Tras cuatro años de intensa actividad que han situado al estudiantado en el centro y han reforzado la proyección internacional de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática (ETSII), Mari Carmen Romero encara el proceso electoral del próximo 12 de mayo con un objetivo claro: no dejar el proyecto a medias. En esta entrevista, la candidata repasa los logros de una gestión que ha apostado por la vanguardia académica -con nuevos grados en IA y Ciberseguridad- y reflexiona sobre el papel de la universidad pública como motor de equidad y soberanía tecnológica. Desde la ética en el diseño de algoritmos hasta el reto de atraer talento femenino, Romero dibuja una Escuela abierta, ágil y comprometida con mejorar la vida de las personas a través de la tecnología.
Pregunta (P): ¿Qué balance hace de su gestión como directora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de la Universidad de Sevilla en estos años?
Respuesta (R): Considero que ha sido una etapa de transformación. Hemos reforzado nuestra oferta académica con el nuevo Grado de Ingeniería Informática – Inteligencia Artificial, hemos fortalecido nuestra conexión con nuestro entorno local, nacional e internacional, con las empresas, con las administraciones públicas, hemos impulsado un ecosistema que propicia las redes de investigación y transferencia y, además, hemos puesto al estudiantado en el centro, no sólo dándoles más oportunidades de complementar su formación en el extranjero, sino generando en el día a día un espacio de convivencia universitaria. Creo que hoy somos una escuela más abierta, más conectada, y más relevante.
P: ¿Por qué decide presentarse a la reelección?
R: Sencillamente porque el proyecto no está acabado, y está en su mejor momento. Acabamos de solicitar el informe previo del nuevo Grado en Ingeniería Informática – Ciberseguridad, cuya implantación está prevista para el curso 2027/2028, estamos en plena revisión del Grado de Ingeniería Informática – Tecnologías Informáticas (donde vamos a incorporar la ciencia del dato) y del Grado de Ingeniería de la Salud (que compartimos con la Universidad de Málaga), y tenemos previsto actualizar el Grado de Ingeniería Informática – Ingeniería de Computadores (donde vamos a incorporar IoT y computación cuántica). Estos cuatro años hemos estado trabajando para construir bases sólidas que nos permitan avanzar como centro referente de la formación universitaria y de la investigación en ingeniería informática, y ahora toca consolidar las distintas iniciativas que hemos puesto en marcha, y escalar su impacto. La ingeniería informática vive un momento clave y nuestra escuela debe estar liderándolo como referente del sector.
P: ¿Cómo está impactando la inteligencia artificial en la formación del estudiantado?
R: Efectivamente, la IA no es una asignatura más, es un cambio de paradigma. Queremos integrarla de forma transversal, desde la programación hasta la ética, no sólo con la implantación del nuevo grado, sino con múltiples actividades complementarias que organizamos a lo largo del curso académico. Queremos que nuestro estudiantado no solo use la IA, sino que la entienda, la cuestione y la diseñe de una manera responsable.
P: En un contexto de crecientes ciberataques, ¿qué papel debe jugar una escuela de ingeniería informática?
R: La ciberseguridad ya no es sólo un área especializada, es una necesidad básica. Queremos formar profesionales que no solo construyan tecnología, sino que la hagan segura desde el diseño. Es absolutamente estratégico formar talento en ciberseguridad porque significa contribuir a la soberanía tecnológica y a la confianza de la ciudadanía.
P: ¿Están preparados los egresados para el mercado laboral?
R: Sí, y cada vez más. Gracias a las alianzas que hemos reforzado en estos últimos años, nuestro estudiantado no solo encuentra empleo, sino que lo hace en sectores estratégicos y con alta cualificación. Aun así, no nos conformamos, queremos que también creen empresas, lideren proyectos y generen impacto social, por eso hemos hecho un esfuerzo importante en desarrollar iniciativas que fomenten el emprendimiento.
P: La informática sigue teniendo un reto en atraer talento diverso, especialmente femenino. ¿Qué están haciendo en relación con esto?
R: No podemos permitirnos perder talento por falta de referentes o por la normalización de los sesgos que provienen de los estereotipos. Estamos trabajando a través de múltiples iniciativas de divulgación desde etapas tempranas, en colaboración con los centros escolares de primaria, secundaria y FP, visibilizando modelos y creando entornos inclusivos. La tecnología del futuro será diversa o no será.
P: ¿Está la escuela conectada con los problemas reales de la sociedad?
R: Por supuesto. Escuchamos a nuestro entorno y actuamos, no sólo con el sector privado, sino con las administraciones públicas y también con el tercer sector, actuando con responsabilidad social y alineándonos con los objetivos de desarrollo sostenible. La ingeniería informática ya no es solo tecnología, es una herramienta transversal para resolver problemas complejos y mejorar la vida de las personas. La tecnología siempre al servicio de las personas.
P: ¿Qué papel juega la informática en sectores como la salud?
R: Es estratégico como sociedad. Desde la IA aplicada al diagnóstico hasta la gestión sanitaria inteligente. La colaboración entre ingeniería y medicina ya no es opcional, es imprescindible, como así lo demuestra el volumen de investigaciones y proyectos de transferencia realizados por nuestro profesorado en este ámbito y que hemos visibilizados en las múltiples jornadas, ponencias y seminarios celebrados en nuestra Escuela, incluyendo colaboraciones con las cátedras de empresa, tales como Sociedad Digital de Indra-Minsaid, Inteligencia en la Red de Telefónica, IA y sostenibilidad de Google y USECHIP de la Universidad de Sevilla.
P: ¿Qué papel debe jugar la universidad pública en este contexto tecnológico?
R: La universidad pública debe ser garante de conocimiento riguroso, así como también motor de innovación y equidad. Nuestro compromiso es formar talento excelente sin dejar a nadie atrás, y desde luego, para eso, es necesaria una financiación a la altura de lo que la sociedad demanda de nosotros, sin recortes, y así lo reivindicaremos siempre.
P: ¿Cuáles son los principales retos para los próximos años?
R: El principal reto, y más inmediato es, precisamente, mantener la calidad de la enseñanza y la investigación de nuestro centro, siempre, e independientemente de las diatribas políticas o de las restricciones presupuestarias que pueda o no haber. Aparte, como universidad y como escuela de ingeniería informática, destacaría tres retos fundamentales: ser suficientemente ágiles para poder adaptarnos a la velocidad de los cambios tecnológicos de nuestra realidad, tener la capacidad de atraer (y retener luego) talento para el necesario relevo generacional, y tener los recursos para reforzar, aún más si cabe, nuestro impacto internacional: conseguir ampliar las oportunidades de nuestra comunidad. Todo ello, claro, sin perder nuestra identidad como institución pública comprometida con el desarrollo de la propia sociedad en la que estamos.
P: ¿Qué le diría a la comunidad universitaria de cara a las elecciones?
R: Que este proyecto es colectivo. Hemos avanzado mucho juntos y ahora tenemos la oportunidad de dar un salto cualitativo. Mi compromiso es seguir escuchando, sumando y liderando con responsabilidad, pero es imprescindible el respaldo de nuestra comunidad, por ello les pido que participen masivamente en este proceso democrático y que se acerquen a las urnas el 12 de mayo.
P: ¿Qué autocrítica hace de su gestión?
R: Las y los profesionales de la informática conocemos muy bien esto de la mejora continua y, por supuesto, siempre hay margen de mejora. Aunque hemos potenciado los canales de comunicación en la escuela, diría que necesitamos una comunicación aún mas eficaz con el estudiantado: el nuestro es un estudiantado enormemente comprometido con su escuela, pero hay que hacer que lo sea aún más. Evidentemente, esta es una cuestión clave en este y todos los centros, y tampoco nosotros somos ajenos a realidades de nuestra sociedad (como la infoxicación, bulos, etc.), pero estoy convencida de que, si seguimos trabajando en esta línea, la información llegará a todos y todas de nuestra comunidad. Por otro lado, paralelamente, tenemos que seguir trabajando para agilizar procesos internos, soy consciente, que aún resultan tediosos tanto para el personal de la escuela, como para el estudiantado.