El caso que acorrala a Alberto González Amador, pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sigue inmerso en un extraño letargo judicial. Tras diez meses de espera, la causa por la que se enfrenta a una petición de hasta cinco años de cárcel continúa sin fecha para la celebración del juicio. Sobre la mesa, la acusación por los presuntos delitos de defraudar más de 350.000 euros a Hacienda mediante la creación de facturas falsas.

A esto se suma, además, una pieza separada en la que la Justicia debe determinar si existió un soborno de medio millón de euros a Fernando Camino, directivo del grupo Quirón; una investigación en la que, paradójicamente, el juez llegó a denegar a la UCO el acceso a su información fiscal.

Ante este escenario de continuas dilaciones —que apuntan a que su citación ante el juez podría retrasarse incluso hasta después de las elecciones autonómicas de mayo del año que viene—, la colaboradora Sarah Santaolalla ha analizado la anomalía de la situación en el programa Malas Lenguas. Otorgando un gran protagonismo al silencio sumarial en torno a González Amador, Santaolalla ha denunciado con dureza lo que considera un flagrante agravio comparativo dentro del sistema judicial.

"De Zapatero hemos conocido hasta las citas de la peluquería"

"Yo creo que hay un detalle muy sencillo en todo esto, si hablamos de González Amador, de José Luis Rodríguez Zapatero y de Montoro", arrancó la colaboradora, poniendo sobre la mesa la diferencia abismal en el nivel de escrutinio público y las filtraciones. Según Santaolalla, la exposición de otros líderes políticos alcanzó niveles irracionales, vulnerando cualquier atisbo de intimidad: "De Zapatero hemos conocido hasta sus citas con la peluquería, hasta sus citas para hacerse las cejas, hasta sus citas médicas, hasta el fallecimiento de un perro, hasta la adopción de otro perro...".

Por el contrario, el blindaje mediático y sumarial en torno a la pareja de Ayuso resulta inaudito. "Y de Cristóbal Montoro y de Alberto González Amador no tenemos ni una sola conversación, ni un solo mail, ni un solo contacto, ni un solo nada", sentenció indignada, comparando ambos escenarios.

Para la periodista, esta asimetría no es casualidad, sino el reflejo de un desequilibrio sistémico que protege a ciertas figuras: "Hay un privilegio en esta justicia. Hay algunos que les investigan hasta el final y no solo les investigan, que es lo que debe hacer la justicia, sino que lo filtran". En este punto, no dudó en lanzar una advertencia cargada de ironía de cara al futuro: "Yo espero que ahora cuando revisen las cuentas de José Luis Rodríguez Zapatero y de su familia, no cometan el mismo error de filtrarlo".

Un "defraudador confeso" que conserva su pasaporte

Pero el análisis de Santaolalla fue un paso más allá de la batalla mediática, apuntando directamente a la falta de medidas cautelares contundentes ante la gravedad de los hechos confesados por la defensa de la pareja de Ayuso.

"Respecto a González Amador, aquí tenemos a un tipo que ha dicho que se iba a fugar en sala o que se suicidaba, que se iba a fugar de España, y ahí nadie le ha retirado el pasaporte", criticó con dureza, evidenciando el trato a favor. Para concluir su intervención, remató resumiendo la paradoja absoluta que envuelve a esta causa: "Ni tenemos ninguna conversación ni ninguna llamadita, a pesar de ser un defraudador confeso, como dijo su abogado".

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