Cataluña
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, durante la reunión del gobierno catalán que se celebra cada martes. EFE
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, durante la reunión del gobierno catalán que se celebra cada martes.
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EFE

Puigdemont, en pelotas

El Tribunal Constitucional ha salvado, una vez más, las muy honorables posaderas del president de la Generalitat. No hay ni para kleenex

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Mié, 14 Dic 2016

En el caso de Carles Puigdemont es más verdad que nunca aquello de que el emperador va desnudo. Desnudo es poco decir. Va en pelota picada, picadísima, porque la Generalitat tiene las arcas temblando. Por si fuera poco, sus socios de las CUP acusan al conseller de Interior, Jordi Jané, de traidor. ¿Motivos? Los Mossos, cumpliendo órdenes del juez, van a buscar a los cupaires cuando a éstos no se les sale de la hoz y el martillo presentarse a declarar, como hacemos todos.

No tiene aprobados los presupuestos, Carme Forcadell, presidenta del Parlament y versión moderna de Genoveva de Brabante con sueldo de vértigo, va a declarar por lo mismo que el TC reclama ahora, Esquerra no quiere repetir la coalición de Junts pel Sí y, por si fuera poco, van los del PP y le hacen una operación diálogo.

Sí, porque lo que más tenía preocupado al emperador desnudito era que el gobierno de Mariano Rajoy le hiciese una propuesta seria, de ésas que no se pueden rechazar. Cuando la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría aterrizó en Catalunya de la mano de Enric Millo, actual Delegado del Gobierno, en la Generalitat empezaron los viajes continuos al excusado. Son dos políticos, se esté o no de acuerdo con ellos, que saben lo suyo. Millo, porque viene de las filas de la extinta CiU; Soraya, porque sabe más de los dirigentes del actual PDECAT que sus propias familias. Recuerden, la vice es la que controla el CNI. Y no digo más.

Y la oferta consistía en una mejor financiación para Cataluña, que falta le hace después de como la ha dejado Artur Mas, el corredor mediterráneo, inversión potentísima en cercanías, ser el valedor en la reforma de la constitución acerca de que la comunidad catalana es un hecho singular dentro de España y un par de detallitos más que, por no tenerlos comprobados fehacientemente, no podemos incluir pero que giran alrededor de problemillas que tiene planteada la ex Convergencia.

Puigdemont, que se ha convertido en un experto en eso de tocar el violón, que no el violín, esperaba que, con la actuación de los Mossos, obedeciendo las órdenes judiciales (como si cumplir la ley fuera un premio y no una obligación) en casos como los de la alcaldesa de Berga o los que queman fotografías de Su Majestad el rey, Soraya haría ésa oferta. Ahí, o la vice ha estado lenta o prefiere acabar de ahogar al pollo, que éste se vea abocado a convocar elecciones en dos meses y que PDECAT y CUP se peguen un hostión, con perdón, digno del choque de trenes del que tanto se les ha llenado la boca. Mientras tanto, ¿Jordi Pujol qué dice?

La familia aconseja

El silencio de los borregos impera en Cataluña, con una censura en los medios que no envidiaría nada a la Albania de Enver Hotchka, para eterna vergüenza del Colegio de Periodistas y los sindicatos del asunto. Suerte que el conocido pájaro uy uy uy nos cuenta que el patriarca de la familia Pujol sigue muy de cerca la cosa y da instrucciones precisas a través de su chico de los recados, léase Mas. Que éste último y Puigdemont están enfrentados lo sabe cualquiera que vea TV3, un martirio, lo sé, y constate como se da preferencia al expresident frente al actual.

Porque la madre del cordero, nos sigue contando el pájaro en voz baja, es que Puigdemont está hasta el flequillo y querría pactar. Como lo oyen. El problema es que el chico no sabe hacer política y mucho menos de estado. De estado en serio. Prisionero de la demagogia procesista, que es la nada elevada a la enésima potencia para enmascarar el tremendo expolio que unos pocos han perpetrado los últimos cuarenta años, todo lo que le aconsejaría entenderse con el gobierno central es justamente lo que se lo impide. Si ahora los de las CUP pintan muñecotes ahorcados con el nombre de Jané, mañana lo harían con el del president. Y ahí tenemos al chico de Gerona, con más dudas que Los Panchos, debatiéndose entre el querer y el poder.

Los encargadillos, o sea, Rull, Turull, Comín, Marta Casas, Meritxell Borràs y tutti quanti, se ocupan de vocear lo mala que es España y lo bien que va el proceso. Duele que alguien de la UGT, como es la portavoz del Govern, Neus Munté, tenga que vender ésas motos, adoptando el papel de aquella reina a la que llamaban la de los tristes designios. Todos dicen que, con la sentencia del Constitucional que prohíbe el referéndum, se rompe el diálogo y que como se las gastan éstos españoles. En los próximos días el mantra se repetirá ad nauseam en boca de políticos nacionalistas y gacetilleros a sueldo.

La verdad es que cuando Societat Civil Catalana ha querido hacer un acto público en la Universidad Autónoma de Barcelona, lo ha hecho protegida por la policía, debido a que colectivos radicales independentistas (ellos se autodenominan anti fascistas)

El Constitucional no ha dicho nada de eso todavía. Ni del vídeo del colegio en el que se instaba a niños que derrotasen al “ejército invasor español”. Ni de que cumplir la ley es la primera obligación de todos los ciudadanos, especialmente de los cargos públicos, que bien que cobran sus sueldazos y no preguntan si es dinero español o no.

El pájaro uy uy uy está deshecho. No puede más con tanta política carlista, provinciana y de deshecho.

Yo tampoco.