El presidente de la Junta de Andalucía y candidato del Partido Popular a la reelección, Moreno Bonilla, ha decidido prescindir de los expresidentes del Gobierno José María Aznar y Mariano Rajoy en su campaña electoral para las autonómicas del próximo 17 de mayo. Tal y como ha adelantado El País, la decisión responde a una estrategia cuidadosamente diseñada para evitar interferencias nacionales y centrar el foco en una campaña de perfil andaluz, basada en la gestión y alejada de controversias que puedan erosionar su imagen de moderación.
Desde el entorno del PP andaluz han explicado que Moreno Bonilla busca reeditar la fórmula que ya le dio la mayoría absoluta en 2022: actos en clave autonómica, protagonismo del candidato y mínima presencia de dirigentes nacionales. Por lo tanto, en ese esquema no encajan ni Aznar, vinculado aún a la guerra de Irak y al resurgir del lema “No a la guerra”, ni Rajoy, que afronta este mes su declaración como testigo en el juicio del caso Kitchen en la Audiencia Nacional.
Evitar el ruido nacional
Profundizando más, en el caso de Mariano Rajoy, su comparecencia judicial prevista para el 23 de abril, en pleno arranque de la campaña andaluza, genera inquietud incluso dentro del propio Partido Popular. El caso Kitchen investiga una presunta trama parapolicial organizada desde el Ministerio del Interior para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas y sustraer documentación comprometedora para la cúpula del partido.
Aunque desde el PP andaluz se resta importancia al impacto electoral del caso en la comunidad, en ámbitos internos se reconoce la incertidumbre sobre el desarrollo del proceso judicial. Por ello, la cercanía temporal con la campaña convierte a Rajoy en una figura incómoda, pese a su relación directa con Moreno Bonilla, quien formó parte de su Gobierno como secretario de Estado entre 2011 y 2016.
Por su parte, José María Aznar representa otro foco potencial de desgaste. Su vinculación con la guerra de Irak vuelve a cobrar relevancia en un contexto internacional marcado por nuevos conflictos, lo que ha reactivado el rechazo social a intervenciones militares bajo el lema “No a la guerra”. Esta carga simbólica choca con el perfil moderado que Moreno Bonilla ha intentado consolidar en Andalucía.
Una campaña “a la andaluza”
Asimismo, la estrategia del candidato popular pasa por proyectar una imagen de estabilidad, gestión y cercanía, alejándose de la confrontación política nacional. Así lo ha defendido el secretario general del PP andaluz, Antonio Repullo, quien ha subrayado que la campaña se centrará en “los problemas reales de los andaluces” frente al “ruido y los líos” de otros partidos.
En esta línea, Moreno Bonilla sí contará con el respaldo del líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, cuya presencia se considera compatible con el enfoque moderado del presidente andaluz. También ha llamado la atención la aparición del expresidente socialista Felipe González junto a Moreno en el inicio de la precampaña, en un intento de atraer votantes más allá del electorado tradicional del PP.
Por otro lado, el diseño de la campaña responde también a un escenario electoral más ajustado de lo que podría parecer. Aunque el PP parte de la mayoría absoluta obtenida en 2022, en el partido reconocen que pequeñas variaciones en el voto pueden tener un impacto significativo en el reparto de escaños.
Según estimaciones internas, una diferencia de apenas 15.000 votos podría hacer oscilar el resultado entre mantener los actuales 57 escaños o perder la mayoría absoluta, situada en 55. Este margen estrecho ha llevado al equipo de Moreno Bonilla a medir cada detalle de la campaña, evitando cualquier elemento que pueda generar rechazo o movilizar al electorado contrario.
De este modo, dicho enfoque busca consolidar la imagen de Moreno Bonilla como un líder autónomo, centrado en la gestión y alejado de los conflictos ideológicos más duros. En contraposición a otros perfiles dentro del partido, como el de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, el presidente andaluz pretende reforzar una vía moderada que le permita retener apoyos amplios.
En este contexto, la ausencia de Aznar y Rajoy responde a una decisión estratégica que evidencia el delicado equilibrio que el PP andaluz intenta mantener: capitalizar su gestión sin verse arrastrado por las sombras del pasado ni por las tensiones del presente político nacional.
Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes
Síguenos en Google Discover