Continúa escalando la crisis del cribado de cáncer de mama que saltó a la luz pública en septiembre de 2025 y que ha afectado a 2.317 mujeres en Andalucía, según las cifras aportadas por la Junta de Andalucía. Del mismo modo, según la principal asociación de mujeres con cáncer que ha denunciado esta negligencia, Amama, hasta 300 mujeres habrían desarrollado cáncer por culpa de esta negligencia.
Una negligencia que se remonta a 2023. Según ha publicado El País, en mayo de 2023 el Servicio Andaluz de Salud (SAS) recibió un correo electrónico que procedía de Javier Castell, exjefe de Radiodiagnóstico y de Raquel González, entonces coordinadora de la unidad de mama.
En dicho correo, ambos profesionales advertían al SAS de que el servicio estaba totalmente desbordado. Debido a la falta, principalmente, de personal, el número cada vez mayor de mujeres que acudían hacía insostenible su buen funcionamiento. Mientras que el Virgen del Rocío contaba entonces con 5 radiólogos (seis en el momento del escrito, pero pronto se produjo una jubilación), hospitales como el Reina Sofía de Córdoba contaban con diez radiólogos, el doble.
Esta falta de personal, una denuncia que los colectivos sanitarios llevan reclamando al Ejecutivo de Moreno desde hace años, no solo en esta especialidad, habría provocado un déficit asistencial de la plantilla, sobre todo por incapacidad. Sin embargo, tanto Castell como González quisieron corregir dicho déficit y presentaron al SAS un plan para revertir la situación.
Este plan realizaba una radiografía a la situación existente, cuáles eran sus principales necesidades y objetivos a cumplir. Sin embargo, el plan fue completamente rechazado por el SAS, porque supuestamente no había ni recursos ni personal. Las propias fuentes del Virgen del Rocío desmienten dichas afirmaciones por parte del SAS, alegando que cada año se forman radiólogos en el Virgen del Rocío que no acaban quedándose porque, o bien, no se les ofrece posibilidad de contratación o, por otro lado, estos contratos no son "nada atractivos".
Dos años después de ignorar este plan, se abría paso una de las mayores crisis sanitarias que se recuerdan en Andalucía, cuyas consecuencias están tratando de ser minimizadas por el PP andaluz, reduciendo el número de mujeres víctimas a un porcentaje y sin asumir las consecuencias de su negligente gestión.
Esta versión se suma a la aportada por las mujeres con cáncer de mama, que relatan cómo llevan advirtiendo a los distintos consejeros de Salud del Gobierno de Moreno Bonilla: Jesús Aguirre, Catalina García y Rocío Hernández, de que estaba habiendo un problema con las mamografías dudosas (BIRAD-3), aunque también fueros ignoradas por cada uno de ellos. Mientras tanto, el presidente de la Junta de Andalucía, alega no saber nada del asunto.
Atasco
Según se detalla en la información ofrecida por El País, la cadena que se produjo tras el colapso fue lo que provocó ese atasco de mamografías dudosas que acabaría derivando en la crisis del cribado. Por un lado, están las BI-RADS 1 y 2, que indican que no hay nada sospechoso, por lo que la mujer no vuelve a recibir otra notificación hasta que le toque volver a realizarse dicha prueba.
Por otro lado, se encuentran los niveles 4 y 5, catalogados como "urgentes", porque en estos casos la imagen que suele verse en un cáncer, y las mujeres son citadas en una o dos semanas. En un 'limbo' quedan las BIRADS 3, las que han provocado este problema, puesto que son imágenes sospechosas de tener cáncer. Según los profesionales, el rango de tiempo habitual era el de realizar una llamada a las mujeres en el primer mes o segundo mes, tras detectar dicha sospecha. Sin embargo, las diferentes prioridades, el caos y las diferentes preferencias, provocaron que estas se perdieran en una lista de espera que acabó provocando que, en muchos casos, no recibieran ese aviso.
La privatización del servicio, epicentro de la crisis
El portavoz sanitario de UGT, Antonio Macías, explicó tras el estallido de la crisis que al "privatización" del servicio, que posteriormente se demostró como tal, era una de las causas que había provocado esta enorme crisis. "Antes existía personal administrativo que se encargaba de controlar todo lo que se hacía, con la figura del radiólogo en cada centro de referencia, encargado de gestionar todas las anomalías que pudieran aparecer y de forma personalizada se controlaba a todas las personas".
Si el radiólogo veía una imagen dudosa, afirma Macías, lo “pasaba al personal de administración, ese personal se ponía en contacto con la persona y si no tenía éxito el propio personal del centro de referencia iba a su domicilio si hacía falta. Eso ahora no se hace”.
El portavoz de salud del sindicato tiene el “convencimiento” de que la "privatización" del servicio es parte “fundamental” de lo que ha pasado. Sumado, cómo no, a las listas de espera, la “mala gestión y la falta de personal”. Además, advierte que esto tan solo es la “punta del iceberg”, porque si esto ha sucedido con un “programa estrella” como es el de la detección precoz del cáncer de mama, “imagínate lo que no puede suceder con cualquier otra persona que se encuentre cualquier anomalía y acuda por primera vez a su médico de cabecera y, a partir de ahí, entre en la rueda hasta que se le diagnostica y se trata”.
Macías, además, asegura que tiene constancia de que en algunos lugares el programa de cribado ahora no cubre ni el 70%, cuando antes se llegaba a más del 95%. El problema, además, es que con el nuevo procedimiento, cuando el radiólogo “que no sabemos dónde está”, deriva una mamografía dudosa al centro de referencia, esa petición entra en una lista de espera de pruebas diagnósticas, las cuales son “absolutamente vergonzosas” y que el SAS no actualiza desde 2019. Un relato que cuadra a la perfección con la nueva información difundida por El País.
“O sea, hay miles y miles y miles de pruebas diagnósticas, no solamente de mamografías, de ecografías, de resonancia, que están pendientes y ahí van, a la cola. Pues claro, ahora mismo nos encontramos con esto que ha aparecido, y que ahora todo el esfuerzo va ahí. De hecho, ahora mismo en el Virgen del Rocío de Sevilla han quitado a gente, a radiólogos de otros programas o de otros servicios, y los están derivando, y solucionarán el problema pero engordarán otros tapones”.