Tras arduas semanas de ritmo electoral, la meta hacia las urnas está a punto de culminar y, con el cierre de las campañas, los distintos candidatos que se postulan a la Presidencia de la Junta tienen la suerte echada. Las encuestas apuntan a una victoria del presidente en funciones y barón del Partido Popular, Juan Manuel Moreno Bonilla, aunque su mayoría absoluta está en entredicho, a la expectación de si podrá repetirse el patrón de Extremadura y Aragón con los pactos con Vox o, en cambio, podrá marcar la distinción.

Aunque el recorrido de la campaña ha estado marcado por el desembarco de la exvicepresidenta primera del Gobierno y exministra de Hacienda, María Jesús Montero, al tablero político andaluz, así como por el trágico fallecimiento de dos Guardias Civiles el pasado fin de semana durante su servicio –lo que obligó a las cancelaciones de la programática electoral de los partidos durante días-, la disputa del cambio entre los distintos candidatos tuvo como telón de fondo la sanidad pública. Así, frente a los años de recortes y la crisis de los cribados del cáncer de mama, la izquierda andaluza ha pisado fuerte prometiendo dar un giro de blindaje a este derecho ciudadano.

Moreno Bonilla confía en alcanzar “la mayoría de estabilidad” sin Vox

Este miércoles, Moreno Bonilla advirtió de que “la mayoría de estabilidad” este domingo 17 de mayo no está “alcanzada”, instando así a movilizar el voto conservador en torno a su candidatura en aras de mantener “la seguridad y la certidumbre”: “No juguemos con fuego, porque nos podemos quemar. Llenemos las urnas de votos, que nadie se quede en la playa, en una sobremesa, que nadie piense que esto está ganado, porque no hay nada ganado”, reiteró.

Bajo estos términos, y en clara indirecta a Vox, agregó que las decisiones sobre el fondo y la forma de sus futuros presupuestos y leyes para Andalucía no se tomarán por parte de “alguien en un despacho de Madrid que no es andaluz ni conoce Andalucía”.

Ya este jueves, en la víspera del cierre de campaña, el candidato del PP manifestó que no tiene “ningún interés” en gobernar con la ultraderecha en caso de que así se decida en las urnas al no obtener mayoría absoluta para permitirse un Gobierno en solitario. Si tuviera que verse abocado a este escenario, según precisó, las negociaciones las lideraría é mismo en coordinación con la dirección de Génova, según desgranó en una entrevista concedida a Cadena Ser.

Moreno Bonilla aún se mostró confiado en ganar en las ocho provincias andaluzas con “una victoria contundente” y alcanzar una “mayoría de estabilidad” para toda la región, reiterando que no es lo mismo no llegar por siete escaños que quedarse a “uno o dos”: “Voy a intentar gobernar en solitario en cualquier ámbito, hasta el final, voy a trabajar con todos mis esfuerzos para gobernar en solitario, porque no quiero tener ningún tipo de atadura ni de condicionantes por parte de Vox”, dejó en claro.

Bajo este telón de fondo, reiteró que el domingo la suerte está echada porque está en juego “un gobierno o un desgobierno, o futuro o pasado, o concordia o discordia”.

La alternativa de Montero con la sanidad pública por delante

La candidata socialista, en el lado contrario, ha confiado su fuerza electoral en prometer un giro de 180 grados al estado de la sanidad pública andaluza a mejor. Bajo estos términos, en el acto de campaña que tuvo lugar en Pulianas (Granada) este miércoles junto al secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, Montero insistió en que el domingo es “un nuevo referéndum” para los andaluces a decidir el futuro de “la sanidad, la educación pública y la vivienda asequible”.

Recordando su etapa como consejera de Salud en la Junta, reivindicó la gestión en esta materia de los gobiernos socialistas de antaño, cuando la sanidad pública andaluza era “orgullo del conjunto de España”, mostrando así su voluntad de “seguir avanzando para cambiar las condiciones precarias que se vive en algunos sectores”. En este punto, aludió a las mujeres de la asociación Amama, quienes “han sido criticadas, tratadas con desprecio” por parte del Gobierno de Moreno Bonilla.

“Le digo a la gente que algún día tuvo una papeleta del PSOE, que la vuelva a depositar, que es garantía de seguridad, compromiso e igualdad. Si nos votaste antes, vuélvenos a votar, que no te vamos a fallar, porque tenemos ganas, proyecto, equipo, ilusión, experiencia”, pidió movilizando al voto, postulando a la alternativa socialista como la “única real” al “gobierno de derechas” del PP.

Las izquierdas andaluzas de Maíllo

En lo que concierne a las izquierdas más allá del PSOE, aglutinadas en la candidatura de Antonio Maíllo en Por Andalucía, éste ha venido llamando a la movilización con aspiración a ganar para que “si salen los números, echar a la derecha y sus políticas” de la Junta y, con ello, realizar un cambio sustancial “para que haya políticas de orgullo de recuperación de los servicios públicos, para que no vuelva la pesadilla de la educación de pago, ni el médico de pago, para que la gente dependiente tenga como máximo en tres meses el recurso que merece después de tantos años de trabajo y tantas necesidades, para que la gente tenga una vida digna”.

Bajo este marco, Maíllo vino sacando pecho de otra de las problemáticas acuciantes en España y Andalucía: la vivienda, sobre la que defendió junto al ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, que es “un servicio público más”, frente a la realidad de la especulación, presentando al tiempo una propuesta de ley para Andalucía que vaya enfocada a “reducir” el precio del alquiler y prohibir las licencias de viviendas turísticas en zonas tensionadas.

En lo que concierne a la oposición al PP, Maíllo defendió este miércoles que Moreno Bonilla “está nervioso”, a quien acusó de estar “creando odio y utilizando Canal Sur como su cortijo: “Hemos sido los únicos que a la crítica le hemos hecho una propuesta. Nosotros sabemos con quién estamos y nosotros estamos en el lado correcto, con los trabajadores”, señaló.

Vox se enroca en la crítica contra Moreno Bonilla

En lo que concierne al papel de la ultraderecha en la campaña andaluza, buena parte de su cobertura política y mediática ha estado encabezada por su líder nacional, Santiago Abascal, quien este jueves recriminó la “moderación” de Moreno Bonilla al considerar que actúa como “una estratagema para no hablar de lo que le preocupa a la gente”. Al tiempo, atacó la “soberbia” del candidato popular al referirse a una posible investidura sin diálogo con otras fuerzas políticas en caso de no alcanzar la mayoría absoluta.

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