Quedo con Andrea Compton en Museo Chicote. Tiene algo de mágico estar aquí a puerta cerrada. Las fotos de las paredes, la mesa favorita de Ava Gardner, todo en este local guarda un pedacito de la historia de Madrid y de un momento bullicioso en la vida nocturna de nuestro país. Cuando llega la Compton le explico un poco la apabullante historia del espacio que nos ceden para charlar y enseguida nos disponemos a charlar. Creo que Andrea es de las primeras creadoras de contenido que llamaron mi atención en mi vida, cuando luego la conocí en persona me enamoré completamente de ella.
Pregunta: Los influencers están volviendo a YouTube sin embargo tú nunca llegaste a irte…
Respuesta: ¡Me encanta! ¡Es mi lugar favorito! Siempre que me preguntan en una entrevista “¿Cómo te describimos?” Yo digo youtuber lo primero. Y luego ya lo demás. Creadora de contenido, actriz de doblaje, lo que quieras, pero primero youtuber. Es el lugar donde más cómoda me siento y donde creo que hay mejor comunidad en general, no solo mía, sino de todo el mundo.
P: Hay algo que haces continuamente y que es muy peligroso: conocer a tus ídolos ¿Te has llevado algún chasco?
R: Al principio sí, porque me lo tomaba como algo personal. Entonces, cuando conocí a Ewan McGregor, estaba obsesionada con él desde los 14 años. Desde ‘Moulin Rouge’ y su documental ‘Long Way Down’, que era que se iba en moto por diferentes países y me encantaba verlo y me enamoré de él. En 2016 me invitan a la premiére de ‘Trainspotting 2’ y le hice una pregunta y dijo “sí, siguiente pregunta” y se fue. Aquello me hizo entrar en una máxima y estuve sin ver cosas de él mucho tiempo. Ewan Mcgregor me rompió el corazón literalmente y él sin saberlo. (Se ríe). Después de eso ya decidí no tomármelo como algo personal y seguir idealizando al personaje, entiéndeme. Dejé de esperar algo de las personas detrás de mis ídolos. Obviamente siempre tengo nervios y me cago viva de emoción y lo vivo muchísimo. Y cuando te toca buena gente flipas.
P: ¿Quién ha sido el que más te ha sorprendido para bien de todos?
R: Pues mira, The Rock es muy fuerte esto porque yo no sabía nada de él más allá de sus películas. Me pareció la persona más generosa que he conocido nunca, porque te hacía la entrevista él solo, y saludaba a todos los fans, y te daba respuestas que las tienen muy medidas pero que son muy buenas para una entrevista. Y dije “este tío es fantástico”.
P: Tuviste una infancia algo atípica en un pequeño pueblo de Guadalajara. ¿Qué recuerdos tienes de esa etapa de tu infancia?
R: Buenísimos, es la mejor infancia del universo. Yo con cuatro años me fui a Roblelacasa, Guadalajara. Era un pueblo de unos 12 habitantes, pocas personas y yo vivía un poco como Heidi. Vivía con mi madre y su pareja, Rafa, y yo era tan feliz en ese pueblo. Era feliz viendo a mi madre y a Rafa, escuchándolos, cortando la leña… Recuerdo el primer disco de Estopa, que lo ponían todo el rato. Me enseñaron ‘El Señor de los Anillos’, leía los libros de ‘Harry Potter’. Era muy introvertida y en el pueblo con mi madre y Rafa me sentía segura, era feliz con ellos y su perro. Desarrollé mucho la imaginación, recuerdo que iba por el pueblo haciendo que era Lara Croft subiéndome por las ruinas (se ríe). Para mí lo problemático fue entrar en el instituto porque fue demasiado shock, mucha gente y de repente sentí la adolescencia como algo salvaje. Pero mi infancia la repetiría mil veces.

P: En esa infancia había alguien que luego jugó un papel importante para aproximarte al mundo de la radio, ese fue Manolín.
R: ¡Qué fuerte! ¡Manolín! ¡Que sigue vivo! La historia de Manolín es, que a mí me recogía un taxi de Castilla-La Mancha a las 06:00 todos los días para llevarme hasta el instituto, que estaba en Yunquera de Henares y en el trayecto escuchábamos ‘¡Anda ya!’ todas las mañanas. Me obsesionaba Anda ya, porque me ponían mis canciones de Avril Lavigne y había bromas y sobre todo hablaban. Manolín se meaba de risa con aquel programa y yo me lo pasaba pipa. Éramos tres en aquel taxi todas las mañanas y aquello era una fiesta. Te lo juro, era increíble.
P: ¿Y cómo termina esa niña del rural enamorándose del cine, de las series, del audiovisual?
R: Precisamente creo que tener toda esa cantidad de tiempo en el pueblo de forma positiva te hacía descubrir las cosas de una más tranquila. Yo me podía leer la saga de ‘Harry Potter’ entera tranquilamente. No había otros estímulos, me la leía y la imaginaba. Como mi padre vivía en Madrid, cuando yo iba los fines de semana allí me podía conectar a internet, me descargaba fotos de Avril Lavigne, de Simple Plan, después con esas fotos me inventaba fanfics en mi pueblo. También me enamoré del cine a través de los making off.
P: ¿Recuerdas cuál fue tu primer gran fenómeno fan que tuviste?
R: Posiblemente Avril Lavigne, ella fue mi primera obsesión. Pero el primer momento fan con el que enloquecí y no he vuelto a ser la misma fue con la saga ‘Crepúsculo’. Cambió por completo mi química cerebral (se ríe).
P: Tu primera escuela fue un colegio comarcal donde os juntabais seis niños de varias edades de los pueblos de la zona. ¿Defiendes ese tipo de educación?
R: Es una forma de enseñar que creo que está demostrado que se aprende mucho más. De hecho, la otra niña que iba conmigo, mi amiga Alba, es ingeniera a día de hoy. Es un tipo de enseñanza fantástica y es una forma de aprender increíble.
P: Después llegó una etapa complicada: tu primer instituto.
R: Sí, en Yunquera. Recuerdo aquel momento como especialmente complicado.

P: Pero después de aquella breve etapa, con 14 años te vas a Madrid, entras en otro instituto y el primer día ocurre un evento canónico para ti.
R: Fue el día que conocí a Inés Hernand. Yo estaba muy asustada porque al final venía de un pueblo muy pequeño. Además, lo había pasado muy mal hasta el punto de no recordar nada de los dos años de instituto en Yunquera. Llegué y en la puerta del instituto estaba Inés con un chico.
P: Comité de bienvenida.
R: Sí, tú que la conoces sabes que ella es así, un comité de bienvenida infalible. Me acuerdo de que Inés llevaba con una camiseta de Los Ramones y unos pantalones blancos con mariposas, una cosa totalmente contradictoria. Y me dijo “¡coño, una punki!”. Y ya inseparables hasta hoy.
P: ¿En algún momento de tu vida la amistad te ha salvado?
R: Completamente. Yo cuando llegué a Madrid pensaba que había cosas que sencillamente no eran para mí. Pensaba que no era posible tener amigas, tener amigos, tener un novio. Me parecía que eran cosas que no iban a poder encajar conmigo. Entonces cuando el universo me pone a Inés delante, que llevaba un año muy malo de su vida también, y luego me ponen a Gonzalo literalmente cuatro días, pensé que me estaban salvando la vida. Y lo hacen a día de hoy porque no nos hemos soltado las manos. O sea que estamos salvados por esa misma maravilla.
P: Tú fuiste la primera en ser conocida en internet, pero de repente Inés se hace conocida en el mainstream y lo peta ¿qué te parece?
R: Piensa que esto no solo ha pasado con Inés. Es que de mi grupo ha pasado también con Gonzalo o con la Jedet. A día de hoy, si me preguntas cómo es posible que un grupo de personas que nos conocimos en el instituto terminarán haciéndose conocidas por su trabajo, pues me parece mucha coincidencia. Pero es que sencillamente ha ocurrido así. Ha sido todo orgánico, empezamos con nuestra propia revista online, nuestra propia webserie, el mundo de las redes… ¡Acuérdate que Inés empezó en pandemia hablando de derecho en internet! (Se ríe) ¿Cómo no iba a conquistar internet? ¡Era inevitable!
P: Tienes super normalizado algo que no lo es, que es empezar siendo adolescentes a editar vuestra propia revista de moda online y hacer editoriales con Mar Saura o Cristina Pedroche…
R: Es que sencillamente queríamos hacer y nos pusimos a ello. Sin experiencia, sin medios, solo porque nos apetecía hacerlo. Al principio aquello era un circo, nos gastábamos el dinero que no teníamos en hacerlo posible. Gonzalo dijo “Oye, ahora se llevan las revistas online” y dijimos “¡pues venga!”. Él trabajaba en una productora, Inés en el ‘Verdecora’ y yo estaba de niñera. Y todo empezó a funcionar porque conseguimos que Andrea Duro, que es una tía maravillosa, posara para la primera portada. Ella estaba con todo el boom de ‘Física y Química’ y en esta industria una vez que consigues un nombre potente, el resto vienen solos. Fue una etapa increíble, recuerdo que por ejemplo la portada de Cristina Pedroche fue su repre el que nos contacto para que la hiciéramos. Una locura.
P: Y después de todo esto, de repente llega una aplicación de videos en seis segundos que se llamaba ‘Vine’. Y es ahí donde todo explota.
R: Correcto. Me la descargué porque me lo dijo mi amigo Gonzalo y empecé a hacer videos chorra de doblaje como con una personalidad de Karen de Estados Unidos. Empecé a crecer en seguidores, luego me abrí YouTube y aquí estamos hablando tú y yo.
P: ¿Y cuando todo estalló también te llegó el primer hate?
R: No. El primer hate fue muy sorprendente para mí. Recuerdo que fui en un viaje a Punta Cana con Melo, Antón Lofer, con mucha gente y subí stories. Había un blog donde se criticaba a gente de internet y yo no lo sabía y recuerdo que leí que se habían reído de mi cuerpo. Recuerdo que pensé “pero si estoy divina”. Subí una foto mía en bañador a redes y pregunté cómo se podía criticar un cuerpo como el mío. Esa fue la primera vez que me encontré con esa cara de internet. Aquello me devolvió un poco a lo peor del instituto. Por suerte conmigo ha sido siempre algo puntual, pero hay gente anónima a la que este tipo de acoso les destroza la vida.
P: ¿Crees que esto ocurre con las mujeres creadoras que con los hombres creadores?
R:¿Sobre el físico? Sí, mucho más. Es un machaque constante a la flaca y a la gorda. Obviamente, a la gorda muchísimo más. Pero es un machaque constante. De hombres se me viene a la mente Ibai, que por ejemplo también ha tenido que soportar lo más grande. Las chicas es un machaque de principio a fin, porque aparte piensa que no solo está en internet, que está todo el resto, está la familia, están las amigas, están las revistas… En el caso de los chicos no es tanto, pero obviamente la gordofobia es para todos los cuerpos y es asquerosa. Profundamente.
P: Pues fíjate, hablando de esto te quiero agradecer un gesto que tuviste conmigo. Cuando nos nominaron a los Premios Ídolo con ‘¡Menudo Cuadro!’ recibí algunos comentarios sobre mi cuerpo por mi look para la gala y tú cogiste y lo compartiste en tus redes diciendo ‘estás espectacular, David’. Me emocionó ese gesto de compañerismo tuyo.
R: Es que era un look increíble y estabas especialmente guapo. Lo compartí porque de verdad me gustaba, estabas espectacular.
P: Lo recibí como un abrazo. Y, por último, llega el salto a la tele con ‘Hasta el fin del mundo’ y encima vas y ganas ¿repetirías la experiencia televisiva?
R: Fue una experiencia increíble. Le dije que sí a esto porque fue todo de golpe. Jedet llegó al casting de rebote, iba como pareja de Rocío Berrocal. Al final Rocío se baja del casting y la Jedet directamente da mi número para que me llamen sin avisarme antes ni nada, la muy sinvergüenza. A mí me llama un señor de casting, me cuenta toda la vaina y me explota la cabeza. Para mí lo más importante es que el contenido del programa no se basara en el salseo gratuito, porque eso me abruma y siento que no encajo ahí. Cuando me contaron un poco el planteamiento dije que sí enseguida y menos mal, porque me encantó hacerlo. Lo pasamos muy mal, yo estuve muy muy enferma como un mes entero. Además, como vegana imagínate lo fácil que fue comer para mí, pero no cambio la experiencia por nada. Mi paso por la tele fue un puto diez y encima conocí a gente increíble como Alba Carrillo, que es fantástica, o Rocío Carrasco que fue un descubrimiento absoluto, o Yolanda Ramos y su sobrina Ainhoa, José Lamuño. Se formó como un campamento de verano espectacular.
Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes
Síguenos en Google Discover
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.