Política

Javier Nart, otro 'patriota' de cuenta en Suiza que se ríe de lo chapuzas que son los corruptos: "Tú y yo lo haríamos con cuidado"

El eurodiputado ha argumentado que el suyo era dinero paterno oculto por temor a ETA y que ya lo ha regularizado

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Mar, 28 Oct 2014

Javier Nart / Foto Ciudadanos



La operación Púnica a raíz del dinero que Francisco Granados ocultaba en paraísos fiscales presuntamente obtenido en una trama de comisiones ilegales ha devuelto a la actualidad las cuentas en Suiza que atesoran numerosos políticos. El Periódico recuerda en su edición de este martes varios esos "patriotas suizas", como los populares Pujol, los populares Bárcenas, López Viejo, el sindicalista Fernández Villa, el expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán...

El mismo gestor para Suiza que Millet
Pero uno de los nombres que sacan a relucir y que menos han aparecido en los medios es el de Javier Nart, el eurodiputado de Ciudadanos: "Admitió haber ocultado 'por miedo a ETA' una cuenta con una herencia". Según justificó el propio eurodiputado,
su padre habría recurrido para ello al mismo gestor que Félix Millet, el del caso Palau.

"Tú y yo lo haríamos con cierto cuidado"
Que las explicaciones de Nart recuerden a las Jordi Pujol, uno de sus principales objetivos en su cruzada contra el nacionalismo catalán, resulta curioso. Pero es que además en su activa labor como tertuliano Nart se ha dedicado a dar lecciones de moralidad a diestro y siniestro. Aunque a veces iba más allá y se burlaba de los chapuceros que son los corruptos españoles. Así se expresaba en una tertulia de Intereconomía de 2013, remitiéndose a su experiencia como abogado, sobre los posibles delitos fiscales de Urdangarin y la infanta Cristina:
"Lo que siempre me ha ha sorprendido cuando me encontraba con fraudes de personas importantes era el grado de ineficacia y de desparpajo" Pensaba que se encontraría "con estructuras de defensa muy complejas, cualquier persona fuera de la ley crea sus mecanismos de impunidad". "Cuanto más importantes eran me quedaba perplejo con el nivel de falta de reparación y la facilidad con la que se descubría el truco del almendruco, normalmente operaciones de intermediación con mecanismos ficticios para succionar. Eso sí, mercantil y fiscalmente muy bien planteado pero penalmente con agujeros atómicos".

"A su altura estratosférica (...) no perciben a las personas (...) son una mancha. (...) Están convencidos de que pertenecen a un estrato distinto. Tú y yo, si hiciéramos esas cosas, lo haríamos con cierto cuidado. Están ajenos a la realidad del mundo. Hay mucho más que unos hechos que merecen una imputación fiscal, es ineludible que la infanta sea imputada porque si no sería un escándalo jurídico".