Cuando Javier Arenas, por sorpresa y habiéndolo desmentido anteriormente, anunció que sería candidato en las elecciones autonómicas por Almería y por tanto diputado del Parlamento andaluz, sembró el desconcierto en la dirección regional del PP  y en concreto obligó a su presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla, a hacer esfuerzos de disimulo facial para poder poner buena cara ante el hecho de que Arenas perpetuaba cuatro años más su presencia omnímoda en Andalucía. Para muchos dirigentes populares esa decisión implicaba que la alargada sombra de Arenas, y de paso su tutela, iba a seguir proyectándose sobre el nuevo presidente.

Salir de la crisis y reorientar el partido
La estruendosa derrota del PP en Andalucía en las elecciones regionales del pasado 22 de marzo en las que el PP perdió 17 escaños, sumió al PP en una crisis a la que se le busca salida desesperada y reorientarse de manera urgente porque, entre otras cosas, están en juego las aspiraciones de Rajoy a repetir como inquilino de la Moncloa por el número de escaños en juego en esta comunidad.

Dejar lastre atrás
Tras la debacle del 22 de marzo, Moreno Bonilla quiere desprenderse de lastres dejando atrás a figuras de la derecha andaluza que han estado omnipresentes en el partido desde la transición política. Entre ellos destaca de manera primordial el propio Javier Arenas. Trasladar una imagen nueva del Partido Popular Andaluz y una renovación en toda regla será difícil mientras el ex ministro sea uno de sus rostros visibles. Si ya es compleja la renovación con el propio Moreno Bonilla que lleva en política desde su adolescencia, con Arenas es prácticamente imposible.



¿Quién le planta cara a Arenas?
Pero lo cierto es que al partido en Andalucía le va a ser difícil acometer ese cambio por la sencilla razón de que nadie es capaz de plantarle cara a Javier Arenas y decirle que el momento de su jubilación política ya ha llegado. los dirigentes más próximos en lo personal al presidente del Gobierno y líder del PP. Arenas es el único que sobrevive, además del propio Mariano Rajoy, en la dirección nacional de la etapa de Aznar. Hay que recordar que Arenas, a la sazón secretario general del PP, fue testigo de la reunión en la que Aznar entronizó al actual presidente del Gobierno como su sucesor eliminando a Rato y a Mayor Oreja.

Arenas como Rígoli: "Yo sigo"
En los cenáculos madrileños se da por segura la decisión de Javier Arenas de continuar en la política nacional. Para ello le habría comunicado al presidente nacional su deseo de volver a integrarse en las listas del PP sevillano para las generales. Arenas, como el personaje en blanco y negro de Felipito Takatún, inmortalizado por el argentino Joe Rígoli, ha dicho "Yo sigo". Este hecho tapona de facto la estrategia de Moreno Bonilla de acometer un rejuvenecimiento de la formación en Andalucía. El exministro, su nombre y su cara, van unidos intrínsecamente a Aznar, la Guerra de Irak, las mentiras del 11-M y la teoría conspiratoria, el fracaso del partido en Andalucía, Gürtel, su amigo Bárcenas y todo lo que hoy lastra hoy al Partido Popular y huele a caduco.

Las 'viejas glorias' asoman la patita
Estos planes de Arenas han posibilitado que otras "viejas glorias" populares hayan salido del armario de la prejubilación, se sacudan la naftalina y reivindiquen también su continuidad en Madrid al menos por otra legislatura. Es el caso de la veterana Celia Villalobos, el ex alcalde de Sevilla Juan Ignacio Zoido o la ex regidora gaditana Teófila Martínez. La malagueña y ahora vicepresidenta del Congreso, Celia Villalobos, no solo no lo disimula sino que ya ha anunciado públicamente que quiere estar en la Carrera de San Jerónimo en la próxima legislatura. Este anuncio ha puesto en situación difícil a uno de los hombres de mayor confianza de Moreno Bonilla. Se trata del presidente del PP malagueño y portavoz del Partido Popular Andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla. ¿Se atreverá a decir que no a la esposa del gurú de Genova, Pedro Arriola? ¿Usará Villalobos sus influencias en la corte de Génova 13 para imponer su candidatura por Málaga?

Rajoy, Zoido y Moreno Bonilla. Mitin Sevilla de elecciones europeas



Zoido y Teófila quieren salir de la "unidad de quemados"
Quienes también quieren salir de la unidad de quemados políticos en la que quedaron ingresados tras las elecciones municipales son los ex alcaldes de Sevilla y de Cádiz, y ahora jefes de la oposición, Juan Ignacio Zoido y Teófila Martínez, respectivamente. Tras perder, de manera estrepitosa en el caso de Sevilla, la poltrona de sus ayuntamiento, Zoido ha dicho en círculos cercanos que todavía no quiere volver a los juzgados, que su tiempo político no ha pasado aun y que sería un gran candidato para las generales por Sevilla. Esto ha animado a Téofila Martínez, que parecía resignada a pasar ya a un segundo plano de la política activa, a reivindicar su figura y a animarse a volver a la Villa y Corte.

Choque de trenes en el frontispicio de las generales
Los movimientos acaban de comenzar. Dos generaciones y dos aparatos de partido pueden acabar enfrentándose. Nadie ve que en la figura del diputado de cercanía, el que recorra pueblo por pueblo sus circunscripción y está al lado del problema particular de cada ciudadano, que quiere implantar Moreno Bonilla, a políticos de pasado como los mencionados. El nuevo 'espacio rural' que el PP andaluz pretende abrir casa mal con figuras de otra época del Partido Popular. Un choque de trenes se avecina y se teme una posible crisis interna en el frontispicio de unas generales muy abiertas. Rajoy, de la misma generación y círculo que los que ahora pretenden ser renovados, tiene la palabra. Ese es el dilema.

* Juan Luis Valenzuela es coordinador de ELPLURAL.COM en Andalucía