Opinión
Esteladas y banderas de Escocia durante un partido del Barça.

Repasemos las nacionalidades (y las regiones)

Hay españoles que se creen que España es una única nacionalidad. Eso sólo pasa cuando no se lee la Historia de España

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Mar, 1 Ago 2017

La Constitución nos habla de nacionalidades y regiones, pero no las señala con nombres y apellidos. Sólo Euzkadi y Navarra tienen algún dato más concreto. Y luego están las Disposiciones Transitorias que dan alguna ventaja a las Comunidades que tuvieron un diseño de autonomía antes de la Guerra Civil. ¡Ah! y luego está Andalucía, que con un referéndum plenamente constitucional consiguió unir sus tiempos a los de las Comunidades que tienen historia reciente.

Si miramos la Historia de España me asalta inmediatamente el nombre del Reino de León. Las primeras Cortes en España fueron las Cortes de León. Dícese que con alguna antelación al Parlamente británico. León podría reivindicar su derecho a ser Comunidad histórica: a ser una nacionalidad.

Castilla, no necesita mucho análisis: en la Historia de España, Castilla ha sido una nacionalidad clave. Pero ¿y Aragón? nada se entiende sin explicar muy bien esa alianza de intereses entre Castilla (una nacionalidad) y Aragón (otra nacionalidad). Pero es que, en la nacionalidad aragonesa, han convivido varias nacionalidades diferenciadas: Cataluña, Valencia y Baleares.

Y Murcia como conflicto fronterizo entre nacionalidades. Y Canarias, un milagro de mantenimiento en Castilla.

Abrir el “melón” de las nacionalidades es un paso decisivo para poder encontrar un nuevo equilibrio interno

Pues en este panorama de nacionalidades (y regiones) hay españoles que se creen que España es una única nacionalidad. Eso sólo pasa cuando no se lee la Historia de España. O lo que es peor: cuando sólo se lee la Historia de España de los últimos 100 años.

Yo no voté a Pedro Sánchez en las primarias socialistas (y no coincido con muchos de sus colaboradores y programas) pero estoy convencido que, abrir el “melón” de las nacionalidades es un paso decisivo para poder encontrar un nuevo equilibrio interno que resuelva la identidad de todos los españoles.

Si hemos hecho a lo largo de 900 años multitud de pactos y de bodas reales para mantener la unidad de España, ¿no podemos ponernos a trabajar en qué significan las nacionalidades en nuestra Constitución y qué se debería cambiar en su caso?

Y siempre dialogando, pactando (y hasta gestionando bodas).

 

Luis Solana es militante socialista y promotor de Nuevas Tecnologías
Su blog es www.luissolana.com