En aquella época, el PP también apoyó la continuidad de Pujol al frente del Gobierno catalán. Todo fue bonito mientras duró. Es decir, hasta que el invento se vino abajo con el primer tripartito, en 2003. Aznar puso en marcha por aquellas fechas su máquina de fabricar independentistas.  El PP enseñó su rostro más hosco respecto a Cataluña. Artur Mas –para que quedara bien clara su hostilidad al PP- montó el célebre número de ir al notario. Con el PP, nunca más.

La de Dios es Cristo
Y luego, ante el nuevo Estatuto –surgido  gracias al impulso del presidente Pasqual Maragall-, los populares, con Mariano Rajoy al frente, montaron la de Dios es Cristo. Primero, la bronca del españolismo más rancio, dispuesto a salvar Endesa   de las garras catalanas. Después, la ofensiva en toda regla la dirigió Rajoy. Recogían firmas por doquier de viva España y fuera Cataluña. Recurrieron  el Estatuto en el Tribunal Constitucional e hicieron cuanto pudieron –por debajo o por encima de algunas togas- para congelar la sentencia. La fórmula les salió bien.

España ya no se rompe
Ahora España  ya no se rompe, de modo que  Rajoy se pasea por Cataluña como Pedro por su casa. El notario de antaño ha perdido un cliente. El tripartito de José Montilla se derrumbó con estrépito. Artur Mas  consiguió finalmente su objetivo. A la tercera, la vencida. Todo le fue, pues, al presidente  Mas –hay que reconocer la realidad- a las mil maravillas. Pero no tiene mayoría absoluta en la Generalitat ni la tiene en el Ayuntamiento de Barcelona. Necesita CiU el respaldo de los aliados de  hace 15 años, que están eufóricos por sus resultados del 22-M y que no desean desperdiciar la oportunidad de hacerse fuertes en Cataluña, un sueño popular hasta ahora imposible.



Rectificación silenciosa
Su primera gran decisión de pactos o de acuerdos la destapó ELPLURAL.COM, a través de nuestro compañero Toni Bolaño,  hace ya tiempo. CiU –que había dicho y reiterado en la campaña electoral que no facilitaría el acceso del xenófobo Xavier Albiol a la Alcaldía de Badalona- ha rectificado en silencio. Mas lo ha tenido más fácil porque las visitas al notario ya se acabaron. Este pacto no lo paga Aznar. Tampoco lo paga Rajoy. Ni Mas. Lo van a pagar los inmigrantes, que son los más vulnerables.



Un PSC averiado
Con un PSC que lamentablemente sigue averiado, que continua sin recuperarse  y que apenas planta de verdad cara, el PP ha conquistado Badalona. ¿Hay más pactos a la vista entre Mas, Alicia Sánchez Camacho y/o Rajoy? A tenor de lo de Badalona, parece que sí, que CiU y PP vuelven al Majestic. Al fin y al cabo, los inmigrantes, los más pobres, serán los que se queden fuera.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM

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