Sin haber aún comenzado las negociaciones que PP y Vox, en Andalucía y en Madrid, tendrán para constituir el nuevo Gobierno andaluz, se hace aún más evidente, si cabe, la centralización del poder en el partido de ultraderecha que dirige Santiago Abascal, que en Andalucía tiene su manifestación más reconocible.

Como ocurriera en 2022, cuando la dirección nacional decidió colocar a una guerrillera Macarena Olona como candidata a la Junta de Andalucía, ahora con Gavira la diferencia no es mayor. Aquel episodio, no obstante, respondía a una lógica similar. 

2022

El 29 de abril de 2022, a escasos meses de que se celebrasen las elecciones andaluzas el 19 de junio, Vox designa a Olona como candidata a la Junta de Andalucía. El Comité Ejecutivo Nacional así lo decidió. Entonces, una sonriente Olona sacaba pecho de sus orígenes andaluces, concretamente de Salobreña (Granada), ciudad por la que era diputada.

La realidad es que la abogada de profesión no fue capaz de transmitir ni a los andaluces ni siquiera a sí misma que era un cargo que no solo no le correspondía, sino que leía, como confirmaría más tarde en diferentes apariciones públicas, como la manera que tuvo la dirección de quitar del foco mediático madrileño -por tanto estatal- a una política que estaba cogiendo cada vez más peso.

Aquel desembarco acarreó a Vox unos resultados menores de los esperados, como ha ocurrido ahora con Manuel Gavira. Hace cuatro años Olona estuvo acompañada del que fue director de informativos de Canal Sur en el primer Gobierno del PP, Álvaro Zancajo, que fue quien le dictó la estrategia a seguir. Entonces, igual que ahora, su relato estuvo marcado por un fuerte componente identitario, poniendo el acento en los peligros de la inmigración, y donde no habló de los problemas que realmente preocupaban a los andaluces y andaluzas. 

La campaña de 2022 fue realmente uno de los primeros varapalos de la formación de ultraderecha. Las expectativas estaban por las nubes. Tras tres años y medio de apoyo parlamentario en Andalucía al Gobierno compuesto por Moreno Bonilla y Juan Marín, la formación de Abascal manejaba escenarios donde alcanzaban hasta los 26 diputados. Contando con que PP y Cs pudieran repetir cifras similares a las obtenidas en el 2018, Olona no paraba de repetir que a Moreno se le estaba poniendo "cara de vicepresidente". La realidad fue que Moreno absorbió todo el voto de Marín y tanto este como Olona desaparecieron del Parlamento. Marín, no obstante, tuvo mejor acomodo.

Con Gavira, cuatro años después, la situación no es muy diferente. Es cierto que el candidato que ha presentado Vox lleva siendo portavoz parlamentario, tras la marcha de Olona, cuatro años. También lo fue a final de la legislatura anterior, cuando el entonces portavoz, Francisco Serrano, dejó su cargo tras las acusaciones de corrupción. A este le sustituyó Alejandro Hernández, que a su vez fue sustituido por el ávido Gavira.

Diputado autonómico por la circunscripción de Cádiz, Manuel Gavira es licenciado en Derecho y fue secretario de la Mesa del Parlamento en la XI legislatura, la primera en la que Vox obtuvo representación en la Cámara andaluza.

En mayo de 2021, el grupo parlamentario acometió una reorganización y lo nombró portavoz, en sustitución de Alejandro Hernández, cargo en el que se ha mantenido hasta ahora, junto al de presidente del grupo.

Sin embargo, pese a ese 'apego' al territorio, Gavira sigue siendo un candidato puesto y dispuesto desde la dirección nacional. La campaña en Andalucía, al igual que ha ocurrido en las anteriores elecciones en otras comunidades autónomas han estado marcadas por Abascal, que a su vez ha sido el protagonista de la misma. Gavira ha sido la cara del delegado de la empresa en Andalucía, presente en ambos debates sin salirse un milímetro del guion establecido y será también quien dé la cara en el Parlamento. Pero al igual que ocurriera con Olona, el candidato de Vox en Andalucía no tiene ninguna autonomía.

Gavira a Moreno: "El próximo Gobierno de Andalucía tendrá más sentido común"

Ahora, tras el resultado de las pasadas elecciones andaluzas, Vox y PP están obligados a sentarse a negociar, con un resultado final que tendrá eco a nivel nacional. La pérdida de la absoluta por parte de Moreno ya ha supuesto el primer 'varapalo' para el popular. No solo porque ahora está obligado a negociar con la ultraderecha -si entran, o no, en el Gobierno, principalmente- sino que en el equilibrio de fuerzas entre las baronías del PP, también pierde posiciones respecto a su principal rival, Isabel Díaz Ayuso.

En esta línea, Moreno ya ha manifestado que, dado el resultado, se ha quedado a tan solo dos diputados de la absoluta, considera que Vox no puede exigir entrar en el Gobierno. Gavira, que podría convertirse en figura importante en el próximo Gobierno (a juzgar por el rubricado en Extremadura, Aragón y próximamente Castilla y León podría ostentar alguna consejería importante para ellos) advirtió en la noche electoral que  "Los andaluces quieren prioridad nacional".

El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, que también ha reconocido este martes que "aún no se han iniciado las conversaciones y que irán viendo cuándo se dan comienzo". 

Para Garriga, lo más importante, según ha señalado en una entrevista en Antena 3, es que "los españoles" puedan comprobar que "hay una alternativa política que ha de pasar por la conformación de Vox y del PP". Por ello, ahora lo que quiere, es "centrar el tiro" sobre todo en lo que van a poner sobre la mesa para "demostrar a los andaluces y al conjunto de España de que hay cosas que algunos decían que no se podían cambiar, y sí se pueden cambiar".

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