otro. Tan solo hay que tirar de hemeroteca.

Ante ello, las estrategias a seguir son las que están en la pugna. La moderación, la calificada como 'vía andaluza' por Moreno, ha quedado en entredicho después de que el 17M le arrojase un jarro de agua fría en forma de 53 escaños. Que pese a ser un resultado positivo en casi todas las lecturas, no lo es si lo comparamos con la absoluta gallega de Alfonso Rueda o de la madrileña, Díaz Ayuso. Esta última es quien marca la estrategia más agresiva y radical. Mientras Moreno, del que bebe Feijóo, ha tratado de imponerse a Vox por el 'centro', Ayuso arrasa a la ultraderecha por su derecha. Tanto, que en la Comunidad de Madrid el partido de Abascal sacó un 7%; la mitad de lo obtenido ahora en Andalucía, por ejemplo.

Moreno ha sido la última esperanza perdida para librar una batalla interna en el PP. La moderación se descompone mientras la baronesa madrileña acapara titulares para camuflar su gestión; la misma en el fondo que la de Moreno. Por delante, un verano en el que el PP nacional tendrá que decantar la balanza y establecer cuál será la línea a seguir ante un (re)inicio de curso que se antoja intenso.

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