Las bases estadounidenses de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) juegan un papel importante en el ataque que EE.UU e Israel están perpetrando en Irán. En territorio andaluz, estos enclaves no solo son un punto fundamental de apoyo para los cometidos del imperio 'yanqui' comandado por el magnate Donald Trump sino que, potencialmente, podrían ser una posible amenaza para nuestro territorio, como ha ocurrido con la base del Reino Unido en Chipre tras manifestar su apoyo a Washington.
Tras unos primeros días de cierta 'incertidumbre' entre los máximos mandatarios europeos, aunque no tardaron en salir aquellos que rápidamente se mostraron y posicionaron a favor de Trump, en España Pedro Sánchez ha vuelto a marcar un perfil propio sobre esta cuestión, como ya ocurriera el pasado mes de enero con los ataques perpetrados por EE.UU en Venezuela y la detención de Nicolás Maduro.
Mientras que Moreno Bonilla permanece en el más absoluto silencio ante la ofensiva estadounidense y su pretensión de utilizar las bases en suelo andaluz para continuar aniquilando ciudadanos iranís en favor de sus objetivos comerciales, Sánchez dio el paso de impedir que las bases en terriotorio andaluz pudieran ser utilizadas con tales fines, lo que le sirvió la reprimenda y amenazas de Trump.
Una decisión, la tomada por el presidente del Gobierno de España, que ha estado marcada por la indiferencia de Moreno Bonilla y el rechazo de Feijóo y Abascal. El presidente andaluz no se ha pronunciado al respecto desde que comenzaran los ataques, un pronunciamiento que, aunque vacío de capacidad de acción, por carecer de competencias para actuar, sí de simbolismo político, en forma de apoyo -o no- a las decisiones que toma Sánchez. Máxime, cuando son dos bases asentadas bajo su propio territorio y que ponen la vida de millones de andaluces -y españoles- en riesgo.
El mandatario andaluz, además, se enfrenta a la opinón contraria de su jefe y líder, Alberto Núñez Feijóo, que ha demostrado su apoyo a Trump antes que servir al interés general español. En esa 'guerra sucia' que el PP está copiando de la ultraderecha servil y lacaya de Abascal, el gallego no tardó ni unos minutos en contradecir al presidente del Gobierno y criticar su decisión. Por supuesto, estaría complacido de que Trump aplicara esas amanezas a España. Siguiendo las enseñanzas de su otrora jefe y presidente del Gobierno, Mariano Rajoy: "Cuanto peor, mejor para todos". Esa ha de ser la máxima que persigue ahora Feijóo, emular a Corina Machado en Venezuela. Aunque el final, como siempre, sea un servilismo inútil.
Lo cierto es que el presidente andaluz, que sí se ha manifestado en multitud de ocasiones sobre otros temas sobre los que no tenía la más mínima competencia, continúa guardando silencio en un asunto que no solo es vital para la seguridad de España sino especialmente para Andalucía. Además de estar ante un posicionamiento político que identifique los valores del propio líder. Los ciudadanos andaluces no saben aún qué piensa su mandatario al respecto en un ataque internacional.
Rechazo del Gobierno al ataque
El primero en manifestarse fue el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, el sábado ante los ataques a Irán, pidiendo "respeto al derecho internacional. La violencia solo trae caos. Desescalada y diálogo sob la vía para la paz y estabilidad". Posteriormente, Pedro Sánchez se ha mantenido en esta línea argumental, con un contundente "no a la guerra", en contraposición al Ejecutivo de Aznar en 2003 e Irak. Sin embargo, Sánchez también ha ido más lejos: "Rechazamos la acción militar unilateral de EE.UU e Israel, que supone una escalada y contribuye a un orden internacional más incierto y hostil. Rechazamos igualmente las acciones del régimen iraní y de la Guardia Revolucionaria. No podemos permitirnos otra guerra prolongada y devastadora en Oriente Medio".
La postura que el Gobierno de España está manteniendo al respecto no solo supone un altavoz respecto al pensamiento mayoritario de la sociedad civil española, sino que ha provocado que líderes de la Unión Europea hayan, o bien 'rectificado', en ese explícito apoyo a Trump, o bien dado otro paso adelante en favor de la desescalada. Igualmente, incluso desde la Unión Europea se ha sido tajante respecto a la postura española, alabando al presidente y respaldándolo frente a las amenazas del líder norteamericano.