El Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria de Málaga sigue atravesando una etapa marcada por la acumulación de incidencias, denuncias y polémicas que han situado al centro sanitario en el centro del debate público. En los últimos meses, diferentes colectivos profesionales, sindicatos y usuarios han alertado de una situación de saturación estructural y problemas organizativos que han alimentado la preocupación sobre el funcionamiento del hospital.

Uno de los problemas más reiterados ha sido la saturación del servicio de urgencias. Diversas denuncias por parte de la Junta de Personal del Hospital Clínico de Málaga han señalado episodios de colapso con pacientes esperando durante horas e incluso días, para ser atendidos o para obtener una cama hospitalaria. Por el momento, los tiempos de espera son superiores a las 65 horas para ingresar en planta.

Tal y como recoge la Junta de Personal de dicho hospital, el centro se encuentra en una situación “insostenible”, marcada por la falta de camas disponibles y la presión asistencial, además de pacientes “hacinados en camillas y sillones en pasillos”, por la falta de espacio, a la espera de ingreso. De hecho, los profesionales han afirmado que el nivel de deterioro es aún más alarmante por la cantidad de pacientes gravemente afectados que siguen esperando una cama disponible: “Se trata de personas con patologías graves, como hemorragias cerebrales, insuficiencia cardíaca, anginas de pecho o enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer", han denunciado.

Al no existir soluciones, la junta de personal ha amenazado con iniciar movilizaciones, sin descartar “medidas de presión” si no se actúa de manera urgente. Tal y como han señalado, “se están poniendo vidas en riesgo” al dejar a "pacientes oncológicos paliativos permaneciendo más de 24 horas en camillas" o enfermos de traumatología "con sepsis infecciosa en pasillos durante más de 25 horas". Asimismo, los profesionales han destacado que lo que Málaga sufre es un “grave problema estructural en su sanidad pública”, una situación que padecen junto a toda la comunidad andaluza y que, según reconocen, está siendo “mantenida y consentida por el Servicio Andaluz de Salud (SAS)”.

Crisis interna y dimisiones

A este contexto se suma la dimisión reciente del director de Enfermería del hospital, después de más de cinco años en ese puesto, un hecho que ha sido interpretado en clave de crisis interna. Aunque no se han detallado públicamente todas las razones, la salida se produce en un momento de especial tensión en el centro. Igualmente, los profesionales han alegado que esta dimisión confirma “el fracaso de la actual dirección para revertir esta crisis”.

Profesionales sanitarios han descrito el funcionamiento del hospital como una situación “caótica”, señalando problemas organizativos, sobrecarga de trabajo y falta de personal. Estas denuncias reflejan un malestar creciente dentro de la plantilla, que viene reclamando mejoras desde hace tiempo: "Los profesionales trabajan al límite, en condiciones extremas. Los pacientes sufren las consecuencias directas de esta situación. La dirección no ofrece soluciones", resume la junta de personal. A lo que se suma su exigencia por la dimisión "inmediata" del director gerente del Clínico, Jesús Fernández Galán, así como de la dirección económica del centro, "por su responsabilidad directa en este colapso y por una gestión que está poniendo en riesgo la salud de la ciudadanía".

Agresiones, intoxicaciones y otros incidentes

El deterioro del clima en el hospital también se ha visto acompañado de otros episodios de agresiones a vigilantes en los hospitales. El sindicato CSIF ha reclamado medidas urgentes ante el aumento de agresiones a profesionales sanitarios en los hospitales de Málaga, incluyendo el Clínico. Así, solicitan un refuerzo en las plantillas del área de Urgencias, así como de otros lugares en los que se puede generar un conflicto en el interior del centro hospitalario. También protocolos operativos eficaces y medios materiales adecuados a la autoprotección, así como el reconocimiento efectivo de la condición de agentes de autoridad en el ejercicio de sus funciones.

Además, otro de los incidentes más llamativos en el Clínico fue la intoxicación de once médicos tras consumir alimentos en la cafetería del hospital, un episodio que ha generado alarma y ha obligado a investigar las condiciones del servicio.

Los facultativos comenzaron a tener síntomas compatibles con un cuadro de intoxicación gastrointestinal después de la ingesta de alimentos ofrecidos en el comedor y varios de ellos tuvieron que ser atendidos en el propio hospital debido a la intensidad de los mismos. Así, la delegada del Sindicato Médico de Málaga (SMM) en el hospital, Carmen Yago, ha criticado que "profesionales de un hospital público acaben atendidos en su propio centro por haber comido en él es, sencillamente, vergonzoso, inadmisible e impropio de un sistema sanitario que pretende llamarse de calidad".

Estos hechos han contribuido a reforzar la percepción de problemas en el funcionamiento cotidiano del centro, tanto en lo asistencial como en los servicios complementarios.

Un problema estructural sin intención de solucionarse

El caso del Hospital Clínico de Málaga se enmarca en un contexto más amplio de presión sobre el sistema sanitario público andaluz. Las denuncias por saturación, falta de personal y demoras en la atención se repiten en distintos centros, aunque en este hospital han adquirido especial visibilidad por la acumulación de episodios recientes.

Profesionales y sindicatos coinciden en que la solución pasa por una planificación a largo plazo que refuerce plantillas, mejore la gestión de camas y optimice los circuitos asistenciales. Mientras tanto, los pacientes continúan siendo los principales afectados por una situación que, según denuncian, repercute directamente en la calidad de la atención.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio