Los partidos de la izquierda andaluza van a hacer a Moreno Bonilla una enmienda a la totalidad a la gestión de los servicios públicos que el máximo mandatario andaluz ha realizado desde, al menos, los últimos ocho años. Con especial insistencia en su legislatura reciente, la de la mayoría absoluta. Estos cuatro años han estado marcados por una contraposición de modelos, incluso discursivos, en el que mientras que para el PP andaluz todo iba perfectamente, la oposición ha gastado hasta su último aliento en el Parlamento andaluz para tratar de levantar en la ciudadanía andaluza un 'despertar' del letargo de las listas de espera, el colapso asistencial o la falta de personal que sufren muchos hospitales.
Lo cierto es que si nos atenemos a los datos más recientes, existe esa insatisfacción ciudadana con la gestión sanitaria de Moreno Bonilla. Y, más allá, el paradigma de esa gestión se ha evidenciado con la crisis de los cribados de cáncer de mama. No solo por el fallo que ha producido un modelo que está virando hacia la privatización y los conciertos sanitarios, sino de un 'modo de hacer' del Partido Popular andaluz donde han ignorado a las víctimas, las han criminalizado y han dado el tema por superado mientras que continúan 'apareciendo' nuevas víctimas de esta negligencia. Al tiempo que esto ocurre, desde el Partido Popular andaluz se trata de dar por cerrado el caso, algo que hizo precisamente el consejero de Salud, Antonio Sanz, en el día de ayer cuando la Ser destapó el caso de Alicia, la onubense que había sido operada con metástasis de un cáncer de mama por no habérselo diagnosticado a tiempo. "Lo trataremos caso por caso", se limitó a expresar en base a las reclamaciones patrimoniales.
Volviendo a los datos. Segín el último Barómetro Sanitario 2025, elaborado por el Ministerio de Sanidad y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), Andalucía registra la peor valoración de todo el país respecto de su sistema sanitario público, con apenas un 38,8% de opiniones positivas sobre el funcionamiento del sistema. La media nacional se sitúa bastante lejos, en el 51,6%. Asimismo, se mantiene sustancialmente lejos de la comunidad mejor valorada, Cantabria, con un 66,4% de valoración favorable.
Uno de los factores que explica este suspenso generalizado es el tiempo de espera para acceder a la Atención Primaria. Andalucía se sitúa a la cola con una media de 11,16 días para conseguir cita con el médico de familia cuando no se obtiene en el mismo día o al siguiente.
De esta forma, se trata del peor dato de España, por encima de la media nacional (9,15 días) y muy lejos de comunidades como el País Vasco, donde la espera se reduce a menos de cinco días. La Atención Primaria, precisamente el servicio más utilizado por la ciudadanía, más del 80% de la población recurre a él, presenta además niveles de satisfacción inferiores a otras regiones. Aunque a nivel estatal el 80,4% de los usuarios valora positivamente la atención recibida, Andalucía se sitúa entre las comunidades con peores resultados.
Este retraso estructural no solo afecta a la calidad percibida, sino que tiene consecuencias directas en la detección precoz de enfermedades y en la sobrecarga del sistema hospitalario.
Pese a este contexto crítico, el informe deja un dato clave: la mayoría de la ciudadanía sigue confiando en la sanidad pública. A nivel nacional, el 73,9% de los ciudadanos prefiere la hospitalización en el sistema público frente al 23,9% que opta por la privada. Este respaldo se mantiene incluso en comunidades con peor valoración, como Andalucía, donde la ciudadanía diferencia entre el funcionamiento actual del sistema y su modelo ideal.
Cis andaluz
Por otro lado, si nos atenemos a las últimas encuestas ciudadanas, podemos observar cómo la sanidad se ha ido convirtiendo paulatinamente en uno de los principales problemas de los andaluces, en paralelo con una mayor insatisfacción con la gestión realizada por el PP de Moreno Bonilla.
En diciembre de 2025, el 22% de los andaluces respondieron que el problema "que más les afecta" es la sanidad, por encima de los precios elevados (13%) y la falta de trabajo (11,1%). Esto supone un ascenso de hasta un 9% en tan solo un año, ya que en 2024, a esta misma pregunta, la sanidad fue identificada como el problema que más afectaba al 11% de los andaluces.
Paralelamente, el 56% de los andaluces en ese mismo barómetro de diciembre -el último- valoraba que la gestión de Moreno en los últimos tres años había sido "mala o muy mala", por el 39% que la calificaba como "buena o muy buena". Y cuando se personaliza en la figura del presidente, el 55,8% opinaba que su gestión había sido "mala o muy mala". Es decir, se ve una correlación de negatividad entre la figura del presidente y su gestión. En este caso, la sanitaria, ha despuntado entre el descontento de los andaluces, de ahí el filón que tratarán de aprovechar las izquiedas.
Referéndum sobre sanidad
La candidata socialista a la presidencia de la Junta, María Jesús Montero, ha planteado las próximas elecciones autonómicas en Andalucía como un referéndum sobre el estado y el futuro de la sanidad pública. Montero ha instado en repetidas ocasiones durante las últimas semanas a la ciudadanía a utilizar las urnas para decidir si desean defender la salud pública o avalar las políticas de privatización de la Junta de Andalucía.
El núcleo de sus críticas se dirige al presidente andaluz, Moreno Bonilla, a quien acusa de forma directa de estar "coqueteando" y ultimando la implantación de un sistema de copago sanitario en la comunidad. Según Montero, la estrategia del Ejecutivo autonómico pasa por deteriorar los servicios públicos para fomentar un trasvase de pacientes y recursos hacia la sanidad privada, advirtiendo que el objetivo final de esta hoja de ruta es que los andaluces terminen pagando de su bolsillo por atenciones y servicios médicos.
"La sanidad no aguanta otro mandato de Moreno Bonilla"
El candidato a la presidencia de la Junta por la coalicion Por Andalucía, Antonio Maíllo, también lanzó una dura advertencia sobre el futuro de los servicios públicos en la comunidad el día que presentó su candidatura, asegurando que la sanidad andaluza no soportaría un tercer mandato de Moreno Bonilla. En este sentido, el líder de izquierdas ha situado lo que él define como el "colapso estructural" del sistema sanitario como el eje central de su proyecto político y de su oposición a las políticas de la actual Junta de Andalucía.
En su diagnóstico, Maíllo acusa directamente al Partido Popular de haber "metido el turbo" al deterioro de la sanidad pública autonómica. Además, el dirigente rechaza frontalmente el argumento oficial del Gobierno andaluz sobre la supuesta falta de profesionales médicos para justificar los problemas asistenciales, apuntando en su lugar a una deficiente gestión y organización de los recursos que ya tiene a su disposición el Servicio Andaluz de Salud (SAS).