La Federación de Organizaciones Andaluzas de Mayores (FOAM) ha reclamado a la Junta de Andalucía la adopción de medidas "urgentes" para frenar la salida constante de profesionales sanitarios desde las residencias de mayores hacia el Servicio Andaluz de Salud (SAS). La organización advierte de que la diferencia salarial entre ambos ámbitos está provocando una creciente dificultad para cubrir puestos de enfermería y auxiliares, una situación que, según denuncia, amenaza la calidad asistencial de los centros sociosanitarios.

La federación sostiene que la falta de personal no responde únicamente a un problema de disponibilidad de profesionales, sino a una desigualdad estructural en las condiciones laborales que empuja a quienes trabajan en residencias a abandonar estos centros en cuanto tienen la oportunidad de acceder al sistema sanitario público.

"La atención residencial se ha convertido en un sector de tránsito", alerta FOAM en una nota difundida este sábado, en la que reclama una respuesta coordinada por parte del Gobierno de Moreno Bonilla para evitar que la situación siga agravándose.

Una diferencia salarial de hasta el 40%

FOAM identifica la brecha retributiva como el principal factor detrás de esta fuga de profesionales. Según los datos recopilados por la organización, un diplomado universitario en Enfermería (DUE) percibe en una residencia un salario bruto mensual que oscila entre los 1.600 y los 2.000 euros, mientras que en el SAS puede situarse entre los 2.200 y los 2.800 euros, sin contar complementos específicos. Esto supone una diferencia cercana al 35%.

La distancia resulta aún mayor en el caso de los auxiliares y gerocultores. Mientras en las residencias sus salarios se sitúan entre los 1.150 y los 1.450 euros mensuales, en el sistema sanitario público pueden alcanzar entre 1.600 y 2.100 euros, también con complementos adicionales, lo que representa una mejora aproximada del 40%.

Para la federación, estas diferencias hacen prácticamente imposible retener talento en los centros residenciales, ya que cualquier apertura de bolsas de empleo o convocatoria del SAS provoca un éxodo inmediato de profesionales hacia el sistema público.

Igualmente, FOAM advierte de que las consecuencias no solo recaen sobre las empresas gestoras de residencias, sino especialmente sobre las personas mayores dependientes, que ven afectada la continuidad de los cuidados y la estabilidad de los equipos que las atienden.

El reconocimiento pendiente de la pandemia

La organización también pone el foco sobre otro elemento que considera especialmente injusto: la falta de reconocimiento pleno de la experiencia acumulada por los profesionales de las residencias durante la pandemia.

FOAM recuerda que miles de trabajadores del ámbito sociosanitario estuvieron en primera línea durante la crisis sanitaria provocada por la COVID-19, cuando las residencias soportaron el mayor impacto de la emergencia. Sin embargo, denuncia que esos servicios siguen sin computar plenamente en la Bolsa del Servicio Andaluz de Salud.

A juicio de la federación, esta situación genera una paradoja. Por un lado, el SAS incorpora a profesionales procedentes de las residencias, pero, por otro, no reconoce en igualdad de condiciones el trabajo desarrollado durante uno de los momentos más críticos del sistema de cuidados. La organización considera que ese reconocimiento contribuiría a dignificar la labor desempeñada por estos trabajadores y ayudaría a corregir una desigualdad que arrastran desde hace años.

Reclaman una estrategia para proteger el sistema de cuidados

Ante este escenario, FOAM insta a la Junta de Andalucía a poner en marcha un plan específico que permita reforzar las plantillas de los centros residenciales y evitar el deterioro progresivo del sistema de atención a las personas mayores.

La federación considera imprescindible reducir la brecha salarial con el sector público, revisar las condiciones laborales del personal sociosanitario y reconocer plenamente la experiencia profesional adquirida durante la pandemia. También reclama que las administraciones aborden la situación desde una perspectiva estructural y no únicamente mediante soluciones puntuales cuando surgen problemas de cobertura.

La advertencia llega en un momento especialmente sensible para el sistema andaluz de dependencia. En las últimas semanas, la propia FOAM ya había alertado de que nueve de cada diez personas que abandonaron la lista de espera de la dependencia en Andalucía durante el mes de junio lo hicieron por fallecimiento, una realidad que la organización utilizó para reclamar un refuerzo urgente del sistema de cuidados.

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