El presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, acudió esta semana a divertirse a El Hormiguero, el programa que dirige Pablo Motos y donde confesó lo que le quita el sueño. Aunque Pedro Sánchez influye, según agregó el presidente del Gobierno andaluz, la realidad es que padece insomnio severo, un problema que afecta a entre el 10% y el 15% de la población en España y que provoca que solo duerma entre cuatro y cinco horas al día, según confesó.

Es por este motivo por el que luce un anillo oscuro en el dedo índice de su mano izquierda. No se trata de un anillo común, sino del Oura Ring, un anillo inteligente que cuesta 400 euros y que mide, entre otros parámetros, la frecuencia cardíaca, el oxígeno en sangre, la temperatura corporal y la calidad del sueño. Con todos esos parámetros, un algoritmo motivado por una IA le dice al paciente, en este caso al presidente de la Junta de Andalucía, cuándo es buen momento para ir a la cama.

Mientras el presidente accede a monitorización milimétrica y costosa, que equivale al 22% del sueldo medio de Ándalucía, más de un millón de andaluces (el 10% de la población) consumen benzodiacepinas de forma crónica ante la falta de recursos del SAS. De ese millón de personas, 7 de cada 10 son mujeres, demostrando que madres y mujeres jóvenes son despachadas con pastillas (como el Orfidal o el Alprazolam) para afrontar la ansiedad o el estrés diario.

Según el programa BenzoStopJuntos: Vivir sin Tranquilizantes es Posible, promovido por la Consejería de Salud y Consumo, el Servicio Andaluz de Salud (SAS) y la colaboración del Consejo Andaluz de Colegios Farmacéuticos (Cacof), en Andalucía, más de un millón de personas consumen benzodiacepinas de forma crónica, lo que supone una de cada diez personas. La mitad de ellas tienen más de 65 años, y 7 de cada 10 son mujeres. A pesar de su uso extendido, los estudios muestran que 8 de cada 10 personas que intentan abandonar su consumo lo consiguen, aunque con diferentes niveles de dificultad.

Según este programa, el consumo entre la población andaluza había aumentado un 4% desde 2019. La acción esstaba dirigida a usuarios que presentan un uso crónico de benzodiacepinas para tratar la ansiedad y/o el insomnio y consiste en ofrecerles información y material educativo en las consultas que realicen y en las oficinas de farmacias comunitarias.

De esta forma, los profesionales podían ofrecer información sobre las benzodiacepinas y los riesgos de su uso continuado, las alternativas a su uso (técnicas de relajación, respiración y autocontrol, cambio de hábitos, ejercicios…) y cómo proceder para la deshabituación con la ayuda de los profesionales. Sin embargo, más allá de estas dos acciones concretas, no hay rastro de acciones políticas por parte de la Administración que preside Moreno para evidenciar medidas a paliar una anomalía que sufre, al menos, el 10% de la población del territorio, mientras que el presidente recurre a este costoso anillo.

MAGA

El proyecto del anillo pertenece a la empresa finlandesa Oura, que hoy posee el 70% de todo el mercado estadounidense de tecnología sanitaria en ese segmento. A la Administración de Donald Trump parece que le gusta la idea que desarrolla este anillo, y pretende que toda la población lo use antes de 2030, según declaró el secretario del Departamento de Salud de Estados Unidos, Robert Kennedy Jr, también presidente del movimiento MAGA.

"Es una forma en que las personas pueden controlar su propia salud. Pueden asumir la responsabilidad. Pueden ver, como saben, el efecto que los alimentos tienen en sus niveles de glucosa, su frecuencia cardíaca y otras métricas mientras los consumen, y pueden comenzar a tomar buenas decisiones sobre su dieta, su actividad física y su estilo de vida", afirmó el también secretario de Salud y Servicios Humanos.

El principal escollo sería la agencia estadounidense que regula los medicamentos y dispositivos médicos ya que aunque el anillo Oura se encontraría en la categoría de Productos y Bienestar General, no puede considerarse un dispositivo médico. Según han publicado distintos medios de comunicación, la propuesta del CEO de Oura, Tom Hale, es la de crear una tercera vía "híbrida" que incluiría todos los dispositivos capaces de alertar a los usuarios sobre posibles patologías, sin llegar a emitir un diagnóstico médico. 

La empresa estaría incrementando la presión sobre la Administración de Trump, teniendo en cuenta también está adquiriendo mayor peso como lobby, sobre todo tras un contrato en el que la agencia sanitaria del pentágono ha cerrado con Ouro por 96 millones de dólares, lo que le ha llevado a abrir una nueva fábrica en Texas.

Polémica

Sin embargo, el avance de estos dispositivos ha despertado controversia sobre la privacidad de los datos de salud. Muchas mujeres temen que la información de sus ciclos menstruales pueda ser utilizada en su contra en el actual contexto político.

El Oura Ring incluye funciones de predicción menstrual y, aunque la empresa insiste en que los datos están protegidos legalmente, el debate sigue abierto.

Mientras algunos ven en estos aparatos una herramienta de empoderamiento personal, otros advierten de que podrían abrir la puerta a nuevas formas de vigilancia sanitaria.