Andalucía ha cerrado el mes de febrero con un descenso del paro registrado de 2.629 personas, situando la cifra total de desempleados en 588.474. Paralelamente, la afiliación media a la Seguridad Social ha crecido en 9.076 cotizantes, superando los 3,5 millones de afiliados, lo que supone un crecimiento interanual del +1,95%.
Esta radiografía mensual muestra un comportamiento opuestamente diferente respecto al conjunto de España, donde el paro subió en 3.584 personas, si bien a nivel nacional se registró un fuerte incremento de 97.004 afiliados. Esta dinámica consolida el ciclo positivo de creación de empleo en el país, que continúa liderando el crecimiento en el entorno europeo.
Los buenos datos de afiliación y resistencia del empleo no se entienden sin la red de seguridad que proporciona la normativa estatal. En este contexto, la Reforma Laboral impulsada por el Ejecutivo central se consolida como un factor determinante para crear empleo de calidad, logrando que cerca del 44% de los nuevos contratos a nivel nacional sean indefinidos y poniendo freno a la precariedad histórica que suele castigar al mercado autonómico.
Pese a lo positivo de los datos, el análisis detallado revela que la bajada del paro en Andalucía responde casi en exclusiva a un fuerte componente estacional. El tirón de campañas como los frutos rojos en Huelva (+17.482 afiliados) o los invernaderos en Almería sostienen las cifras, frente a fuertes caídas en provincias como Jaén (-11.916).
Esta estacionalidad vuelve a poner el foco en el persistente paro estructural de la comunidad, un ámbito de estricta competencia autonómica. Según la última EPA, Andalucía mantiene una tasa de paro del 14,7%, frente al 9,9% nacional. Esta brecha cercana a los cinco puntos evidencia que, más allá del dinamismo general del Estado, las políticas activas de empleo, la recualificación y el fomento industrial que dependen del Ejecutivo andaluz no están logrando transformar el modelo productivo, manteniendo a la región dependiente de los picos agrícolas y turísticos.
Reacciones sindicales: alerta por la calidad del empleo y los servicios públicos
Los principales sindicatos andaluces (UGT, CCOO y CSIF) han valorado el descenso del paro, pero han coincidido en matizar el triunfalismo ante la calidad del empleo generado y las carencias del sistema autonómico.
Desde UGT Andalucía se ha pedido "cautela" al constatar un descenso importante en el volumen general de contrataciones. El sindicato ha instado a que las recientes subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) impulsadas por el Gobierno actúen como "motor de arrastre" para elevar los salarios en convenio, exigiendo además revisar las cláusulas de compensación y absorción que merman el poder adquisitivo de los trabajadores. Asimismo, han reclamado a la administración autonómica plantillas suficientes y protocolos claros ante emergencias climáticas.
Por su parte, la secretaria de Empleo de CCOO de Andalucía, Trinidad Gallardo, ha lamentado que "la asignatura pendiente del modelo productivo andaluz" sigue siendo el empleo de calidad, recordando que el 60% de los contratos de febrero fueron temporales. Gallardo ha lanzado un mensaje directo a la Junta de Andalucía: "Nos encontramos en un momento clave: o seguimos siendo un territorio precario o apostamos por decisiones valientes que coloquen el tejido industrial a la vanguardia", exigiendo políticas activas que dejen atrás la estacionalidad y demandando que los beneficios empresariales se traduzcan en mejores salarios.
Especialmente crítica ha sido la valoración de (CSIF) ante la gestión de los servicios públicos. Su presidente en Andalucía, Germán Girela, ha alertado del "varapalo" que suponen las 2.981 bajas en Actividades Sanitarias y Servicios Sociales registradas este mes en la comunidad. "Es un déficit estructural de personal en un sistema sanitario frágil, con contratos de apenas una semana en pleno pico de enfermedades de invierno", ha denunciado Girela, exigiendo a la Junta un refuerzo urgente.
Finalmente, a las puertas del 8M, todos los agentes sociales han puesto el grito en el cielo ante la persistente brecha de género: el desempleo femenino sigue representando más del 61% del total del paro en Andalucía. Una cifra que constata que las mujeres siguen siendo las principales víctimas de la precariedad y la parcialidad en un mercado que requiere soluciones estructurales urgentes.