La ultraderecha en España crece a pasos agigantados. Ya no es tan solo un rumor con el que convivir, sino un problema serio y real en todos los parlamentos autonómicos. La asunción de su discurso por parte del PP y la facilidad para divulgar su agenda cultural en una sociedad que experimenta un alto descontento con la clase política, han provocado que los de Santiago Abascal sean la 'X' a despejar en las ecuaciones electorales.

Para despejar esa 'X', dos presidentes autonómicos del PP, María Guardiola y Jorge Azcón, presidenta de Extremadura y de Aragón, ambos por el PP, convocaron elecciones de manera anticipada. Ambos esgrimieron los mismos motivos: Vox. Tanto Guardiola como Azcón habían conseguido en las anteriores elecciones autonómicas ser el partido más votado, pero sin alcanzar la mayoría absoluta.

La radicalidad en el discurso del PP nacional impidió un posible pacto con otros grupos políticos de la izquierda, y rápidamente viraron a Vox. Guardiola fue, quizá, a la que más le costó asumir la agenda de los ultras. En un primer momento, labrándose un perfil más moderado al estilo de Moreno Bonilla, renegó de asumir sus postulados. La dirección de Feijóo la desautorizó en 2023 y cedió. La ultraderecha pasaría a condicionar el Gobierno de Guardiola. 

En Aragón no hubo tantos problemas. Azcón cedió y gobernó con Vox. Pero la estrategia de los ultras para salirse de los gobiernos autonómicos por el reparto de inmigrantes un año y medio después generó la misma situación que en Extremadura, y el PP volvió a quedar dependiente de la ultraderecha en los parlamentos.

Dos situaciones que provocaron elecciones anticipadas para, según los propios presidentes, depender menos de Vox, y que ahora han generado dos derrotas al PP en ambos territorios. Esta estrategia, urdida desde el corazón de Génova, no ha servido más que para hacer crecer a la ultraderecha y minimizar daños en el PP, cuando se creían que conseguirían obtener la absoluta en ambos territorios aprovechando el desgaste de la figura de Pedro Sánchez a nivel nacional. El PSOE, pese a ello, resiste ambos envites y ha comenzado su proceso de reconfiguración.

Moreno Bonilla emplaza a los andaluces a junio

El presidente andaluz no tiene las mismas urgencias que Guardiola o Azcón, en esta batalla política que Génova ha querido imponer a Pedro Sánchez a través del control de los territorios. 

Sin embargo, ahora, el auge de Vox en las citadas elecciones, con Castilla y León como principal incógnita, pone a Moreno Bonilla en un serio aprieto

Desde que comenzara el último curso político en septiembre de 2025, los rumores sobre adelanto electoral han estado sobre la mesa. No solo por la estrategia del PP nacional, sino del propio Moreno Bonilla. De hecho, ha sido su propio equipo quien ha ido moviendo esta idea por los círculos periodísticos, advirtiendo de que el presidente podría apretar el botón electoral en cualquier momento.

El PP andaluz parte de una premisa que las encuestas ya han demostrado, y es que ha perdido la mayoría absoluta. Esto, sin contar el desgaste de la crisis de los cribados de cáncer de mama, que según el propio Moreno Bonilla, las encuestas internas de los populares habían mostrado un descubierto "seis puntos" en intención de voto. Una crisis de los cribados que se suma al desgaste de la ciudadanía por el deterioro de los servicios públicos, con la sanidad como el principal caballo de batalla de la oposición.

Ahora, al ser preguntado sobre esta opción, el presidente de la Junta ha querido trasladar un mensaje de poder, dentro de las baronías populares, a Alberto Núñez Feijóo, advirtiendo que las elecciones serán "cuando toquen" y que su intención es "agotar la legislatura".

Moreno ha sido preguntado por los periodistas sobre la tramitación de las ayudas de la Junta de Andalucía para paliar los efectos del temporal, principalmente en sectores como el campo andaluz. Unas ayudas que vienen cargadas de polémica porque llegan, justamente, en plena campaña electoral, dentro de dos o tres meses.

Al respecto, el líder del PP andaluz ha indicado que "en un plazo de tres meses o de un mes, depende de qué tipo de ayudas" sean, van a estar en marcha "muchas" de ellas. Y, a la pregunta de si la tramitación de las ayudas "puede condicionar la fecha electoral", el presidente de la Junta ha respondido que "no, porque, una vez que nosotros iniciamos los trámites administrativos, que ya están iniciados, aunque se disuelva el Parlamento,ya esos trámites siguen, no afectan al hecho de que se disuelva el Parlamento" y se "entre en un proceso electoral".

"Por lo tanto, esa ayuda va a llegar exactamente igual que si tuviéramos gobierno", ha confirmado Moreno, que a renglón seguido ha querido dejar claro que sus "planes siguen intactos" respecto a la fecha de celebración de las próximas elecciones andaluzas.

"Yo quiero agotar la legislatura, y eso significa que se agota en junio, semana arriba, semana abajo, con respecto a hace cuatro años, pero en las mismas fechas, salvo que ocurra algo anormal que no esperamos", ha abundado Moreno, quien se ha comprometido así a "cumplir con el mandato que nos dieron los ciudadanos" en 2022, con esa "mayoría suficiente" que le permite que la legislatura dure "cuatro años", según ha remarcado.